La banda de 700 megahercios (MHz) sigue dando pie a la suspicacia y a la confusión, porque seguimos sin encontrar las verdaderas razones sobre las cuales se basó el PAN, vía uno de sus representantes en el Pacto por México, Juan Molinar, para proponer e insistir hasta el cansancio la inclusión de la red troncal operada por el gobierno.
Pese a que se hizo público un estudio que muchos suponen es el que sirvió de base para incluir ese tema en la reforma a las telecomunicaciones, todavía quedan muchas dudas de por qué el PAN insistió tanto en meterlo en una reforma constitucional, y omitir con ello las recomendaciones de la Organización Internacional de Telecomunicaciones (OIT) y de muchos operadores.
Desde la trinchera conspiracionista se afirma que al incluirse en la Constitución, el asunto de la red troncal ya no puede echarse para atrás, con lo cual se garantiza que el gobierno y/o su socio privado inviertan miles de millones de pesos en una red que, si bien puede ayudar a mejorar la conectividad del país, también representa un negocio muy importante.
Entonces, ¿a quién puede beneficiarle esa medida? Definitivamente a un proveedor de equipo que sea líder en el suministro de infraestructura de red en la banda de 700 MHz, y en el mundo solo hay tres empresas que pueden con el paquete: la europea Ericsson o las chinas ZTE y Huawei.
Por eso me llamó poderosamente la atención saber que en febrero pasado, es decir dos semanas antes de que se presentara la propuesta de reforma a las telecomunicaciones, la delegación mexicana en el Mobile World Congress de Barcelona ya daba por hecho, y como una política pública del Estado mexicano, la creación de esta red troncal. ¿Por qué lo sé? Porque dos fuentes me confirmaron que aunque la delegación encabezada por el presidente de la Cofetel (gran cuate del señor Molinar) se reunió con funcionarios de varias empresas, los encuentros con Huawei y sus directivos fueron más de uno y un tanto más intensos.
Coincido con mis cuates de Huwaei, quienes me afirmaron que no hay nada irregular en este tipo de reuniones, y también me parece un tanto exagerado pensar en la teoría del complot chino contra los gringos, pero me sigue sonando raro que, faltando tan poco para presentar la reforma, la delegación mexicana preguntará a los asiáticos: Cant you help us, or not?
Tal vez los datos que me dio una de mis fuentes son puros cuentos chinos, pero ¿cuál de ellas miente? Por cierto, nos leemos hasta el lunes.



