Seguramente la competencia le está llegando a los aparejos a cierto operador móvil de telecomunicaciones y trata, por todas las maneras posibles, de impedir la estampida de usuarios de prepago que buscan divorciarse de la empresa.
Es que hasta este chismoso tecleador ha llegado la denuncia de que a varios usuarios en prepago, que han intentado cambiarse de la empresa del globo azul sin perder su número telefónico, se les ha negado la mudanza, debido a que se les exige una serie de condiciones que al parecer no están establecidas en la Norma Oficial Mexicana (NOM) 184 de telecomunicaciones.
Me dicen que a los usuarios que quieren cambiar de operadora se les pide cumplir con una antigüedad de seis meses después de haber realizado la primera llamada, conducta que presuntamente viola la NOM 184, pues evita que el usuario desbloquee su terminal y reciba el servicio por parte de otra compañía telefónica.
No creo que una empresa de ese tamaño y ese prestigio se atreva a realizar semejantes prácticas anticompetitivas que inhiben la figura de portabilidad y quitan al desbloqueo de la lista de medidas que pueden fomentar la competencia en el sector.
EL CHICO MANLIO
Reconozco que en muchas ocasiones me saco de quicio por su pasividad, incluso reconozco que muchas ocasiones intenté ponerle los guantes y nunca se dejó. Confieso que a veces quise enredarlo con alguna broma para sacarle información y nunca se pudo, pero así es el ex comisionado de la Cofetel, Ernesto Gil Elorduy: institucional, serio y profundamente cuidadoso de las formas políticas.
También debo confesar que durante la primera, y tal vez única, conferencia de medios en la cual participó el pleno de la Cofetel, bajo la presidencia de Mony de Swaan me emocioné mucho cuando el comisionado Gil se armó de toda su virilidad para dejar en claro que él no había votado por el actual presidente y que no estaba de acuerdo en varios temas con el susodicho funcionario.
Le dije chico Manlio, le cuestioné su origen político y su entonces falta de experiencia en telecomunicaciones, pero el comisionado nunca se dirigió a mí (no como otros) con algún tono o palabra que me ofendiera, pues siempre recibí un buen trato. Lo único que sí le reprocho al ex comisionado es que no se haya despedido y que nunca me haya dado una entrevista. Gacho.



