El 28 de mayo de 2010 quise jugarle al adivino y escribí que ya debíamos dar por muerta a Satmex, pues no hubo arreglo con Echostar y MVS, empresas que le ofrecieron 374 millones de dólares, pero sin asumir la deuda que rondaba los 500 millones de dólares.
Lejos estuve de imaginarme que en enero de 2011, la SCT le echó una manota a la empresa, pues no solo se logró vender 100 por ciento de las acciones de Satmex en solo 6.25 millones de dólares, más la asunción de la deuda, sino que el gobierno renunció al pago del famoso menoscabo que estaba valuado en 125 millones de dólares.
Entonces se habló de que el grupo de acreedores y un inversionista mexicano pagarían, además de los 6.25 millones de dólares, 198 millones de dólares por la capitalización de la deuda y 90 millones de dólares como capital fresco, en suma, si se pagó todo, los anteriores dueños de Satmex, incluyendo a un mexicano que supuestamente se llama Gabriel de Alba, pagaron menos de 300 millones de dólares. Ahora bien, si la empresa se vendió en 831 millones de dólares como se dice, en casi dos años Satmex, nuestro amigo Alba, ganó más de 500 millones de dólares. Qué buena suerte, ¿no?
PÓNGANLE AGALLAS
Se está calentando y poniendo muy interesante la discusión en torno a la designación de los aspirantes a ocupar un puesto en el Ifetel, porque tanto tirios como troyanos se acusan de querer colocar a sus secuaces en el instituto, como queriendo darse baños de pureza y decir: “ay sí, ay sí, tu sí estás capturado y yo no; ña-ña, ña-ña”.
Y no está mal meter presión sobre el comité de evaluación (como si nunca se hubiera hecho) para señalar a los cuates y a los rivales, pero lo que no me gusta es que mis amigos de ambos bandos no tengan los… tamaños necesarios para hacer pública su quiniela, como la que yo publiqué hace dos meses, y de una vez por todas salgan del clóset.
Por mi parte debo reconocer que según lo que he sondeado mi quiniela va muy mal, pues de mi dream team solo quedan vivos Ernesto Piedras, Gonzalo Martínez Pous y Santiago Gutiérrez. Y ya que estamos en eso de las descalificaciones con dedo flamígero, debo alertar que no me gusta nada la idea de que el mismo presidente de Cofetel, Mony de Swaan (¡Hola, Mony!), Luis Lucatero, Adriana Labardini y hasta Aleida Calleja sigan vivos en el concurso. No es nada personal, solo es que veo sus trayectorias y me da mello.
Pero insisto, atrévanse, total; el que esté libre de culpa que aviente la primera descalificación.



