El gobierno de Estados Unidos no es el único que está husmeando en las vidas de las personas, incluyendo las de los mexicanos. Lo cierto es que el verdadero espionaje no lo está llevando a cabo los gobiernos de los países. Son por mucho las empresas privadas quienes están recabando más información sobre nosotros; y lo más sorprendente es que, a diferencia de los gobiernos, lo están haciendo con nuestro consentimiento, lo sepamos o no.
Lo que ha acaparado la atención y generado la indignación de muchos en las últimas semanas ha sido la revelación por Edward Snowden de que el gobierno estadounidense cuenta con un programa de espionaje masivo que durante años ha monitoreado no sólo a sus ciudadanos sino a ciudadanos de otros países. Sin embargo, la información recabada por este programa palidece en relación con la que se recopila diariamente por empresas como Facebook, Google, Twitter y Netflix. La motivación de estas empresas no es prevenir un posible ataque terrorista sino vendernos cosas.
Atrás de esta recopilación de información masiva está un nuevo fenómeno llamado Big Data que ha sido posible a raíz del Internet. Big Data se refiere a la obtención y análisis de enormes cantidades de información. Esta información pude incluir las búsquedas que hacemos en Google, los me gusta que ponemos en Facebook o las películas que rentamos en Netflix. En el caso del mundo corporativo, el objetivo del análisis es vendernos cosas a la medida. Si hacemos muchas búsquedas sobre futbol, por ejemplo, es muy probable que estemos interesados en comprar la última playera de nuestro equipo favorito, por lo que un anuncio en este sentido sería mucho más efectivo que uno que no toma en cuenta nuestras preferencias.
Esta necesidad de recolectar información precisa sobre los consumidores para venderles más es lo que detonó la recién anunciada fusión entre Publicis y Omnicom. Quizá estas empresas no le suenen, pero son de las agencias publicitarias más grandes el mundo, cuyas cuentas incluyen Coca-Cola, Pepsi, McDonald’s y Walmart. La apuesta es que la combinación las dejará mejor posicionadas para explotar la oportunidad de Big Data.
Intencional o no, nosotros somos quienes le otorgamos a estas empresas valiosa información de nuestras preferencias. Facebook sabe más de nuestras vidas que muchos amigos cercanos; lo mismo Google. No hay duda que la gran compilación de datos que llevan a cabo estas empresas conlleva grandes beneficios para los consumidores. Pero si alguien menciona Big Brother, es mejor ponerle la etiqueta corporativa.



