Tener alguna discapacidad como no poder ver u oír, hoy no es motivo para que una persona enfrente el mundo con miedo, gracias a la tecnología.
La compañía estadounidense Moneual desarrolló un reloj que literalmente puede salvar vidas. Premiado en el CES de Las Vegas, su sistema Smart Care detecta una amplia gama de sonidos y transmite información a los usuarios.
Diseñado para personas con discapacidad auditiva, lo que parece un simple reloj es en realidad un equipo que a través de vibraciones y una pantalla LED advierte al usuario sobre posibles peligros al convertir los sonidos ambientales en notificaciones, por ejemplo el sonido del claxon de un auto o del un teléfono fijo.
Por otro lado, las personas ciegas ya pueden mandar mensajes de texto, chatear y publicar en redes sociales fácilmente. La aplicación Fleksy está revolucionando lo que conocemos como teclado predictivo pues no es necesario ver la pantalla para teclear las letras.
El sistema es capaz de predecir lo que el usuario quiere escribir, su algoritmo trabaja utilizando las posiciones de las teclas y la zona de la pantalla que se toca, así, aun cuando todas las letras en una palabra sean más elegidas por el dedo de la persona esta se mostrará correctamente.
Para las personas que no pueden ver, antes de escribir la palabra en el mensaje, se reproduce auditivamente.
Otro caso que está revolucionando en el tema y llevando esperanza a personas que podrían perder un miembro de su cuerpo está en el Charing Cross Hospital Campus, al oeste de Londres, donde el profesor Justin Cobb trabaja en las operaciones ortopédicas reconstructivas.
Usando tecnología de impresión en 3D creó partes diseñadas a la medida de un paciente cuya rodilla quedó destruida por disparos de arma de fuego. “Utilizando tecnología de impresión 3D, esta operación es una primicia mundial en cirugía reconstructiva que provee total libertad al cirujano y abre un enfoque nuevo hacia la operación”, afirmó el especialista.
La impresora en 3D Objet Eden 250 permitió la creación de un modelo personalizado de placas de fijación que se utilizaron en la periferia de la articulación, para después ser insertadas por medio de un robot permitiendo conservar la mayoría del tejido original funcional y sano.
El procedimiento previo a la cirugía requiere de un modelo de imágenes tridimensionales para proveer una representación visual precisa del grado de daño que ha sufrido el miembro, la cual se transporta después a la impresora 3D utilizando material biocompatible que permite un contacto prolongado con la piel. Utilizando esta técnica se acelera la recuperación y se reducen los tiempos clave en el quirófano.
En los primeros seis meses de implementación, la impresora 3D fue utilizada en alrededor de 80 ensayos diferentes.
Los casos mexicanos
La preocupación por brindar una mejor calidad de vida a las personas que sufren alguna discapacidad han despertado el talento de emprendedores mexicanos.
En el Instituto Politécnico Nacional (IPN) el investigador Mauricio Pérez, desarrolló un prototipo de mano robótica antropométrica que tiene una capacidad de operación de 70% en comparación con la movilidad de una mano del ser humano, por lo que puede realizar diversos movimientos y se puede adaptar a múltiples componentes auxiliares que realizan la función de unión con el muñón del miembro humano amputado.
En nuestro país 6% de la población sufre alguna malformación o amputación del miembro superior.
Este desarrollo se destaca porque no existen prótesis diseñadas para la población mexicana, además resultará accesible económicamente pues las opciones hoy disponibles oscilan los 40 mil pesos, mientras que la opción del investigador costaría en promedio 5 mil.
También en el IPN los alumnos Marco Antonio Espinoza y Jorge Merino, desarrollaron un dispositivo denominado Up´N Talk mediante el cual personas con discapacidad del habla pueden comunicarse con su interlocutor escribiendo un mensaje de texto que se traduce en voz.
Con el potencial de ayudar a casi 15 millones de personas en el país, esta aplicación en el teléfono celular envía el texto a través de bluetooth hacia otro dispositivo que tiene un receptor conectado a un amplificador, el cual emite el sonido a través de una pequeña bocina, aunque los planes de los desarrolladores incluyen adaptar la aplicación a una pantalla touch que incluya todos los elementos necesarios.
Otros estudiantes preocupados por las personas con alteración motora se encuentran en el ITESO, en Guadalajara, donde crearon un tablero de comunicación para tabletas.
Desarrollado por Juan Manuel Solano, Abraham Trujillo y Ana González, Hboard está basado en Android, despliega imágenes en tres categorías: comida, necesidades y expresiones, mismas que se activan con los pujidos o sonidos guturales de las personas que portan un collarín con un sensor en la garganta. Aquellos que no pueden hablar pueden adaptar una tablet a su silla de ruedas a través de la cual podrán mostrar qué es lo que quieren decir para comunicarse.



