Entre los puntos en firme de la propuesta de reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones que se prepara desde el Pacto por México está la apertura al capital extranjero en telefonía fija, lo que implicaría pasar del 49% al 100%.
La alternativa se había planteado infructuosamente hace siete años vía la llamada Ley Gil, cuyo artífice era el exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz.
La posibilidad se estrelló en el Congreso alegando la falta de reciprocidad de Estados Unidos en la materia.
Como usted recordará, al extinguirse el periodo de gracia concedido a Teléfonos de México a su privatización, es decir cinco años sin competencia, llegaron al país dos empresas estadounidenses que se aliaron con Banamex y Bancomer para constituir Avantel y Alestra.
La primera sería absorbida por Axtel, y la segunda no ha podido despuntar desde entonces.
El país del norte se quejó ante la Organización Mundial de Comercio que el esquema en que navegaba Telmex impedía la competencia.



