Lunes, 23 de octubre del 2017
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Las redes sociales son sitios de internet que permiten a las personas conectarse con sus amigos e incluso realizar nuevas amistades, de manera virtual. Por medio de ellas se puede compartir contenidos, interactuar, crear comunidades sobre intereses similares como trabajos, lecturas, juegos, amistad, relaciones amorosas, relaciones comerciales, etcEstas herramientas tecnológicas han cambiado para siempre la vida de las nuevas generaciones especialmente a los nativos digitales, (los menores de 20 años).

Carlos Castañeda, experto en redes sociales explicó, que “este impacto no solo vuelve adicto a los jóvenes, sino que a todas las edades. Honduras tiene 2.6 millones de usuarios de Facebook, el 93% ingresa a través de su teléfono celular y sólo el 27% esta entre 12 y 20 años. De 21 a 30 años los usuarios alcanzan 35%, entre los 31 a 40 llega a 20%, el restante 18% va de los 41 a más años”.

Sin embargo, detalló que como todos los excesos en el mundo, el uso irracional de las redes sociales puede provocar trastornos psicológicos. Por ejemplo: “El FOMO”, que es la obsesión de estar conectado para no perderse de “algo”.

Esto lo experimenta cerca del 45% de los usuarios de redes sociales en Centroamérica, quienes no pueden estar más de 1 hora sin consultar sus redes sociales. También está el Síndrome de la Vibración Fantasma (PVS), que es creer que el teléfono vibra cuando no es así.

El FOMO mejor dicho, es el miedo a perderte las cosas. Es un concepto relativamente nuevo, del que muchos no tienen idea, las redes sociales, en especial Twitter, son unos de los desencadenantes más grandes de este fenómeno.

Sufrir de FOMO, es vivir con la ansiedad eterna y perpetua de que están pasando demasiadas cosas y que no podemos prestarle atención a todas.

Además, este síndrome hace sentir a los adictos que las personas se están divirtiendo a lo grande cuando vemos sus fotos en Facebook o Instagram, mientras nosotros estamos bajo una montaña de mucho “hacer nada”, en resumidas cuentas, esto es quererle prestar atención a todo y terminar no prestando atención a nada.

Por su parte, el Síndrome de la Vibración Fantasma (PVS), es una sensación muy común en nuestros tiempos, donde todos estamos hiperconectados y gestionamos la mayoría de nuestras actividades a través del teléfono celular.

Sobre esto existen varias versiones sobre qué es lo que ocasiona esta sensación de “vibración” donde no hay nada. Una de ellas asegura que esta reacción es un síntoma neurológico, que puede incluso llegar a ser positivo, mientras otra versión sostiene que este síndrome es un tipo de trastorno de ansiedad que debe ser atendido.

Los peligros psicológicos

Dichos trastornos puede modificar el comportamiento de los jóvenes. Desde la obsesión por conseguir todo de manera inmediata hasta estados de depresión profunda, en caso de no conseguir la respuesta esperada.

De esta manera, en muchos de los casos, los jóvenes no sienten la seguridad suficiente, como para hablar de sus traumas con sus padres y ahí es cuando nace el problema. Internet puede aparentar ser la solución a los problemas, y muchos de los jóvenes suelen encontrar refugio en la primera mano que se les ofrezca.

Por lo tanto, en el otro lado de la pantalla existe gente solidaria y honesta, como también están aquellos que aguardan la aparición de un joven indefenso y con la moral por el suelo para sacar ventaja de la situación, por más salvaje que sea.

La Adicción Psicológica

“Las etapas iniciales de adicción, hacen que el usuario de redes sociales comienza a tener episodios de uso compulsivo con gran inversión de tiempo (tomarse 15 selfiespara subir una a Instagam), luego empieza un daño progresivo a su calidad de vida, comienzan a postergar sus responsabilidades, padecen síndrome de abstinencia si no están conectados y al final comienza el deterioro cognitivo”, aseveró Castañeda.

Asimismo, argumentó que como las familias no tienen las herramientas para abordar esta situación, adoptan medidas según sus conocimientos, lo que puede provocar tensión, estrés psicológico y emocional, e incluso llegar a episodios de violencia.

“Los jóvenes buscan satisfacer su demanda de socialización en las redes sociales. A los  muchachos lo que les interesa no es utilizar las redes, sino la vida pública que estas les posibilitan”, señaló Castañeda.

En este sentido, Castañeda aconsejó a los jóvenes que deben tener cuidado en la interacción con las redes sociales, pues el afán de notoriedad pública los puede llevar a situaciones peligrosas si comparten información personal con desconocidos.

Publicado en Banda ancha

Enredada en la telaraña de la dinámica de las grandes empresas, Twitter vive en su particular encrucijada. Su dilema es simple de explicar pero difícil de resolver. Es consciente de que tiene un problema. Uno que, a día de hoy, es muy gordo; su tratamiento demasiado laxo para atajar las malas hierbas. Si la red de micromensajes fuera un terreno cultivable parte de sus flores estarían marchitas y pese a todo daría igual.

La compañía está envuelta en una economía de escala que le impide tomar decisiones radicales. Romper la relación con los usuarios violentos, ser de verdad severo con los «trolls» y los acosadores, eliminar los «bots» que clonan mensajes y sirven en muchos casos de estrategia para aumentar volumen de tráfico a diferentes sites, así como combatir las llamadas «fake news» se llevaría por delante un sistema clave, el crecimiento exponencial de usuarios. Y, por el momento, no está preparada para tomar esta difícil decisión.

Lo que sí ha hecho son promesas. La firma del pajarito azul ha prometido recientemente ser más duros, por ejemplo, con la publicación de fotografías de desnudos sin consentimiento de las personas y acotar en la medida de lo posible los mensajes de odio y violentos. Forman parte de una serie de cambios en los que trabaja Jack Dorsey -fundador y actual consejero delegado- y su ejecutivasegún ha publicado la compañía en el blog corporativo. «Demasiadas veces antes hemos dicho que haríamos mejor y prometido transparencia, pero nos hemos quedado cortos en nuestros esfuerzos», señalan.

Esta futura modificación de las políticas de uso de Twitter vienen después del debate generado en torno a la suspensión de la cuenta de la actriz Rose McGowan, quien acusó al también actor Ben Affleckde encubrir los supuestos abusos sexuales del productor Harvey Weinstein, expulsado de la Academia de Hollywood. Se produjo una reacción en cadena en la que los usuarios protestaban por la suspensión de su cuenta. Twitter alegó que bloqueó el perfil por publicar un número de teléfono persona, pero lo cierto es que se enmarca dentro del reguero de críticas que ha recibido la compañía por no hacer lo suficiente para frenar el acoso.

Otro de los frentes abiertos de Twitter son los «bots», programas informáticos con instrucciones automatizadas y programados para publicar periódicamente mensajes. Representan, según datos de la universidad del Sur de California, entre el 9 y el 15% del conjunto total de usuarios, actualmente cifrados en 328 millones. Estos «perfiles» se utilizan para crear una red de usuarios y aumentar el tráfico de una página web pero también para replicar «tuits» de otros usuarios. Pero los casos más graves han sido la estrategia de grupos para intentar influir en las pasadas elecciones presidenciales.

Según una investigación de la web «Politico», durante el periodo electoral que acabó con Donald Trump en la Casa Blanca más de 1.600 de esos «bots» se dedicaron a compartir mensajes extremistas cargados de odio. Se cree que la arquitectura de la plataforma se utilizó por parte de grupos vinculados a Rusia para influir en el electorado, una supuesta estrategia que ya se está investigando por el Senado norteamericano. Twitter, por lo pronto, anunció recientemente que eliminó unas doscientas cuentas con actividad rusa.

Los algoritmos de rastreo de la compañía para detectar una mala praxis y abuso de los términos de uso del servicio no son lo perfectos que se esperaría de ellos. Desde Bloomberg apuntan que hay otro problema adicional; muchos de esos «bots» rusos no son programas informáticos, sino usuarios en nómina, por lo que la detección es «más difícil». De ahí que cuanto más se reduzca la presencia de cuentas falsas y «bots», menor será la base de usuarios activos mensuales, la métrica más valorada por Wall Street.

Publicado en Virtualidad

La aplicación TBH -del acrónimo en inglés "to be honest" ("para ser honesto")- apenas tiene nueve semanas en el mercado, pero ha logrado cosechar un éxito arrollador: más de 5 millones de descargas.

La aplicación fue diseñada para adolescentes de más de 13 años y cuenta con 2,5 millones de usuarios activos diarios.

La clave de su éxito reside en haber sido capaz de usar mensajes anónimos positivos, evitando que sus usuarios acosen a otros, algo en lo que falló la ahora clausurada aplicación Yik Yak.

Aunque, para ser honestos, vale la pena aclarar que el paso de gigante lo acaba de dar gracias a Facebook. La red social confirmó este lunes que compró la app,sin revelar el monto de la transacción.

Según un informe publicado en el sitio de noticias tecnológicas TechCrunch, la suma estuvo por debajo de los US$100 millones.

"TBH y Facebook comparten el objetivo común de crear comunidad y de permitir que las personas compartamos de una manera que nos acerque", declaró una vocera de la red social fundada por Mark Zuckerberg.

"Estamos impresionados por cómo TBH usa las encuestas y la mensajería, y con los recursos de Facebook puede continuar creciendo", añadió la portavoz.

Cartel que dice Derechos de autor de la imagenPAImage captionFacebook tiene más de 2.000 millones de usuarios en todo el mundo, pero quiere incrementar su porción en el mercado adolescente.

El equipo de cuatro personas detrás de la aplicación lo suscribió.

"Cuando nos reunimos con Facebook, nos dimos cuenta de que teníamos en común muchos valores fundamentales para conectar a la gente a través de interacciones positivas. Nos sentimos motivados por las formas en que nos podían ayudar a abarcar a más gente", explicaron en su sitio web.

Preguntas al azar y respuestas anónimas

Una vez que el usuario carga sus contactos en la aplicación, TBH le hace preguntas predeterminadas, como por ejemplo: "¿Quién es el mejor para llevar a una fiesta?", ofreciendo cuatro amigos para que seleccione a uno de ellos.

Si son seleccionados, los usuarios reciben una notificación. Sin embargo, los detalles sobre quién los ha elegido permanecen anónimos.

"Cuando nos reunimos con Facebook, nos dimos cuenta de que teníamos en común muchos valores fundamentales para conectar a la gente a través de interacciones positiva".

Sitio oficial de TBH

Todas las preguntas son positivas. "¿Crees que podría convertirse en un poeta?", "¿Admiras su perseverancia?", son otros ejemplos.

De manera similar a los inicios de Facebook, los creadores de TBH sólo hicieron la app disponible para usuarios en algunos estados de Estados Unidos. El boca a boca hizo que se fuera difundiendo su uso entre los centros educativos.

"Lo enviamos a una escuela en Georgia (EE.UU.)", le contó a TechCrunch uno de sus cofundadores, Nikita Bier. "El 40% la descargó el primer día. Al día siguiente, estaba en 300 escuelas".

"La última década de internet se ha centrado en comunicación abierta. El próximo reto será comprender las necesidades humanas", se lee en el sitio web de TBH.

Adolesentes con sus celulares.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa empresa promocionó TBH en una sola institución educativa en Georgia (EE.UU.) y al día siguiente estaba en 300, informaron.

"Queríamos crear una aplicación que nos hiciera sentir más felices y con más confianza en nosotros mismos".

Uno de sus objetivos, según Bier, es mejorar la salud mental de los adolescentes.

Hasta ahora, ha obtenido más de 1.000 millones de respuestas desde su lanzamiento oficial en agosto.

Mercado adolescente

"Este es el ejemplo más reciente de Facebook comprando una empresa emergente que podría potencialmente cambiar la manera en que la gente consume las redes sociales", le dijo a la BBC Mark Skilton, de la Warwick Business School, en Inglaterra.

"TBH apela al mercado adolescente, el cual es muy voluble, y Facebook sabe que esta y otras aplicaciones pueden hacerse virales y obtener popularidad muy rápidamente".

Derechos de autor de la imagenTBHImage captionLa aplicación funciona a través de encuestas anónimas y ha logrado 2,5 millones de usuarios activos al día en apenas dos meses. (Crédito: TBH)

Según Skilton, "esta transacción podría verse como una medida protectora, y US$100 millones es el equivalente, para ellos, a un error de redondeo. No es un precio muy alto".

La red social y la app funcionarán de manera independiente a pesar de la compra, pero algunas de las ventajas de pertenecer a Facebook, además de las económicas, son poder contar con más recursos tecnológicos y humanos para moderar el contenido y otros aspectos funcionales.

Facebook no quiso dar muchos datos sobre el trato, pero la empresa está claramente dispuesta a plantarle cara a su principal rival entre el público joven, Snapchat.

A pesar de encontrarse en decadencia, una encuesta reciente elaborada por un banco de inversión reveló que más de 6.000 adolescentes en EE.UU. prefieren Snapchat. Su edad promedio era de 16 años.

Facebook trató de comprar Snapchat en 2013 por US$3.000 millones. Hoy Snap, la compañía paraguas de Snapchat, está valorada en unos US$19.000 millones.

Publicado en Apps

Lo que en la cabeza de Paco Arévalo parecía una buena idea se ha convertido en un problema. Recordemos. Era el 17 de julio. El popular humorista, junto con su hasta ahora amigo Bertín Osborne, agasajar al Rey emérito, don Juan Carlos, y a su hija, la Infanta Elena, con una paella. La ocasión era formidable. Acudieron otros conocidos y amigos. Pero la magia de ese encuentro privado se rompió en el momento en el que se difundió una imagen en redes sociales.

No hubo consentimiento previo. Ni tácito. Ni nada que se le parezca. Este es un ejemplo de cómo han cambiado las relaciones personales con la llegada de las redes sociales. Existe un afán de notoriedad. Un deseo expreso de dar a conocer (o presumir) nuestra propia vida. Pero en ocasiones este tipo de acciones juegan malas pasadas. Al igual que en casos similares, esta disputa tiene un encaje legal. Hay herramientas legales suficientes como para interponer una denuncia al respecto a la persona que ha sacado a relucir la imagen controvertida. «Una cosa es que te prestes a posar en una foto y otra cosa que se pueda permitir compartir la difusión de la imagen en redes sociales», explica a este diario Sergio Carrasco, abogado experto en derecho en red en Fase Consulting.

Así, la imagen tiene un carácter personal y, en determinados casos, se requiere del conocimiento expreso de la persona, máxime si se va a difundir públicamente, por ejemplo, en una red social. La Constitución Española es clara: la Ley Orgánica al Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familia y a la Propia Imagen, prohíbe cualquier tipo de «captación, reproducción o publicación por fotografía, filme u otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares a momentos de su vida privada o fuera de ellos salvo que sea autorizado por Ley o cuando el titular del derecho hubiere otorgado consentimiento».

De tal forma que dependiendo del caso se puede interponer una denuncia por vulneración al derecho, aunque ahí es necesario ponderar el interés público o si se trata de una persona pública. «Una cosa es que la persona sea de interés público, que puede permitir ciertos usos de su imagen sin autorización, pero eso no quiere decir que no goce de ese mismo derecho», sostiene este experto. Y aunque para muchos sus perfiles en servicios como Facebook o Twitter les sirva de álbum de recuerdos, no es igual que una fotografía en casa porque, a pesar de aplicar ciertas capas de privacidad que permiten la mayoría de estas plataformas, estás permitiendo el uso a cualquiera. «Esta fotografía [por la publicada por Arévalo] que es se entiende que se trata de una esfera privada y, por tanto, va a más allá de lo que la ley permite. No puede compartir una imagen asi en redes sociales sin consentimiento», comenta.

Cambios de hábitos

Las redes sociales, al margen de sus indudable aportaciones, han alterado la manera de relacionarse entre amigos y familiares. Se dan por hecho determinados comportamientos. Los códigos sociales, las estructuras de convivencia, han querido saltar a la esfera virtual. Pero su traslado no ha sido tan natural. Una persona llega a enfadarse porque un contacto suyo le ha eliminado de su perfil. Ese conflicto personal se resolvería de otra manera o se encajaría de otra forma en el digamos mundo «offline».

En Facebook, la principal plataforma social del mundo, se llega incluso a confundir la amistad real con las meras relaciones personales. Hay quien tiende a reconocer como «amigo» a alguien que acaba de conocer y se han aceptado los perfiles. Pero la amistad tiene una proyección mayor, que trasciende y se fragua con el tiempo. A veces, sin embargo, la confianza produce estragos. Ya se sabe lo que se dice popularmente («la confianza da asco»).

Esas tiranteces se producen, sobre todo, entre personas jóvenes, en teoría más inmaduras emocionalmente. Y son más habituales de los que nos pensamos. Por diversos motivos. ¡A quién no le han etiquetado en una fotografía en la que no salías demasiado favorecido! Razón para discutir o retirarle la palabra. No es una cuestión baladí. Desde hace algún tiempo agencias y departamentos de recursos humanos monitorizan los perfiles de sus candidatos para hacer su selección. Lo que había sido un desmadre de joven puede convertirse en el peor enemigo a la hora de buscar empleo.

Existe un sobredimensionado afán de protagonismo y exhibicionismo en las redes sociales. Pocas veces se calibran bien las posibles consecuencias que puede tenerla publicación y difusión de un comentario salido de tono o fuera de lugar. Personalidades famosas ya han sufrido en sus carnes esa corrección política que impera actualmente en la sociedad. Ese carácter inherente al ser humano se ha sabido explotar por las empresas de tecnología que desarrollan servicios digitales. «En las redes sociales se difumina la barrera en la comunidad privada y la pública. Lo que en principio tendría que ser un tema privado se convierte con facilidad en un asunto público, sobre todo, si está implicada gente famosa», sostiene en declaraciones a este diario Javier de Rivera, sociólogo experto en adicciones digitales y miembro de Cibersomosaguas, grupo de investigación de cultura digital y los movimientos sociales de la UCM.

Incentivar el «me gusta» compulsivo

Con anterioridad a la explosión de las redes sociales no existían herramientas para que se dieran estos comportamientos. Hacía falta que un medio de comunicación le prestara atención. En opinión de este experto, «ahora está al alcance de cualquiera, lo que genera una mayor espectacularización de las relaciones». Tal es el impacto en nuestras idas de las redes sociales que podríamos decir que incluso un viaje nunca existió si no se han publicado fotografías en tu perfil de Facebook. ¿Qué lleva a muchas personas a querer todos los pasos quedan? «Todo el mundo necesita comunicarse y necesita aprobación social; es algo natural. Lo que analizo es cómo estas nuevas redes incentivan esa necesidad básica a llevar unos determinados hábitos. La forma en la que están diseñadas estas plataformas incentivan este tipo de comportamientos impulsivos. Incentivan los ‘me gusta’».

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Facebook ha anunciado una nueva función que permitirá que sus usuarios puedan comprar comida a domicilio sin salir de su página web. Para ello, explica «The New York Post», el gigante tecnológico dispondrá de los servicios de entrega de otras compañías –GrubHub, EatStreet, Delivery.com, ChowNow, Olo (asociada con Amazon)– o, directamente, de los de cadenas de restaurantes como Chipotle Mexican Grill o Five Guys.

De acuerdo con las declaraciones del vicepresidente de la compañía, Alex Himel, el objetivo es simplificar los pedidos de comida a domicilio, una tendencia en auge en los últimos años. «La gente entra en Facebook para ver qué comer leyendo acerca de los restaurantes de su ciudad y viendo qué opinan sus amigos de ellos», ha expresa Himel, quien ha añadido: «Así que queremos hacer el proceso aún más sencillo». Además, se trata también de una forma de retener a los internautas en la página durante más tiempo.

Este nuevo servicio, en cuyo desarrollo se trabaja desde hace un año, permitirá que los usuarios hambrientos accedan a una lista de los restaurantes que hay disponibles en su zona, así como de los menús que se ofertan. El funcionamiento es simple: después de elegir el local y el método de entrega, los usuarios podrán examinar con detenimiento la oferta culinaria y seleccionar qué quieren sin salir del sitio web de Facebook.

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