Arrancan. Con la adquisición de los derechos de transmisión de las Olimpiadas de invierno 2014 y de verano 2016, América Móvil dio el primer disparo en lo que promete ser una dura guerra por contenido, sobre todo deportivo.
La adquisición de los derechos, la cual abarca su transmisión en todas las plataformas de medios, incluyendo televisión, es una señal de que América Móvil piensa que pronto su subsidiaria Telmex obtendrá permiso para ofrecer video. Su apuesta parece razonable. Con la reforma de telecomunicaciones no es imposible que en el futuro cercano el gobierno le otorgue dicha autorización.
Crear contenido que la gente quiera ver no es fácil. Televisa lleva décadas haciéndolo de manera muy exitosa —de hecho esta habilidad es quizá su mayor ventaja competitiva—. Aún cuando América Móvil pueda ofrecer video, el reto será contar con contenido que le dé identidad a su programación. Puede crearlo —algo que ya está haciendo con su canal por internet: unonoticias.com—. Pero para impulsar un canal de tv necesitará mucho más contenido. Desarrollarlo, como ya mencioné, será complicado y tardado.
La otra alternativa —no excluyente— a crear contenido propio es comprarlo. Y aquí la mejor y más rentable opción es el deporte. Cuando Rupert Murdoch, el legendario magnate de medios, lanzó una cuarta cadena de televisión en EU (el canal Fox), lo que la puso en el mapa fueron los derechos que adquirió para transmitir partidos de futbol americano de la NFL. Una estrategia similar está siguiendo Slim con los Juegos Olímpicos.
Ahora bien, con todo y la gran movida estratégica de los Juegos Olímpicos, si América Móvil quiere posicionarse como una alternativa creíble de video debe, en mi opinión, ser más agresivo y buscar los derechos de la selección nacional de futbol o de los próximos mundiales. El futbol es por mucho el deporte más popular de México. Esto América Móvil claramente lo sabe, de ahí su relación con los equipos Pachuca y León. Dinero, lo tiene para quedarse con los derechos de la selección o del mundial, ¿por qué no usarlo? El momento parece idóneo ahora que el negocio base de telecomunicaciones de América Móvil estará más vulnerable a raíz de la reciente reforma.
Por supuesto que Televisa no se quedará con los brazos cruzados viendo como le quitan su redituable contenido deportivo. La pelea por los derechos de muchos eventos seguramente encarecerá su precio. Pero para los consumidores es difícil ver cómo esta creciente competencia pueda ser negativa.


