Es un hecho: Internet ha llegado a las cosas. Gafas, relojes, televisiones; todo evoluciona para estar conectado. Todo, hasta los vibradores. La startup Vibease, que ya lanzó una appde fantasías sexuales femeninas para Android en 2012, ha presentado para financiar el que, asegura, es el primer vibrador inteligente del mundo. Rosa, discreto, ergonómico, recargable y conectado al smartphone.
La campaña en Indiegogo, cuyo objetivo es recaudar 15.000 dólares dentro de 30 días, ya va por los 12.911.
Vibease se comunica con el teléfono móvil, donde debe estar instalada su aplicación, disponible en iOS o en Android, mediante bluetooth. A través de la app, llamada Fantasy, la usuaria puede navegar en un marketplace que ofrece diferentes relatos de audio llamados “fantasías” y escoger el que quiera. Una vez seleccionado, el vibrador, que podrá utilizarse dónde y cómo se prefiera, sincroniza sus movimientos con la narración. Los responsables de Vibease defienden que ni siquiera es necesario utilizar el vibrador para experimentar placer. Este sistema, además, permite la creación de fantasías personalizadas, en las que se puede grabar un relato y sincronizarlo como se guste con las vibraciones.
Además, Vibease plantea otras opciones. Quien haya acudido alguna vez a una reunión detuppersex se habrá topado con uno de esos huevos vibradores conectados a un mando a distancia que podemos entregarle a quien queramos para que maneje el juguete a su antojo. Vibease ha incorporado esa experiencia a su sistema. Su app cuenta con una opción de chat para charlar con nuestra pareja cuando se encuentra lejos, y, además, le permite controlar el vibrador a distancia.
Durante dos años, la startup americana Vibease trabajó en el desarrollo de este dispositivo yconsultó a mujeres y expertos para que les ayudaran a generar una experiencia sexual lo más inmersiva posible. La conclusión que extrajeron de sus investigaciones es que la mayoría de los juguetes sexuales para mujeres presentes en el mercado se concentran únicamente en el placer físico, cuando muchas mujeres confiesan que las fantasías tienen un papel primordial en su sexualidad.




