Luego de que amainó la tempestad sobre la frustrada licitación de 240 mil computadoras laptop por parte de la Secretaría de Educación Pública que lleva Emilio Chuayffet, para estudiantes de primaria de Colima, Sonora y Tabasco, la conclusión es que fue lo mejor que le pudo pasar al país y los mil millones de pesos que se habían destinado.
El consorcio que formaron Grupo Mercantil Te Prestamos, Integra Ingeniería y Corporativo Arca para la licitación y ganadores no contaba con la infraestructura necesaria para ofrecer el soporte que requieren los 240 mil equipos de cómputo. A la manera tradicional pensaron que la operación era sencilla, que sólo era cuestión de conseguir un buen equipo chino, comprarlo a un precio y ofrecerle al gobierno un mejor precio.
Ese mecanismo es válido para el pasado, pero actualmente las licitaciones requieren de un trabajo posventa y es ahí en donde se dio el frenón.
Había que asegurar esa infraestructura y luego el servicio. Quién se iba a hacer responsable de atender los requerimientos de servicio. Por ejemplo, que no funcione el equipo. Se necesita que el usuario tenga la oportunidad de recurrir a algún experto, digamos de primer nivel y si el equipo necesita un nivel de atención dos, pues se necesita una infraestructura muy amplia y de largo plazo.
Otro de los temas era si el estudiante se iba a llevar el equipo a casa o dejarlo en la escuela. En una familia pobre lo que importa es cubrir las necesidades más imperiosas y era factible que terminaran en un remate a 900 pesos. De quedarse en las escuelas, se necesitaba rack o mueble que pudieran guardarla y además cargarla para el trabajo del día siguiente.
El tema no era tan sencillo, como se pudiera pensar. En ese sentido no había garantías que pudieran soportar un desastre en el uso, conservación y mantenimiento de los equipos. El consorcio ganador, que a la vez fue el perdedor, debe dar gracias a Dios porque los iluminó en el último minuto en el sentido de que no tenían la infraestructura para un programa tan ambicioso. Vender 240 mil computadoras era lo más sencillo.



