Si se considera la alta penetración de telefonía móvil en muchos países donde ha llegado a superar el número de habitantes como en Brasil, Colombia, Argentina o Uruguay, entre otros, gobiernos e instituciones han presentado propuestas que permitirían incrementar la inclusión financiera basados en la amplia adopción de la telefonía móvil.
En el caso de México, Hernán Garza, director comercial de servicios financieros básicos de Telecomm-Telégrafos, presentó algunos de los resultados que se han obtenido del "Proyecto de inclusión de comunicaciones y servicios financieros en zonas rurales".
Explicó que el programa está orientado a solucionar la doble falla del mercado, para poblaciones que no cuentan con servicios financieros ni con acceso a las telecomunicaciones, por lo que podría ayudar a 20 millones de personas.
Tres pruebas pilotos con infraestructura, una de las cuales dedicada para pagos móviles, se basa en 2G y backbone satelital, para servicios de voz local y mensajería en comunidades de 3 mil a 5 mil habitantes. Asimismo, se propone un agente rural telecom para poblaciones de menos de 500 habitantes y una más que ya opera en tecnología 3G.
En cuanto al primer programa, Garza detallo que creció cinco veces el número de personas con cuenta bancaria, a la vez que se redujo 32 por ciento el costo de traslado de valores. Además, se logró que las personas utilizaran cuentas de ahorro para el resguardo de su dinero, sustituyendo otras formas menos eficientes como la protección "debajo del colchón".
Por su parte, Ivonne Villada indicó que en el caso colombiano, se lanzó un programa piloto en 2011 que abarcó zonas rurales y urbanas, a través del plan Vive Digital.
Destacó que fue importante cambiar el lenguaje bancario y el proceso de aprendizaje, ya que no se habló de transferencias sino de "pasar plata", porque eran personas totalmente ajenas al servicio y lenguaje financiero. "Para desaprender el lenguaje bancario tomó tres meses, para enrolar a la gente en el ecosistema financiero"
Los investigadores Roxana Barrantes y Álvaro Grompone, del Instituto de Estudios Peruanos, señalaron que mediante los ocho programas pioneros en la región de América latina, de los 50 millones de usuarios beneficiados, 37 por ciento no tenía acceso financiero previo.
Entre los beneficios potenciales del servicio de bancarización en zonas rurales, señalaron que se registra la reducción de costos en transacciones financieras, así como en términos de transporte y tiempo, para que más personas sean parte de la red que provee mayor valor para ellos.
Asimismo, derivado de un estudio realizado en El Salvador, Guatemala, Paraguay y Perú, se encontró que el entorno institucional está rezagado para permitir una mayor inclusión financiera, al mismo tiempo que el regulador en telecomunicaciones se ha mantenido al margen de las tendencias en banca móvil.





