No vale la pena seguir discutiendo si constituir dos autonomías en los casos de las comisiones de Competencia y Telecomunicaciones, puesto que parecería que se trata de un hecho consumado a pesar de que se tiene que esperar a que sea votado por el pleno del Senado de la República, pero sí es necesario establecer preocupaciones sobre la forma en que esta legislatura elegirá a 14 consejeros.
Las señales no son muy alentadoras. Bastaría ver las gravísimas dificultades que tienen los partidos políticos para nombrar a un consejero del IFE. Un procedimiento que podría alargarse hasta octubre, puesto que simplemente no hay capacidad política para ponerse de acuerdo.
No debe olvidarse que la forma en que se pretende elegir a los comisionados del nuevo IFT y de la Cofetel es sumamente similar al que se emplea con el IFE y con aquellos que, en algún momento, integrarán la junta de gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.
Quienes vieron la comparecencia de los interesados se sienten francamente preocupados. Casi ningún senador les estaba prestando atención y, mucho más grave, algunos de ellos simple y sencillamente abandonaron la sesión porque tenían cosas más importantes qué hacer.
Imagine por un momento la selección de 14 miembros de las juntas de gobierno de la CFC y del IFT, o como le vayan a llamar a esta poderosísima autonomía que no sólo no tendrá contrapesos ni recursos, sino que estará integrada por 7 individuos que realmente no le rendirán cuentas a nadie en un subgobierno.
Reinicio
Hay quienes consideran que MVS de la familia Vargas logró una victoria fundamental al obtener cuatro amparos de la SCJN en contra de la expropiación de la banda de 2.5 Ghz; sin embargo, el asunto volvió al punto de arranque. Lo que se tiene que definir cuál es la contraprestación correcta que debe recibir el gobierno por esta red que se ha vuelto especialmente valiosa.
Durante demasiados años no se ha dado un acuerdo entre el gobierno y la empresa sobre cuánto deben pagar de contraprestación.


