Qué más se nos puede ocurrir para convencer a la casta divina de políticos que domina México y hacerles entender que la mentefactura, la mente de obra, la inteligencia pues, es el camino que nos permitirá sacar adelante al país de una manera más acelerada que lo podría hacer la venta de millones de toneles de petróleo.
No quiero decir con esto que dejemos olvidada la tradición petrolera de la nación sino subrayar que si le pusiéramos a las tecnologías de la información y comunicación la mitad de la atención y trabajo que se le pone a los asuntos petroleros y políticos, ya seriamos potencia mundial.
Por eso permíteme documentar mi pesimismo y decirte que si bien es un noble esfuerzo de parte de la Amiti, la Amipci y la Canieti revivir la vieja idea de hacer un pacto para que en unos cuantos lustros México sea un ejemplo mundial en materia de TIC, consideró que la tendrán muy difícil, porque esa película ya la vi y el final no fue muy agradable.
Recuerdo el documento Visión México 2020 elaborado en 2004 por la Amiti y que se quedó en un bonito documento presentado a todos los líderes del país de aquel entonces quienes nos dieron el avión y al final todo quedó en discurso.
También recuerdo la Agenda Digital Nacional de hace dos años (abril de 2011) presentado durante el gobierno de Calderón que pintaba como un esfuerzo corregido y aumentado para lograr, por fin, que se elaborara una política de Estado con miras a utilizar a las TIC como estrategia transversal para apoyar la mayor parte de las actividades económicas del país pero finalmente se acabó el sexenio y nada de nada. Otra vez nos pintaron un dedo.
Por eso hoy le deseo éxito a los nuevos convocantes del Pacto México Digital y espero que cuenten con la mejor de las estrategias y no solo el discurso necesario para hacerle entender a todos esos mexicanos de primera que los mexicanos de segunda, tercera y cuarta; ya estamos hasta el cepillo de ver cómo otros países nos superan, y no solamente la potencias, sino también otros países similares a nosotros.
Por si no lo sabes, Estados Unidos, China, Rusia y hasta Brasil ya desde hace algunos años están aplicando sus planes de desarrollo a 20 o 30 años, pero no solo ellos, pues países como Colombia o Perú nos están alcanzado con sus modelos de conectividad, regulación y conversión digital. Creo que eso es motivo suficiente para el desencanto o, por lo menos, el escepticismo.



