¿Pues qué tiene Maxcom que no acaba de dar el "sí" a sus pretendientes?
Las dos propuestas lanzadas a la empresa presidida por Jacques Gliksberg no terminaron por cuajar y su situación se ha puesto color de hormiga.
En diciembre pasado, esta operadora de servicios de telefonía fija, móvil, internet y TV de paga aceptó la oferta de Ventura Capital, representada por Enrique Castillo y Javier Molinar. Eran 780 millones de pesos por el 100 por ciento de sus acciones.
Para febrero de este año, el banco mexicano Invex lanzó una oferta pública no solicitada de 60 millones de dólares -alrededor de 763.8 millones de pesos- por la empresa.
Las cosas pintaban bien. Incluso el anuncio de la apertura total a la inversión extranjera en telefonía fija, de la iniciativa de reforma a la Ley de Telecomunicaciones, colocaba a Maxcom como un blanco potencial de compra.
Era un punto más a su favor y todo apuntaba a cerrar la compra de Ventura Capital, una vez que fuera autorizada.
Pero de la noche a la mañana, las cosas cambiaron. La propuesta de Invex no se consideró y el fondo de inversión Ventura Capital retiró la suya.
Perdió el poco atractivo que tenía al fracasar su reestructura de deuda, no pudo concretar el intercambio de bonos que tenían vencimiento en 2014 por otros con vencimiento para 2020.
Incluso Moody's le bajó su calificación, ya que prevé que los 8.5 millones de dólares de liquidez que tiene la compañía al cierre del primer trimestre del año son insuficientes para cubrir los intereses de casi 11 millones de dólares de un crédito de 200 millones de dólares que vence en 2014.
No tiene mucho margen de maniobra, y las cosas pintan mal. El viernes avisó que considera procedimientos voluntarios de reestructura, incluido el de acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Bancarrota de Estados Unidos.



