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La ciberseguridad, tema latente

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El uso de las tecnologías de la información cada día nos envuelve más y nos ha hecho dependientes de su uso, pero a veces se emplean para fines ilícitos, por ejemplo, el reciente ciberataque al sistema de transacciones electrónicas —calificado como un “hecho sin precedente” por nuestro banco central— debe tomarse en consideración ante la proximidad de la elección, ya que la percepción es que ninguna institución ni empresa es invulnerable.

Por lo anterior, es necesario revisar los protocolos de prevención y, en su caso, de corrección ante una amenaza cibernética, no solo por parte del Instituto Nacional Electoral (INE).

La materia comicial, sin duda, representa retos y riesgos que se deben atajar. Han sido tema de análisis reciente la utilización de un teléfono móvil o tableta para recabar apoyos a los candidatos independientes, lo que generó un debate no solo en cuanto a su eficacia, sino en la legitimidad del apoyo ciudadano, y el uso tendencioso de publicidad electoral e información dirigida en redes sociales (caso Cambridge Analytica y Facebook).

Tan solo como dato, en Estados Unidos después del escándalo de injerencia rusa en sus elecciones prevén destinar un gasto de 380 millones de dólares para garantizar su seguridad electoral.

Ante las suspicacias y desconfianzas típicas de nuestro sistema electoral, ya el INE ha manifestado que el PREP se encuentra blindado y es un sistema desarrollado por la institución y auditado por la UNAM. Así, la ciberseguridad se ubicó como un tema latente por el riesgo e implicaciones que puede causar si no se le da importancia.

Interferencias

En un contexto electoral crispado en el que se sobrevalora la información generada en redes sociales, ha sido un acierto el regreso del programa Tercer grado de Televisa, que ha ofrecido al electorado información valiosa sobre los candidatos a la Presidencia, así como la primicia sobre la renuncia de la candidata independiente Margarita Zavala.

Este programa refrenda la trascendente función social de la televisión abierta como una plataforma de información y comunicación para la población, lo que refleja la madurez y permanencia de los contenidos noticiosos y de opinión en el gusto de las audiencias. De acuerdo a la empresa de medición Nielsen-Ibope, Tercer grado ha sido el que mayor nivel de audiencia ha tenido en sus cinco emisiones, en comparación a otras similares, además de tener resonancia en las propias redes sociales. Así, la televisión abierta sigue marcando el paso.

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Obstáculos a ganar para desplegar infraestructura

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La Silla Rota – Ma. Elena Estavillo

Si hay algo en lo que todos coincidimos, es que necesitamos telecomunicaciones con cada vez mayor y mejor cobertura. Por un lado, requerimos conectar a los desconectados; lograr cerrar la brecha digital para que todas las personas, independientemente de dónde vivan, a qué se dediquen, cuál sea su edad, sexo y nivel educativo, tengan acceso a telecomunicaciones de calidad que los inserten en la sociedad de la información y del conocimiento.

Por otro lado, también precisamos ofrecer servicios con mayor capacidad y calidad para quienes ya están conectados y para habilitar los nuevos servicios y aplicaciones como el internet de las cosas, que están detonando grandes oportunidades económicas.

Brecha digital

Para posibilitar dicho crecimiento, se han puesto en acción numerosas estrategias a partir de la reforma constitucional de 2013: otorgar un mayor número de concesiones y hacerlas convergentes, licitar espectro y permitir su intercambio a través del mercado secundario, incrementar los límites a la inversión extranjera, disminuir las tarifas de interconexión, imponer regulación asimétrica al agente económico preponderante, facilitar el acceso a la infraestructura pasiva de propiedad federal, entre otras.

Este nuevo entorno ha creado condiciones más favorables para invertir en esta actividad económica que se han reflejado, por ejemplo, en un incremento notorio de la penetración del internet, que creció, del 29% en 2013, al 66% en 2017, en el caso del móvil.

Es necesaria la conjunción de una diversidad de circunstancias para justificar la inversión en infraestructura, donde quizá la más importante es contar con una expectativa de ingresos suficientes en el mediano y largo plazo para recuperar las inversiones en activos fijos, que son cuantiosas. Sólo así se produce el caso de negocios para llevar servicios a donde antes no existían o para incrementar la capacidad de la red.

Es por esa razón que, una vez que se ha desplegado infraestructura en las zonas más atractivas donde se ubica la mayor parte de los usuarios potenciales y donde existe la demanda más intensiva en cantidad y calidad de servicios, encontrar un caso de negocios para extender la cobertura se va haciendo más difícil. Los operadores deben buscar modelos innovadores donde puedan minimizar costos, implementar soluciones tecnológicas adecuadas a la demanda de una localidad y/o compartir costos y riesgos con otros operadores.

Infraestructura

A pesar de esas dificultades, se van generando proyectos rentables cuando se reúnen todas las condiciones necesarias para que una empresa decida ampliar su infraestructura: instalar nuevas radiobases, desplegar fibra óptica, cubrir un área donde no estaba presente. Pero es en ese momento donde, paradójicamente, muchos operadores se encuentran ante los obstáculos que imponen las autoridades locales, que dificultan, retrasan y, en el peor de los casos, llegan a causar la cancelación de los proyectos.

Y es que, aunque la ley señala que la instalación, operación y mantenimiento de infraestructura destinada al servicio de las redes públicas de telecomunicaciones y las estaciones de radiodifusión es de interés y utilidad públicos, sujetándose exclusivamente a los poderes federales, también ordena que se deberán respetar las disposiciones locales aplicables en materia de desarrollo urbano.

Allí es donde entran en la ecuación las autoridades locales para autorizar la diversidad de obras requeridas para el despliegue de infraestructura. La experiencia que vemos en nuestro país es que, por numerosas razones, las reglas y procedimientos locales no facilitan la implementación de los proyectos de despliegue de las redes.

En el año 2016 coordiné la elaboración de un estudio diagnóstico sobre las barreras causadas por reglamentaciones y trámites de entidades públicas locales para el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones y radiodifusión[1].

Como resultado, se identificó una fuerte presencia de dificultades que van, desde la inexistencia de un trámite identificado para el despliegue de infraestructura; no contar con un encargado, teléfono u otro medio de contacto; una gran disparidad en los requisitos exigidos entre municipios; tiempos de atención demasiado largos; requisitos excesivos y costosos; hasta la oposición activa de los vecinos e incluso casos de corrupción abierta o disimulada.

Esta situación implica un reto formidable que es preciso abordar. Nos enfrentamos a una problemática compleja relacionada con el tamaño y capacidad de gestión de las autoridades locales, el nivel de profesionalización del servicio público y el desarrollo económico de la localidad.

Impulsar las telecomunicaciones

Sin descartar la posibilidad de explorar modificaciones al marco legal que permitan una acción más directa, es importante generar una estrategia que contemple acciones complementarias, orientadas a resolver las diversas problemáticas de los municipios.

En algunos casos, las acciones más efectivas pueden ser el otorgar apoyo técnico a los municipios para diseñar sus procesos, proveerles información, transferirles tecnología o, inclusive, generar una herramienta tecnológica que les facilite comunicarse con el público y realizar los trámites.

Para otros casos, habrá que hacer una labor de abogacía más sofisticada que incentive a los municipios para competir por atraer proyectos de infraestructura, persuadiendo sobre sus beneficios de corto, mediano y largo plazos, entre los cuales está el impulso a la competitividad local y el efecto multiplicador en la actividad económica.

A fin de alinear incentivos, puede resultar útil transparentar y medir la eficacia municipal buscando destacar mejores prácticas, así como creando herramientas que permitan identificar a los municipios que provean las condiciones más favorables al despliegue de infraestructura.

La alineación de incentivos y una mayor transparencia, también podrán contribuir a combatir los casos de corrupción.

Además, será muy importante propiciar cierta coordinación entre autoridades locales para disminuir en lo posible la disparidad entre los requisitos y plazos que deben seguir los operadores en distintas localidades.

Finalmente, otro componente relevante es acercarse a las asociaciones vecinales para convencer sobre los beneficios que trae la infraestructura a las comunidades locales y para buscar arreglos particulares que permitan el despliegue protegiendo el entorno urbano.

Abogar, persuadir, coordinar, medir, informar, apoyar, para impulsar el crecimiento de las redes de telecomunicaciones en México.

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Selección Nacional rompre récord en la TV

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El Universal –  Javier Tejado Dondé

El juego del domingo entre México y Alemania no sólo fue un hito futbolístico, fue también un récord en lo mediático, al alcanzar la audiencia televisiva más alta en la historia de la TV nacional.

Los ratings y sus mediciones han cambiado pre y post apagón de la TV Digital en 2015. Hasta entonces, el programa más visto en la TV nacional fue el final de la telenovela La Fea más Bella el 25 de febrero de 2007 (19 a 22 horas), que se transmitió en el Canal 2 de Televisa, con un share (número de televisoras prendidas en ese programa) promedio de 60%. Así que, de cada 100 televisores encendidos, más de 60 estaban viendo este final de telenovela. El reach que se calcula que tuvo este programa fue de 19.2 millones de personas.

El partido del domingo entre México y Alemania obtuvo también un share de 60%. Tanto Televisa como TV Azteca transmitieron de manera simultánea (simulcast) en varios canales de TV. Televisa usó Canal 2 y Foro TV, mientras que Azteca usó Canal 7, ADN40 y A+. En esta transmisión, con mayor población y datos más precisos de Nielsen, entre ambas televisoras juntaron la enorme cantidad de 21.62 millones de personas (11.35 millones de Televisa y 10.27 millones de Azteca).

Ambas empresas televisoras y sus anunciantes deben estar muy satisfechos. Incluso, dudo mucho que la FIFA tenga mejores resultados en otros países. Además, en portales digitales y apps –cuya licencia es de Televisa- lo siguieron alrededor de un millón de usuarios únicos.

Para tener un comparativo de este mismo Mundial, hay que señalar que el gran partido entre Portugal y España, del pasado viernes, tuvo una audiencia de 9.2 millones de personas (5.76 millones de Televisa y 3.44 millones de Azteca).

Otro comparativo: en el futbol nacional, el partido que tiene el récord es la Liguilla, en la final de vuelta del Torneo Clausura 2004, entre los Pumas de la UNAM y las Chivas, con 15.1 millones.

Así que, como se le quiera medir, frente al Mundial o frente al futbol nacional, la audiencia de este domingo es de 21.62 millones de personas que se juntaron alrededor de un televisor, un hecho sin precedentes.

Para tener otro comparativo, el primer debate del INE del pasado domingo 22 de abril a las 20 horas, realizado en el Palacio de Minería, que todas las televisoras privadas transmitieron en simulcast (Canal 2, Foro TV, Canal 1, ADN40, Imagen y Excélsior TV) más toda la televisión pública (Canales 11, 22, SPREM, TV Mexiquense y otras), lograron de manera conjunta, también según cifras de Nielsen, 13.7 millones de personas. Así que todas las televisoras (públicas y privadas enlazadas) en un evento nacional estuvieron un 37% abajo de lo que logró la Selección Nacional.

Las televisoras no tuvieron acceso a los ratings hasta la mañana de ayer, sin embargo, sentían que había ocurrido algo tan relevante que, de último minuto, ambas decidieron alterar su programación y repetir el juego, aunque lo hicieron a horas distintas: Televisa retransmitió a las 13:30 horas del domingo, juntando otras 3.9 millones de personas y Azteca, a las 20:30 horas, una hora con mayores encendidos de televisores, obtuvo otros 5.6 millones de personas. Con esto, TV Azteca, 8 horas después de que todos los mexicanos conocían del resultado favorable para México, logró juntar casi la misma audiencia que el final de la telenovela Por Amar sin Ley.

Para recapitular, se hizo historia en varios niveles: el programa de televisión más visto en cualquier género, el partido de futbol más visto en la TV nacional y, seguramente, la retransmisión más vista de cualquier evento deportivo. Un triple récord para los muchachos del “Tri”.

Habrá que ver si la Selección Nacional, de la mano con las televisoras, rompe su propio récord el próximo sábado en su juego, a las 10 horas, contra Corea del Sur.

Por lo pronto, quedémonos con el dato de que, en un evento en vivo, entre TV abierta y su transmisión digital, alrededor de 23 millones de personas fueron impactadas. Más otros 9.5 millones en repetición. No sólo se fijaron varios récords, también cambió el ánimo social del país.

Ojalá sigamos así y suerte a la Selección en sus siguientes encuentros.

Cambiando de tema: *La compra de AT&T sobre Time Warner hace que se ajuste su nombre a Warner Media. Ahora AT&T tendrá por sí solo una plataforma de 170 millones de dispositivos inteligentes a los cuales les podrá enviar contenidos audiovisuales. Y creará una plataforma llamada AT&T Watch. Habrá que ver cómo reaccionan sus competidores, desde Comcast hasta Netflix o Amazon.

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Las ocurrencias de los populistas

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El Economista  – Gerardo Flores

El martes de la semana pasada, un juez de Distrito en Estados Unidos, el juez Richard Leon, resolvió aprobar la fusión entre AT&T y Time Warner, anunciada en octubre de 2016. Se trata de una decisión emblemática, sobre todo por la gran carga política que adquirió desde que el entonces candidato Donald Trump anunció que de llegar a la Presidencia de Estados Unidos, la bloquearía, junto con la promesa de deshacer la fusión entre Comcast y NBC Universal, materializada desde 2011.

En aquel momento consideré que se trataba de un simple lance retórico por parte de Donald Trump, sin embargo, una vez en el cargo de presidente de Estados Unidos formalizó mediante un recurso promovido el 20 de noviembre de 2017 por el Departamento de Justicia de su administración, para bloquear esta importante transacción. Se trató desde luego de un lance carente de seriedad en el momento que lo anunció el candidato Trump, que se tornó preocupante cuando la estructura formal del gobierno le dio forma y lo convirtió en un gran litigio que estuvo a punto de convertirse en una medida que, en opinión de muchos especialistas, afectaría negativamente el desempeño del sector telecomunicaciones.

Estamos hablando de la adquisición de Time Warner, aquella que fue adquirida por America Online en enero del 2000 —en la cúspide de la fiebre de transacciones que involucraban lo que se denominó en aquel entonces como las punto com— por la friolera de 165,000 millones de dólares de aquellos días. Una transacción que muy pronto se vio que había sido una apuesta excesiva, sin fundamentos económicos sólidos, pues hacia el año 2002 AOL tuvo que reconocer un menoscabo en el valor de sus activos por 99,000 millones de dólares, mientras que el valor de AOL en el mercado de valores pasó de cerca de 226,000  millones de dólares, a sólo 20,000 millones.

Han transcurrido poco más de 18 años desde aquella emblemática transacción que hoy es un ejemplo de un estrepitoso fracaso financiero. Muchas cosas han cambiado, la evolución del sector telecomunicaciones y el cambio tecnológico hicieron que la integración de empresas dueñas de redes de telecomunicaciones y empresas generadoras de contenidos se considere hoy en día algo lógico. Sí, se trata de algo lógico siempre y cuando la empresa dueña de la infraestructura, la que provee de los servicios de telecomunicaciones, se comporte como una empresa en competencia, que no concentre un gran porcentaje del mercado. No se vayan a confundir en México los que se disfrazan de campeones de los desconectados.

En Estados Unidos se insiste mucho en estos días en que la operación entre AT&T y Time Warner aprobada por el juez Leon servirá para dinamizar una serie de fusiones que se inscriben en el mismo enfoque de integrar proveedores de telecomunicaciones con proveedores de contenidos, en un contexto en el que los proveedores conocidos como over the top, que no poseen infrestructura de red alguna, han ganado una proporción significativa del mercado de contenidos audiovisuales. Aún falta mucho por ver en lo que se refiere a este tipo de integración de negocios. Lo que es un hecho es que para este contexto de negocios se requerirá cada vez más una banda ancha de mucho mayor velocidad y mayor calidad.

Por lo pronto, una gran lección: cuando un populista ocurrente anuncia que una vez en el poder deshará una transacción de gran tamaño o cancelará un gran proyecto, ¡hay que creerle! En su momento lo hizo Trump con la fusión entre AT&T y Time Warner, y antes con el programa Obamacare. En el caso de México, cuando López Obrador amenaza con cancelar el nuevo aeropuerto o la reforma educativa, de verdad hay que tomarlo en serio, porque sí lo cumplen.

*El autor es Senador de la República.

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