A pesar de que la reforma a de Telecomunicaciones prevé el acceso de la población a la banda ancha de alta velocidad, a precios accesibles, la realidad es otra, pues según la OCDE, México tiene los costos más elevados y la banda ancha más lenta de los países miembros.
Pedro Guerra, en regulación de telecomunicaciones y tecnologías de uso dual, dijo que el Estado deberá garantizar a la población su integración a la sociedad de la información, con una política de inclusión digital universal con metas anuales y sexenales.
Indicó que, al ser las telecomunicaciones servicios públicos de interés general, las autoridades deben velar porque los servicios sean prestados en condiciones de competencia, calidad, pluralidad, interconexión, convergencia, continuidad, acceso libre y sin injerencias arbitrarias.
Dijo que: “un aspecto interesante de la reforma es que contiene metas legales, pues al menos 70% de los hogares y 85% de las micros, pequeñas y medianas empresas deberán contar con accesos a precios competitivos internacionalmente”.
La Asociación Mexicana de Internet (Amipci) reporta que 45% de los mexicanos son internautas regulares, “pero los 70 millones restantes dónde están, si el gobierno afirma que su meta es lograr la conectividad completa”, dijo Ernesto Piedras, director general de The Competitive Intelligence Unit.
Para el 2011, la penetración de Internet de banda ancha fija era de 12 conexiones por cada 100 habitantes, cifra inferior a la de nuestros socios comerciales. Además, está limitada porque sólo 29% de los hogares en México tienen computadora y 21% Internet.
“Esto revela la falta de acceso a servicios tecnológicos, lo que se traduce en una merma en la productividad de la industria y de la economía en su conjunto”, señaló.




