Martes, 25 de julio del 2017
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"Timeo Danaos et dona ferentes." Frase de la Eneida de Virgilio (libro II, 49). Significa «Temo a los dánaos (griegos) incluso cuando traen regalos».

Equo ne credite, Teucri! Quidquid id est, timeo Danaos et dona ferentes. (“¡No confiéis en el caballo, troyanos! Sea lo que sea, temo a los dánaos incluso si traen regalos”.)

Virgilio narraba cómo en la Guerra de Troya, tras la ofrenda de los griegos en forma de caballo, el Laocoonte advertía de no fiarse de un regalo que entendía envenenado. El final no pudo ser más tétrico: el sacerdote de Apolo y sus dos hijos fueron devorados por dos enormes serpientes. Los troyanos creen que el caballo ha sido ofrecido a Atenea y consideran, por lo tanto, que el Laocoonte fue castigado por la diosa debido a su tremenda insolencia. Así, introducen el caballo en su fortaleza dando paso a una fiesta que deriva en desolación. El Laocoonte tenía razón y dentro del caballo no había arena de playa sino griegos que abrieron las puertas de la ciudad para dar fin a Troya y hacer pagar a los troyanos su ingenuidad. 

Llenos de cierta ingenuidad, en nuestros días también estamos los millones de usuarios que confiamos día a día nuestros datos a grandes proveedores de servicios sobre Internet alentados por la aparente gratuidad de sus servicios, sin saber que el auténtico maná que alimenta su crecimiento es precisamente el manejo y explotación que hacen de nuestros datos y nuestra privacidad.

Esto, lejos de arreglarse, tiene visos de profundizarse; en los últimos días leía que hay quien defiende que uno de los condicionantes negativos para el comercio electrónico es que todavía existen regulaciones que limitan el acceso a los datos de los clientes y que anulan el movimiento transfronterizo de los datos personales. Grave que se hagan estos planteamientos, puesto que de darse finalmente conducirían a una pérdida irreparable de nuestro derecho a la privacidad y a una inseguridad permanente, sin entrar a valorar aspectos que también se verían afectados como la soberanía o el propio sentido de democracia.

Todo esto, dudo que beneficie la competitividad y futuras innovaciones. Una ausencia clara de regulación del tratamiento de datos afectaría notablemente incluso a futuros emprendimientos y sólo consolidaría a los actuales players ganadores. Mientras tanto, seguirían creando ciudadanos rehenes e indefensos que un día pulsaron “acepto” a las cláusulas imposibles de digerir para la gran mayoría e ineludibles para poder acceder a determinadas aplicaciones de notable éxito.

Ingenuidad es también pensar que la total ausencia de regulación beneficia la innovación eternamente. Hay quienes sostienen, con cierta dosis de verdad, que fue la ausencia regulatoria en determinados países la que permitió el surgimiento de un gran número de actores exitosos en el marco de lo servicios en Internet. De inicio, como decía, esto fue cierto; sin embargo, es muy inocente pensar que esto signifique carta blanca indefinidamente.

La ausencia de reglas justas tan solo serviría para la profundización del statu quo actual de consolidación de cuasimonopolios en la red, frenando la innovación y la competencia, perjudicando los desarrollos locales y anulando la virtud original de libre creación en Internet. Resulta evidente que regular tampoco tiene que significar encorsetar, ni crear más problemas de los que ya existen; regular no debe entenderse sino como facilitar, crear condiciones para el óptimo desarrollo de un ecosistema digital pujante, sin olvidar la necesaria protección a los usuarios, que debe ser equivalente entre servicios semejantes independientemente de la tecnología o medio de provisión de los mismos.

No tengo vocación de Laocoonte, y mucho menos está entre mis intenciones ser arrastrado por dos feroces serpientes, pero no dejo de entender necesario que se alerte sobre determinadas inercias antes de que éstas se vuelvan irreparables. Es preciso que tengamos claro cómo y en qué condiciones se van a gestionar nuestros datos personales. Parece claro que legislando cada país por su cuenta, dada la naturaleza transfronteriza de Internet y de los players que sobre él actúan, no se va a lograr nada. Lo que sería deseable es, por lo tanto, un avance regional/global, y que lleguemos a un acuerdo sobre cómo regular la explotación de datos personales y bajo qué criterios pueden acumularse y gestionarse los mismos.

A su vez, pretender que Internet escape a normas sobre concentración en los mercados es apostar firmemente por un futuro lleno de frenos a la competitividad, reducción de la innovación y dominancia de un grupo selecto de players que capturan el mercado de un ecosistema convergente. De esta forma, a aquellos que pretendan asomar la cabeza simplemente se les bloquea su avance; y en el caso de que esto sea imposible: se les compra. Así, aumenta el beneficio del grupo ungido por la diosa Atenea para comerse todo el pastel. No se puede sino coincidir, en esta ocasión, con las sentencias dictadas en esta materia por la Comisión Europea en las últimas fechas y apostar por vías como la estrategia digital del gobierno alemán como marcos de crecimiento futuro.

Al aceptar el precioso caballo como solución de nuestros males y dejarnos guiar por los beneficios anunciados por los grandes profetas que operan sobre la red es probable que Troya no florezca todo lo que debe. Mientras tanto, no hay un consenso claro de cómo avanzar, todos los actores parecen de acuerdo en lo básico: que todos estemos conectados y podamos sacar el máximo partido a dicha conectividad. Hasta ahí bien, pero en el camino nos hemos perdido en un avance de altibajos hacia soluciones de consenso y, como diría el cantante, esta inconstancia, no es algo heroico, es más bien algo enfermo...

Publicado en Colaboradores

Nuevamente el tema de la privacidad de los datos de los usuarios y sus límites y leyes saltan a la palestra.

De acuerdo a un informe del diario australiano Sydney Morning Herald, los defensores de la privacidad de Apple se reunieron con el procurador general y el personal de la oficina del primer ministro para discutir sus preocupaciones sobre los cambios legales, lo que podría obligar a las empresas tecnológicas a proporcionar claves de descifrado para permitir el acceso seguro a comunicaciones como WhatsApp e iMessage.

Apple ha enviado a sus principales ejecutivos relacionados con el tema a Australia dos veces en el último mes para presionar a los funcionarios del gobierno sobre propuestas de nuevas leyes que exigirían a las compañías proporcionar acceso a mensajes cifrados.

El argumento de la empresa está en contra de las leyes que exigirían que las empresas de tecnología construyan las llamadas "puertas traseras" en su software, alegando que tal medida debilitaría la seguridad para todos y simplemente haría que los terroristas y criminales recurran a métodos de cifrado de código abierto para su tecnología digital.

Aunque la posición de Apple es clara, el gobierno australianol aún tiene que aclarar exactamente lo que espera que las empresas de tecnología renuncien como parte de las propuestas.

Debido a que los servicios cifrados como WhatsApp e iMessage no poseen las llaves privadas que les permitirían descifrar mensajes, una puerta trasera parecería la única alternativa. "Si el gobierno estableció una citación para obtener iMessages, no podemos proporcionarlo", dijo el CEO Tim Cook en 2014. "Está cifrado y no tenemos una clave".

Apple no tiene acceso a los mensajes enviados entre dispositivos porque están encriptados de extremo a extremo, pero si iCloud Backup está habilitado esos mensajes

Se cifran en los servidores de Apple utilizando una clave de cifrado a la que la empresa tiene acceso y que podría proporcionar a las autoridades.

Sin embargo, Apple se está moviendo en la misma dirección que WhatsApp y Telegram para hacer las llaves del cifrado completamente privadas.

Como se anunció en WWDC en junio, macOS High Sierra e iOS 11 sincronizarán iMessages entre dispositivos conectados a la misma cuenta usando iCloud y un nuevo método de cifrado que asegura que las claves permanezcan fuera de las manos de Apple.

Por el momento ambas partes se encuentran en un proceso de "conversaciones", pero de acuerdo a varias fuentes, el gobierno de Australia adoptaría un camino de no entrometerse en comunicaciones cifradas, pero queda un largo camino por recorrer con el resto de los países.

Publicado en Software

La digitalización de nuestros datos personales, almacenados en dispositivos personales o servidores de grandes compañías, los ha expuesto a mayores riesgos como hackers y gobiernos que pretenden utilizarlos para rastrear a ciudadanos, periodistas y activistas.

Electronic Frontier Foundation publicó una nueva versión de su reporte Who has your back? (¿Quién te respalda?) que analiza y da seguimiento a la implementación de las mejores prácticas y tecnología por parte de las empresas para resguardar la privacidad de sus usuarios, especialmente respecto de solicitudes de datos personales que realizan los gobiernos.

Para la edición de 2017, encontró que 9 empresas lograron las cinco estrellas otorgadas por la fundación, entre las cuales se encuentran Dropbox y Uber. Sin embargo, también reporta que las compañías de telecomunicaciones continúan con un desempeño pobre en cuanto al resguardo de datos personales, además del “decepcionante” registro de compañías tecnológicas como Amazon y Whatsapp.

La EFF señala que en 2016 el gobierno de Estados Unidos envió al menos 49 mil 868 solicitudes a Facebook para solicitar datos de los usuarios. En el mismo período, envió 27 mil 850 solicitudes a Google y 9 mil 76 a Apple.

La fundación explica que existen tres salvaguardias para asegurar que los datos que enviamos a las empresas de tecnología no terminen en una base de datos del gobierno: tecnología, leyes y políticas corporativas.

El informe busca la implementación de las últimas dos, sobre cómo las políticas de las compañías tecnológicas fortalecen o dificultan los derechos de privacidad de los usuarios cuando el gobierno de Estados Unidos solicita datos y destaca aquellas compañías que abogan por reforzar las protecciones legales para la privacidad del usuario.

El séptimo informe anual de privacidad analizó 26 compañías, calificándolas en cinco categorías que abarcan las mejores prácticas de la industria,  políticas de privacidad y su trato con los gobiernos, incluyendo dos nuevas entradas de "promesa de no vender a los usuarios” y “resistencia a las órdenes mordaza de la National Security Letter (NSL)".

“Hoy en día, los usuarios de tecnología esperan que las empresas tengan transparencia en torno al acceso del gobierno a los datos de los usuarios, y defiendan la privacidad del usuario cuando sea apropiado. Y las empresas están satisfaciendo cada vez más esas expectativas. Pero todavía hay muchas empresas que se quedan atrás, no implementan las mejores prácticas en torno a la transparencia, o no dan prioridad a la privacidad del usuario”, señala el informe.

La EFF celebra que nueve empresas ganaron estrellas en cada categoría evaluada: Adobe, Dropbox, Lyft, Pinterest, Sonic, Uber, Wickr y Wordpress. “No sólo eso, cada una de estas empresas tiene un historial de defensa de la privacidad del usuario”, agrega la fundación.

Sin embargo, destacó la “decepción” que dos empresas tecnológicas no cumplieran con otros servicios en línea: Amazon y WhatsApp. "Aunque ambas compañías han adoptado las mejores prácticas aceptadas por la industria de exigir una autorización para contenido, publican directrices de cumplimiento de la ley y publican un informe de transparencia, y mientras aplaudimos a ambas compañías por abogar por reformas a la supervisión excesiva de la NSA, estas compañías no actúan como líderes en otros criterios que examinamos", señala el informe.

Ambas compañías fueron criticadas por no tener políticas públicas sólidas en torno a la notificación de solicitudes de datos gubernamentales. También fueron criticadas por no cumplir con el punto de referencia de la EFF de no vender a los usuarios y la falta de políticas de registro para solicitar la revisión judicial de las órdenes mordaza que acompañan a la NSL, y que han contribuido al "abuso generalizado de esta herramienta de investigación" que puede desplegarse sin revisión judicial.

Destaca también el caso de las empresas de telecomunicaciones, al indicar que “aun cuando la industria en su conjunto ha cambiado hacia la transparencia y la privacidad, hay muchas compañías que se están quedando cortas”. Sentenció que AT&T, Comcast, T-Mobile y Verizon “no están a la altura de las prácticas más grandes de la industria tecnológica”.

“Cuando se trata de adoptar políticas que prioricen la privacidad del usuario sobre la facilitación de las demandas de datos del gobierno, la industria de telecomunicaciones en su mayor parte se ha equivocado al dar prioridad a las solicitudes gubernamentales”, acusa la EFF.

 

Publicado en Noticias

¿Algunas veces no has sentido como si alguien en la oficina te vigilara?

Puede que no te equivoques.

Los sistemas de supervisión de las compañías se han expandido mucho más allá del simple registro de entrada y salidas del edificio.

Para ello, han coincidido los avances de la tecnología y el hambre por acumular datos, dando como resultado dispositivos capaces de medir los movimientos de los empleados, su condición física y sus horas de sueño.

Todo en nombre de la productividad.

Omnipresencia

Veamos por ejemplo Take Humanyze, un emprendimiento en Boston, dedicado a producir carnets de identidad.

Una avasallante tecnología insertada en cada carnet monitorea todo lo que hace el portador: desde sus movimientos e interacciones dentro de la oficina, hasta conversaciones y tonos de voz.

Un jefe observando a sus empleados en pantallas que captan circuito cerradoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLas empresas hacen todo "en nombre de la productividad".

El gerente general de esta empresa, Ben Waber, cuenta que la credencial del empleado posee un micrófono que permite procesar información para detectar si la persona domina la conversación, su tono, volumen y velocidad al hablar.

Con estos "indicadores personales" se contribuirá a la medición de todo en el mundo corporativo, desde cuántas interrupciones tienen los empleados, hasta la efectividad de programas relacionados con la diversidad o inclusión.

Incómodo, ilegal

Obviamente, puede que las personas no se sientan muy a gusto con ser supervisadas permanentemente.

El año pasado, la instalación de sensores en los escritorios de la redacción del periódico Daily Telegraph generó protestas por parte de sus periodistas.

Se trata de un dispositivo de la empresa OccupEye que recoge el calor del cuerpo, permitiendo que las organizaciones sepan cuándo los empleados están en un escritorio, y la frecuencia con que la gente se levanta y se mueve.

Los sensores fueron eliminados, luego que las protestas escalaran y se sumara el Sindicato Nacional de Periodistas, SNP.

"El derecho a ser consultado sobre nuevos procedimientos que rigen estos datos está consagrado en la ley", dijo el secretario general adjunto del sindicato, Seamus Dooley.

"El SNP rechazará esta vigilancia de las redacciones al estilo Gran Hermano".

Territorio desconocido

Las compañías han monitoreado los correos y teléfono de su personal desde hace mucho tiempo.

Un médico lavándose las manosDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionInvestigadores encontraron que monitorear el lavado de manos en hospitales funcionó en el corto plazo, pero llevó a un declive a la larga.

Sin embargo, a medida que la tecnología avanza, surgen oportunidades sin precedente para echarle un ojo a los empleados, despertando así mayores temores sobre violaciones a la privacidad.

Por ejemplo, cada vez es más frecuente el uso de computadores y teléfonos personales para trabajar.

De hecho, una encuesta elaborada por la firma de seguridad TrustLook, señala que 70% de los encuestados actúa así.

Esta práctica ayuda a las compañías a bajar los costos en tecnología.

No obstante, las políticas de seguridad en el manejo de data en algunas empresas, hace que las organizaciones puedan ver toda la información personal que esté en esos dispositivos.

Por ejemplo, si manejar es parte importante del trabajo, encontrarás que los GPS y las opciones de localización de los teléfonos pueden utilizarse para determinar la ubicación del empleado, e incluso, su comportamiento al manejar.

Algunas compañías dicen que las ayuda a mejorar su servicio.

Un estudio de 2012, realizado por la firma de servicios de tecnología Aberdeen Group, advierte que 45% de las empresas afirman que este tipo de monitoreo fue esencial en sus estrategias para mejorar la atención al cliente.

Pero más allá de celulares y laptops, hay otro dispositivo que contribuye con la vigilancia: el auge de tecnologías como el Fitbit impulsa una sólida tendencia en el monitoreo de la salud del usuario.

La empresa de consultoría ABI Research predice que, para 2024, 44 millones de artefactos para el monitoreo de la salud estarán en uso solo en Estados Unidos.

Por qué las compañías espían

Aunque parezca que se trata de un espionaje, las empresas insisten en que toda la data que se recoge sobre el empleado es para mejorar la eficiencia, la seguridad y a productividad.

Por ejemplo, los sensores de OccupEye no pueden determinar quién está sentado en el escritorio bajo vigilancia o qué está haciendo.

Trabajadores en una oficinaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionCiertos dispositivos permiten detectar si estás sentado en tu puesto, e incluso patrones en tu conversación.

Y en ese sentido, Neil Steele, jefe de ventas y mercadeo en Cad-Capture, filial de OccupEye, explica que esta tecnología está pensada para asegurar que se esté "utilizando eficientemente el espacio físico".

De acuerdo con Steele, estos sensores son muy útiles para implementar programas donde los empleados no tienen escritorios fijos.

Por otra parte, muchas empresas consideran que el acceso a los correos y conversaciones telefónicas contribuyen con la política de seguridad, debido a que pueden alertar sobre posibles conflictos de intereses, distribución de información confidencial u otras situaciones que pueden afectar la reputación corporativa.

Sobre este particular, proteger la reputación puede ser visto como un tema financiero, tal como alerta Deloitte, la firma de servicios globales.

Según esta compañía, 41% de las empresas sufren pérdidas financieras cuando su reputación es perjudicada.

Y finalmente también está el factor productividad.

Monitorear a los trabajadores no solo ayudan a "preservar la reputación de la compañía, sino también garantizan que los empleados estén haciendo lo que deberían en el trabajo", explica Kirsten Smith, consultora en capital humano en face2faceHR.

¿Los sensores funcionan?

Para mejorar la productividad de un empleado utilizando dispositivos de monitoreo se requiere un enfoque muy cuidadoso y ajustado al tipo de empresa.

Una persona con una pulsera deportivaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa tendencia a implementar programas de salud y bienestar en los lugares de trabajo, con la ayuda de las pulseras que monitorean la actividad física parece haber llegado para quedarse.

En Estados Unidos se publicó un estudio el año pasado cuyo objetivo era medir si el monitoreo podía mejorar el cumplimiento de las normas de lavado de manos por parte del equipo médico en un hospital.

Las evaluaciones venían mostrando que el número de veces que las personas se lavaban las manos disminuía a medida se acercaba el final de cada turno.

Los investigadores encontraron que, bajo vigilancia, la tasa de lavado de manos aumentó durante los dos primeros años, y luego decayó cuando se suspendió el monitoreo.

Al eliminarse la supervisión, la tasa de lavado de manos descendió por debajo de los niveles de previos al uso de sensores.

La interpretación de estos resultados indica que la supervisión funcionó por un período corto, pero no creó el hábito en el personal médico.

En palabras de la doctora Hengchen Dai, podría decirse que incluso revirtió los buenos hábitos, sustituyendo las razones internas y los incentivos para lavarse las manos, como por ejemplo el genuino deseo de proteger de infecciones a los pacientes.

Incluso cuando la tecnología es adoptada por el empleado como una herramienta, no pasa mucho tiempo antes de que sea desechada.

Eso ocurrió en Buffer, una compañía dedicada a las redes sociales en San Francisco, cuando entregó monitores a sus empleados para medir sus patrones de sueño.

Dado que Buffer no tendría acceso a la data, alentó a los empleados para que compartieran entre sí sus resultados.

El objetivo principal era mejorar la productividad, a través de cambios en los patrones de sueño, pero antes de que iniciaran el uso de la herramienta, la participación de los empleados se evaporó.

¿La empresa puede monitorearte?

Las reglas para definir lo que una empresa puede monitorear sobre ti dependen del país donde vivas.

En Reino Unido, las empresas deben informar a sus empleados que están siendo monitoreados, qué será supervisado y por qué.

Un plano muy cercano de una persona mirando por unos binoculares, en una fotografía en blanco y negroDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionSegún los abogados, el "espionaje" por parte de tu jefe puede terminar operando en su contra.

En Estados Unidos, la autorización del personal solo es requerida cuando la empresa va a utilizar o divulgar información personal.

Aparte de eso, no hay muchas leyes en el país sobre la vigilancia a los empleados, por lo que generalmente queda en manos de los tribunales decidir si se han violado o no los derechos del trabajador.

Incluso cuando el empleado puede justificar el monitoreo, se cree que estas actividades deberían guardar un balance entre la necesidad de manejar el negocio de la mejor manera posible, y el respeto a las actividades e información privada de su gente.

Publicado en Usos sociales

El acceso a los mensajes cifrados es un tema al que autoridades de diversos países concierne, sobre todo a aquellas involucradas en la lucha contra el terrorismo. En el marco de la reunión de los "Five Eyes", una alianza de inteligencia que incluye a Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido, se discutirán posibles modos para combatir al terrorismo entre los que se encuentra el acceso a mensajes cifrados.

Australia es el país que se encuentra empujando esta medida y busca que las empresas de mensajería permitan acceso a las comunicaciones cifradas a diversos cuerpos de seguridad y agencias de inteligencia. De acuerdo con la cadena australiana SBS, políticos de ese país apuntan a lo difícil que se ha vuelto intervenir comunicaciones. Peter Jennings, director del Instituto Australiano de Políticas y Estrategias, dice que con las viejas empresas de telecomunicaciones siempre se mantuvo una colaboración cercana, sin embargo las nuevas aplicaciones cifradas — como Telegram, WhatsApp y otras — representan un nuevo reto ya que no es sencillo romper ese cifrado.

Los políticos australianos saben que la cosa no es tan sencilla, ya que el tema de la privacidad siempre estará presente, sobre todo en un tiempo en que países de esa mencionada alianza espían a diestra y siniestra a sus ciudadanos por medio de los teléfonos móviles. Jennings indica que debe haber un balance entre la seguridad y la privacidad y que los cinco países de la alianza buscarán llegar a acuerdos para desarrollar un método que permita resolver esta situación.

El acceso a mensajes cifrados ha ocasionado diversos incidentes. Tal vez el más sonado fue el bloqueo a WhatsApp que ocurrió hace año y medio en Brasil, en donde un juez determinó castigar a la empresa por no ofrecer acceso a los mensajes cifrados de un narcotraficante. A esto podríamos sumar el caso deliPhone de San Bernardino, en el cual se buscaba romper el cifrado del teléfono para poder acceder a los mensajes y registros de los terroristas.

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