Martes, 17 de octubre del 2017
Idioma Es Pt En

El regulador de las telecomunicaciones de Francia (Arcep) lanzó una consulta pública con una propuesta sobre los límites de precios para la desagregación del bucle local completo (LLU) entre los años 2018 y 2020.

El Arcep sugiere que la tarifa máxima mensual para la tarifa recurrente de la desagregación del bucle local completa disminuya de 9.45 a 9.31 euros en 2018, que en 2019 la tarifa sea de 9.41 euros y de 9.51 euros en 2020. Por su parte, el precio mensual del acceso estándar de bitstream alcanzará los 13.19 euros en 2018, para aumentar a 13.30 euros en 2019 y 13.41 en 2020.

Con el fin de fomentar la migración a las redes de fibra óptica, el regulador también propone una reducción significativa de la tasa de cancelación de la LLU de 15 a 5 euros.

 

Las partes interesadas pueden enviar sus comentarios a la consulta hasta el 6 de noviembre de 2017.

Publicado en Noticias

El 12 de julio inició la consulta pública sobre los términos y condiciones a través de los cuales el Agente Económico Preponderante (AEP) en telecomunicaciones ofrecerá la desagregación de su bucle local.

Tales términos y condiciones incluyen la oferta de referencia, 10 anexos, 60 definiciones, 43 acrónimos y cerca de 150 tarifas que, en conjunto, detallan los aspectos técnicos, las tarifas aplicables y los procesos ante cada caso o eventualidad, todo ello con el objetivo de poner a disposición de los concesionarios solicitantes el bucle local, es decir, aquellos elementos de la red de Telmex y Telnor que llegan hasta la conexión del equipo terminal de cada usuario.

Dada su relevancia, cabe preguntarse: ¿por qué la reforma en materia de telecomunicaciones obliga al AEP a la desagregación del bucle local?, ¿qué objetivo tiene tal desagregación?, ¿cuáles pueden ser sus efectos al implementarse?

La desagregación del bucle local se menciona en el artículo 28 de la reforma constitucional, la cual establece que “el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) tendrá a su cargo la regulación […] del acceso a infraestructura activa, pasiva y otros insumos esenciales”. Asimismo, el artículo octavo transitorio fracción IV de la misma reforma indica que el IFT “establecerá las medidas que permitan la desagregación efectiva de la red local del agente preponderante en telecomunicaciones de manera que otros concesionarios de telecomunicaciones puedan acceder, entre otros, a los medios físicos, técnicos y lógicos de conexión entre cualquier punto terminal de la red pública de telecomunicaciones y el punto de acceso a la red local pertenecientes a dicho agente. Estas medidas también serán aplicables al agente económico con poder sustancial en el mercado relevante de servicios al usuario final.

“Las medidas a que se refiere el párrafo anterior deberán considerar como insumo esencial todos los elementos necesarios para la desagregación efectiva de la red local. En particular, los concesionarios podrán elegir los elementos de la red local que requieran del agente preponderante y el punto de acceso a la misma.”

La lógica a la cual obedece tal texto de la reforma constitucional es que, dado que considera como insumo esencial todos los elementos de la red local (suponiendo sin conceder que así lo sea), luego entonces todos los concesionarios requieren del acceso a tales elementos de red, dado que les representa una barrera absoluta a la entrada por ser económica y técnicamente imposible duplicarlos.

Lo anterior es ajeno a la realidad. Actualmente, es un hecho que para usuario, al menos en las localidades urbanas, llegan en forma simultánea una red de cable trenzado de cobre o fibra óptica del AEP, así como una acometida de una red de cable coaxial del operador local de televisión de paga que tiene la exclusividad de ofrecer triple play, al menos una red alterna de fibra (v.gr. Axtel o Total Play) e incluso un servicio fijo inalámbrico de banda ancha.

Si se considera lo anterior, la desagregación llega a un entorno de competencia efectiva entre redes en áreas urbanas y sólo se presenta como un sustituto a la inversión en una red local propia a disposición de todos los concesionarios alternativos actuales y potenciales.

Utilizado el bucle local preexistente, cualquier concesionario alternativo al AEP puede competir en servicios de telecomunicaciones utilizado la infraestructura del operador incumbente, toda vez que disminuyen las barrera a la entrada que, se supone, significa la inversión en infraestructura de una red local propia. La desagregación es un instrumento adicional de la regulación asimétrica cuyo objetivo es apalancar la entrada y el crecimiento de concesionarios alternativos al AEP.

El paradigma conceptual de la desagregación es lo que se ha denominado en la literatura como “escalera de inversión” (ladder of investment). Supone que la desagregación facilita la entrada y el crecimiento de nuevos competidores; una vez que alcanzan un nivel crítico de mercado, eventualmente transitarán a una competencia basada en redes alternativas o competencia inter-plataformas o inter-redes. Es decir, se supone que en tanto los competidores crezcan en el mercado apoyados en el uso de la infraestructura del operador incumbente, llegará el momento en que tendrán la escala suficiente para invertir en sus propias redes.

En la “escalera de inversión” los competidores alternativos o aquellos entrantes pueden inicialmente competir como revendedores de los servicios del operador incumbente; en este caso competir por medio de la reventa simple de los servicios que ofrecen Telmex-Telnor (ver OREDA 2017-2018 en 4. Servicio de Reventa de Línea).

Otro nivel o “peldaño” es ofrecer servicios propios de los competidores de banda ancha por medio de la red del incumbente vía bitstream o una fracción dedicada del ancho de banda que está a disposición de los solicitantes en la red local del incumbente (ver OREDA 2017-2018 en 5. Servicio de Acceso Indirecto al Bucle).

Un peldaño superior a los anteriores es requerir el acceso al bucle local o “última milla” próxima a los usuarios pero los concesionarios solicitantes instalan su propio equipo de banda ancha (v.gr. DSLAM), toda vez que estos concesionarios tienen una red propia que sólo se complementa con la acometida a la premisa de los usuarios potenciales (ver OREDA 2017-2018 en 6.1 Servicio de Desagregación Total del Bucle Local y Servicio de Desagregación Compartida del Bucle Local).

Con tales “peldaños”, se supone, se obtiene una base de usuarios tal que pueden alcanzar una escala de operación que facilite replicar la red de acceso local y competir directamente con el incumbente, migrando de una competencia en servicios a una competencia basada en plataformas o redes alternativas.

La evidencia internacional no es concluyente respecto de que tal evolución tenga lugar en los países donde la desagregación se ha implementado, sobre todo en los países de Europa occidental y de Europa del Centro y del Este.[1] El concepto regulatorio de la “escalera de inversión” fue propuesto por Cave y Vogelsang (2003)[2] y formalizado por Cave (2006).[3] Sin embargo, el concepto ha evolucionado ante los resultados de una escasa o nula migración de la desagregación a las redes propias por parte de los concesionarios alternativos y su permanencia en los “escalones” intermedios, haciendo un uso indefinido del acceso a la infraestructura del operador incumbente.

La tarificación de los servicios de desagregación es fundamental para la evolución de los concesionarios alternativos. Tarifas demasiado generosas para los operadores alternativos significan una erosión del costo de la inversión realizada por el concesionario que otorga el acceso a su red local, con los consecuentes efectos en incentivos y en el mantenimiento operativo de las redes.

Por otro lado, significa la petrificación de los concesionarios solicitantes en el uso de las redes del operador obligado, sin que éstos migren a un entorno de inversión en su propia red, por lo que la regulación que se concibió como transitoria se torna en un estado permanente.

Debido a lo anterior, se han propuesto modificaciones con el objeto de influir en la dinámica competitiva hacia un entorno de competencia inter-plataforma. Por ejemplo, incrementar relativamente las tarifas de acceso en los casos de reventa simple de los servicios del incumbente y de bitstream respecto del acceso de concesionarios con una red propia que sólo se complementa con los accesos locales próximos a los usuarios.

Otro mecanismo de incentivos es limitar el plazo para que el operador alternativo goce del acceso a la red del incumbente sin incorporar servicios propios o sin haber iniciado la inversión en su propia red. De esta manera, se incentiva que el goce de la desagregación obligada sea sólo temporal y no se transforme en una forma permanente para ser competidor.

La ausencia de incentivos para que la desagregación sea un vehículo temporal para facilitar la entrada y el crecimiento de competidores derivará a que tanto el AEP como sus competidores alternativos no inviertan en sus redes propias, sobre todo ante la exigencia de mayor densidad de redes y un mayor alcance de las mismas, así como la migración de redes de próxima generación.

Se puede afirmar que en las áreas urbanas de México existe una competencia inter-redes de banda ancha fija donde compiten Telmex-Telnor (parcialmente, dado que están impedidos de ofrecer servicios de convergencia) y, al menos, un operador alternativo basado en cable coaxial y, en algunas áreas metropolitanas, incluso otro concesionario basado en fibra, por lo que el acceso a la red local de Telmex-Telnor no es en forma alguna un insumo esencial.

La desagregación pudiera beneficiar en principio aquellas localidades donde los concesionarios diferentes al AEP no han invertido en redes propias, es decir, las localidades diferentes a los centros urbanos.

El experimento de la desagregación en México mostrará qué tantos concesionarios actuales demandan los servicios de desagregación, en qué localidades, para qué servicios y si serán complemento a sus redes o sólo incentivarán la aparición de meros revendedores de servicios.

En cualquier caso, la desagregación no debe ser una forma permanente de competencia en telecomunicaciones, debe limitarse a que los concesionarios evolucionen a la competencia basada en la inversión en redes propias o en redes compartidas basadas en la coinversión y la distribución de riesgos con el AEP.

Ante un entorno de competencia efectiva como el actual, ¿cuál será el efecto incremental de la desagregación del bucle local?, ¿cuál será el efecto en la inversión en redes propias de cada concesionario que a la fecha han efectuado? Estos efectos dependerán de los incentivos que existan en las tarifas aplicables.

Lo cierto es que el acceso obligado al bucle local del AEP sólo debe ser un instrumento temporal y no una modalidad de permanencia en el mercado para concesionarios que no tengan como objetivo la inversión en redes propias.

La desagregación obligatoria no debe ser para siempre, de otra manera las telecomunicaciones permanecerán centradas o gravitando en torno a una sola red, en lugar de ser redes descentralizadas, densas, que conformen un ecosistema de plataformas alternativas.

Asimismo, no debe ser una forma de subvención adicional a la gratuidad en el servicio de terminación en la red del AEP del que actualmente ya gozan todos los concesionarios. Las tarifas de desagregación no deben inducir una permanencia indefinida en el goce del acceso al bucle local de Telmex-Telnor, desincentivando tanto la inversión del concesionario obligado a la desagregación como de aquellos que la utilizan.

El objetivo debe ser que los competidores alternativos “suban” por los peldaños de la “escalera de inversión”, que es el paradigma que justifica la desagregación, de tal forma que se alcance una competencia entre redes o plataformas con una variedad de tecnologías y de ofertas de servicios diferenciados entre sí.

Sirvan estos elementos conceptuales para poner en perspectiva lo que significa la actual consulta pública sobre la desagregación del bucle local del AEP, lo que implica y lo que podemos esperar de su implementación.



[1] Serdarevic, G., Hunt, M., Ovington, T., y Kenny C., (2016), “Evidence for a Ladder of Investment in Central and Eastern European Countries”, Telecommunications Policy 40 (2016) 515–531.

[2] Cave, M., & Vogelsang, I. (2003), “How access pricing and entry interact.”,  Telecommunications Policy, 27, 717–727.

[3] Cave, M. (2006), “Encouraging infrastructure investment via the ladder of investment.” Telecommunications Policy, 30, 223–237.

Publicado en Colaboradores

Una reforma en telecomunicaciones de escala continental se fragua en la Unión Europea (UE).  Mientras en México se espera que “emerjan de las profundidades” las reformas a las leyes secundarias derivadas de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones y competencia económica, es necesario observar y reflexionar cuál es el siguiente paso en Europa. Hasta ahora, la discusión en México ha servido para justificar, con singular interpretación respecto de su evidencia, la conveniencia de la compartición y desagregación de infraestructura, incorporadas en la reforma constitucional.

En Europa, en cambio, la reforma implica la creación de un único mercado de telecomunicaciones. Entre sus objetivos se encuentra incentivar alianzas entre operadores nacionales semejantes a las sinergias entre líneas aéreas para transportar pasajeros entre diversos países de origen y destino, pero en esta ocasión aplicadas al tráfico de datos, según lo describió Neelie Kroes, vice presidente de la Comisión Europea. Otro objetivo que llama la atención es el “pasaporte europeo” para operadores de telecomunicaciones, lo cual significa que un operador autorizado en un país de la UE puede ser reconocido como operador de telecomunicaciones con tratamiento nacional en el resto de los países miembros.

Sin embargo, tal reforma en telecomunicaciones en la UE ha abierto la posibilidad de que los operadores no puedan volver a la senda del crecimiento y se les dificulte la transición a redes de próxima generación sin una desregulación profunda. Operadores como France Telecom, Telecom Italia, Deutsche Telekom y Telefónica de España han llamado la atención de la Comisión Europea para que se incluya en la reforma la relajación, o eliminación, de regulaciones que impiden la consolidación entre las redes nacionales y eliminar el acceso de banda ancha a nivel de mayoreo entre redes rivales.

Tales operadores señalan la urgencia de la desregulación, dado que un tercio de los operadores móviles están en una situación insostenible, además del declive financiero de los operadores de redes fijas. En sus señalamientos ante el presidente de la Unión Europea, José Manuel Barroso, los operadores afirman que la crisis europea y la regulación imperante han ensanchado la brecha competitiva respecto de Estados Unidos, donde la consolidación de operadores ha facilitado la generación de un retorno suficiente para invertir en nuevas tecnologías.

Los operadores europeos anteriormente citados estiman que en caso de que el mercado único de telecomunicaciones europeo omita la desregulación en compartición y desagregación de infraestructura y sólo se limite a eliminar las tarifas de roaming y de terminación, los ingresos se contraerán a una tasa compuesta anual de entre 0.5 y 2 por ciento, situación que disminuirá las inversiones en redes de próxima generación, por lo que las metas de banda ancha de alta velocidad en Europa no podrán ser alcanzadas.

Recordemos que de la desintegración de AT&T en 1984 nada sobrevive; quienes buscan inspiración en tal desintegración se apegan a un pasado que sólo prevaleció mientras la regulación lo permitió, pero que al desregularse se esfumó: Southwestern Bell consolidó a otras tres de las denominadas “baby bells”, mientras que AT&T -al aglutinar a varios operadores móviles- se estableció como el mayor operador de Estados Unidos. Por otra parte, NYNEX, otra “baby bell”, se consolidó con Bell Atlantic, MCI, GTE, Alltel y otros operadores móviles para formar la actual Verizon. Recientemente, T-Mobile se fusionó con MetroPCS para sobrevivir mediante una mayor escala ante la imposibilidad de ser adquirida por AT&T.

Mientras en México el debate sobre los efectos de la inversión en telecomunicaciones (y, por lo tanto, la migración a nuevas tecnologías, detenida por causa de menores tarifas de interconexión regulatoriamente determinadas entre operadores, y tal vez en el futuro inmediato por aquellas relacionadas con el acceso a los elementos de red) ha sido desplazo por la espera de las leyes secundarias y el desfile de talentos para la conformación del Pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel), en Europa la discusión está lejos de finiquitarse. De inmediato, los operadores europeos se han pronunciado respecto de la posible eliminación de los cargos por roaming entre los 28 países de la Unión Europea, equivalente a 7 mil millones de euros, mientras la reforma de un mercado único europeo de telecomunicaciones se queda corta respecto de los incentivos a la inversión.

Se argumenta que un solo mercado de telecomunicaciones implicaría necesariamente la consolidación de redes, lo que traería consigo la reducción en el número de competidores. Actualmente, existe un promedio de 3.85 ? 4 operadores por mercado nacional (con base en 104 operadores en 27 países de la UE), pero la desregulación permitiría su disminución a un nivel de 3 operadores rivales paneuropeos que generarían un ahorro de costos operativos para 2020 de 4.2 mil millones de euros o 2.4 por ciento de reducción en costos a nivel de la UE.[1] Si se considera el tamaño de los mercados de Estados Unidos y de la Unión Europea, difícilmente en una economía como la mexicana se podría tener más de dos operadores significativos de redes integradas en el futuro como parte de un escenario de mercado sostenible.

Lo anterior es una consecuencia robusta económicamente, dado que el número de competidores está determinado por las economías de escala y el tamaño del mercado; al crecer el mercado potencial por un reconocimiento recíproco de operadores entre países, la rivalidad aumenta pero la demanda se ha contraído dado que los servicios tradicionales fijos han disminuido, los ingresos por acceso mayorista se han estancado y, en consecuencia, se estima que los ingresos disminuyan a una tasa compuesta anual de 2 por ciento entre 2012 y 2020, por lo que el efecto sobre la escala hace que se eleven los costos ante una menor demanda.

En consecuencia, la estrategia consiste en incrementar la escala óptima posible para contrarrestar el efecto en costos por menor demanda que enfrente cada operador de red fija y mantenerse al menos igualmente eficiente. En consecuencia, ante operadores vertical y horizontalmente integrados (que ofrecen simultáneamente banda ancha móvil y fija), el número de competidores necesariamente tiene que ser menor.

La vice presidente Kroes ha reconocido varios aspectos sobre la necesidad de incentivar la inversión en redes de nueva generación. Afirma que el sector público puede auxiliar, pero que el motor real de la migración a redes de próxima generación corresponde al sector privado. Sin embargo, cualquiera que sea el operador o la red que se trate, es necesario generar y prever un rendimiento atractivo antes de invertir, si se consideran los riesgos del mercado. En el mismo sentido, Kroes ha afirmado que la política regulatoria debe ser un facilitador y no un obstáculo a la inversión.

En las conclusiones de las consultas públicas realizadas en la Unión Europea orientadas a las condiciones regulatorias para la creación de un solo mercado en telecomunicaciones, se señalan aspectos que reconocen el efecto en sentido opuesto entre regulación e inversión; el debate ha sobrevivido por décadas y está lejos de ser resuelto:

i) demasiada intervención regulatoria restringe flexibilidad, particularmente cuando se transita de una tecnología a otra, tanto por el operador incumbente como por entrantes;

ii) es necesario reconocer los efectos directos e indirectos de la regulación: “regular los precios de acceso a la red basada en cobre puede afectar el rendimiento de proyectos en otros tipos de infraestructuras: nuevas redes de fibra óptica o mejoras tecnológicas basadas en incorporar fibra o incluso redes móviles”;

iii) otra valiosa afirmación con importantes implicaciones para el uso de modelos de regulación tarifaria basados en la “mejor” tecnología disponible, significa que no se puede predecir cuál será la mejor solución tecnológica y cómo competirán e interactuarán en el mercado; y

iv) tal vez una de las más significativas conclusiones de tales consultas públicas es que los precios regulados de acceso al mayoreo entre redes rivales deben de implicar la señal correcta entre “invertir” o “arrendar”, lo cual deja un espacio amplio para definir las tarifas reguladas aplicables a compartición y desagregación, de tal manera que se preserve la opción de desplegar infraestructura propia y no sólo competir por medio de servicios y hacer uso de la red del operador incumbente.[2]

En el caso de México, la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones y sus transitorios finiquitaron un debate que en Europa está lejos de concluir:

i) implícitamente, se resolvió que no existe efecto por la compartición y desagregación de redes obligadas y su tarificación regulatoria sobre la inversión en redes, su penetración y su cambio tecnológico,

ii) la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) ha determinado en su modelo de costos cuál es la mejor tecnología disponible y cómo interactúa con otras redes; ¿se adoptará otra modalidad para fijar tarifas reguladas en interconexión y acceso a elementos de red por parte del Instituto Federal de Telecomunicaciones?, una pregunta que sólo el tiempo permitirá responder; y

iii) la única manera de crear competencia e inversión es que la red incumbente comparta su infraestructura, que los entrantes renten los elementos de red que requieran y que invertir en el despliegue de su propia infraestructura no es eficiente o no representa un uso óptimo de recursos. El debate se finiquitó en México y se ha optado por un determinado paradigma para el sector: ¿habremos considerado “algo” el hecho de que en Europa no se ha permitido la conclusión del debate?

Si la opción de compartición y desagregación de infraestructura en Europa es la alternativa para la competencia y la inversión que tanto se ha promocionado en México por parte de la ODCE, hasta transformase en parte fundamental de la reforma constitucional, ¿por qué la vice presidente Kroes afirma lo siguiente?: “Esto no es un problema en Estados Unidos o China... No es de extrañar que (ambos países) están compitiendo por delante de nosotros. No es de extrañar que los europeos sufran de conexiones de banda ancha más pobres y más lentas. No es extraño que los jugadores europeos están perdiendo en casi todos los rincones del ecosistema. No es de extrañar que todos los principales actores de Internet proceden de fuera de Europa, desde las redes sociales hasta los fabricantes de dispositivos. El resto del mundo está compitiendo por delante de Europa. Estados Unidos, Japón y Corea tienen 88 por ciento de las suscripciones 4G del mundo, la UE sólo tiene 6 por ciento. Mientras tanto, sólo 2 por ciento de los hogares europeos tienen banda ancha súper rápida.”[3] ¿El discurso de rezago en Europa suena familiar en México?

Ahora, en ejercicio de la figura del organismo constitucional autónomo que será el nuevo regulador sectorial, parte de la responsabilidad del nuevo Pleno del Ifetel será restablecer el debate entre intensidad regulatoria, hasta dónde y hasta cuándo, y los incentivos a la inversión. Asimismo, restablecer el debate entre paradigmas regulatorios y sujetarlos a las lecciones de la experiencia internacional de manera objetiva. Sólo así será posible incorporar y crear incentivos a la inversión y con ello la promesa del cambio tecnológico. De lo contrario, estaremos sujetos a incurrir en errores y a tomar opciones de un pasado que a nivel global se habrá superado, sin menospreciar los oportunismos que entre los operadores actuales y futuros se generan por causa de toda iniciativa regulatoria. La mayor prueba, y quizá la única relevante de una reforma a las instituciones y a su mandato de ley es la prueba en el desempeño del mercado.



[1]ATKearney. “A Future Policy Framework for Growth”. 2013.

[2]Comisión Europea, “Enhancing the broadband investment environment-policy statement by Vice President Kroes”, Bruselas, 12 de julio de 2012.

[3]Neelie Kroes, Vice-President of the European Commission responsible for the Digital Agenda, “Building a communicating single market”, Digital Agenda Assembly/Dublin, 20 de junio 2013 y “A Telecoms Single Market: Building a Connected Continent”, 'Ensuring Connectivity for the Digital Economy' at ITRE Committee Meeting in the European Parliament” Bruselas, 9 de Julio 2013.

“This isn't a problem in the US or China. No wonder they are racing ahead of us. No wonder Europeans suffer from poorer connections and slower broadband. No wonder European players are losing out in almost every corner of the ecosystem. No wonder all the major internet players come from outside Europe, from social networks to device makers”,”The rest of the world is racing ahead. America, Japan, Korea have 88% of the world's 4G subscriptions; the EU has just 6. Meanwhile, only 2% of European homes have superfast broadband.”

Publicado en Colaboradores

La decisión de la Agencia para la Garantía de la Comunicación (Agcom) de Italia de reducir las tarifas de desagregación del bucle local (LLU, por sus siglas en inglés) de Telecom Italia por debajo de los principales países del bloque comercial ya se encuentra bajo estricta vigilancia de la Comisión Europea.

“La decisión tomada por la autoridad (italiana) es muy importante para nuestras recomendaciones sobre redes de nueva generación (NGN, por sus siglas en inglés), respecto de las obligaciones de no discriminación y la metodología de los costos de acceso a la red”, dijo Ryan Heath, portavoz de la comisaria responsable de la Agenda Digital europea, Neelie Kroes

Una vez tomada la decisión, la Agcom debe notificar el cambio en los precios de acceso al bucle local de Telecom Italia, como lo prevé la ley. En caso de no comunicarlo a Bruselas, la Comisión “se reserva el derecho de hacer las medidas legales necesarias, en primer lugar, iniciar un procedimiento de infracción”, puntualizó Heath.

La semana pasada el Consejo de la Agcom decidió reducir los precios de acceso mayorista a la red de cobre (desagregación del bucle local) de Telecom Italia a 8.68 euros al mes en lugar de los 9.28 euros anteriores, una disminución de 6.47 por ciento. También redujo las tarifas mayoristas de transmisión de datos desnudos (bitstream naked), transmisión de datos digitales compartidos (shared bitstream) y alquiler de línea al por mayor (Wholesale Line Rental).

La decisión no ha sido del agrado de Telecom Italia. Dice que contrasta con la posición de la Unión Europea. La empresa estima un impacto económico-financiero aproximado de 100 millones de euros sobre una base anual con respecto a 2012.

“La decisión de la Agcom –dijo Telecom Italia en un comunicado– tendrá que estar bajo consideración de la Comisión Europea para que la empresa se reserve el derecho de sus puntos de vista y, cuando se confirme tal decisión, Telecom Italia recurrirá a los tribunales.”

La empresa espera que la Agcom reconsidere su evaluación tarifaria de acceso a la red y salvaguarde el equilibrio entre las dinámicas competitivas y los incentivos para invertir en nuevas redes de fibra óptica. Telecom Italia pidió adoptar las directrices de la Unión Europea y realizar un análisis actual del mercado que permita definir tarifas de acceso al cobre y la fibra óptica para los años 2014-2016, que permitan el desarrollo de la banda ancha rumbos a los compromisos a 2020 de la Agenda Digital Europea.

El operador italiano hace hincapié en que la intervención de la Agcom “contrasta con el camino que, en los últimos años, ha llevado a una dirección distinta de la desagregación del bucle local de Telecom Italia respecto de la media ponderada de los principales países europeos (Alemania, Francia, España y Reino Unido), que asciende actualmente a 9.29 euros al mes”.

Para Telecom Italia la propuesta resulta “del todo contraria a los lineamientos de la Comisión Europea, que pide la estabilidad de la tarifa de desagregación, así como seguir las tendencias en los principales Estados miembros, cuyas autoridades han aprobado en 2013 tasas de desagregación incrementales respecto a 2012 (Alemania, Francia y España) o sustancialmente estables (Reino Unido)”.

Publicado en Noticias
 
« Octubre 2017 »
Lun Mar Mier Jue Vie Sáb Dom
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          

 

  



Es una publicación de Cultura, Comunicación y Desarrollo, S.C. Todos los derechos reservados © 2017

Los nombres de los espacios Mediatelecom Minuto a Minuto, Mediatelecom Américas, Sociedad de la Información e Internet y Telecomunicaciones,
Sociedad y Desarrollo son segmentos de Cultura, Comunicación y Desarrollo, S.C que ofrecen un servicio sin fines de
lucro y proporcionan el enlace directo a la fuente original, respetando los derechos de autor del editor y del autor sin alterar o
modificar parcial o totalmente la obra autoral originaria.