El nuevo presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Publicidad (Audap), Emir Cámara, habló de los retos que tendrá su gestión, y del relacionamiento de las agencias con los anunciantes y el Estado. Lo que sigue es un resumen de la entrevista con El Empresario.
¿Qué desafios tiene por delante como presidente de Audap?
Estamos viviendo cambios que no solo abarcan a Audap;, sino a toda la industria, incluyendo a los consumidores. Cambios que van desde lo tecnológico hasta lo conceptual, de lo permanente a lo coyuntural. El gran deasfío será saber ver y escuchar esos cambios, y adaptarnos. Las agencias somos imprescindibles cuando se trata de trabajar estrategias y aplicarlas a creatividades exitosas, que construyen marcas y posicionan empresas. Y la publicidad ayuda a vender, contribuyendo a generar trabajo y al crecimiento de la economía.
¿Cómo ve hoy las relaciones con los anunciantes?
El anunciante a veces cree que es el que paga la publicidad, y nosotros entendemos que quien la paga es quien consume sus productos. Las empresas que usan la publicidad con criterios profesionales lo saben, lo entienden y con ellas las relaciones son balanceadas. Con las que consideran la publicidad como un gasto, seguro que están desbalanceadas. Y no nos molesta. Es un lindo motivo para trabajar y demostrarles lo contrario.
¿Cómo es el dialogo con el Estado?
El relacionamiento es bueno. Hemos participado en encuentros de trabajo, en comisiones, en el Parlamento, con el Poder Ejecutivo y siempre han escuchado nuestro pensamiento.
Sobre la intervención en publicidad de niños nos parece que están viendo un problema donde no lo hay. Los menores ya están protegidos por el Código del Niño, la ley de Relaciones de Consumo y la autorregulación publicitaria. No existen antecedentes de que no estemos cumpliendo esto o de que existan faltas graves.
¿Ve necesaria la ley de medios?
Creemos que esta ley, como está redactada, no es buena para el país. Está llena de artículos librados a la interpretación subjetiva de quienes la deban aplicar o deben juzgar. No se pretende dudar de la integridad moral de los integrantes de los distintos organismos, ni del partido político al que pertenezcan, sino que decimos que esos artículos van a ser inaplicables y que su puesta en práctica generaría serias e interminables controversias.
Las discrepancias sobre las limitaciones publicitarias son casi totales. La mejor forma de valorar y defender al público, es apostar a la educación y a la promoción de los derechos de los consumidores, sean niños, adolescentes o adultos.
Y en cuanto a la libertad de expresión que referencia el proyecto, creemos que si un producto puede ser comercializado libremente, debe poder ser publicitado de igual forma. Lo único que no se puede publicitar es lo que está prohibido comercializar.
Creemos que es una ley compleja, que tiene que ser discutida, y que recién empieza ese debate.




