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Estrategia vs. interconexión o cómo ahogarse en un vaso con agua

- 08.11.2017, 08:44
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Alrededor de la discusión sobre la aplicación de la “tarifa cero” al Agente Económico Preponderante, se escribieron múltiples falacias y pronósticos sin sentido que únicamente buscaron alimentar el temor público para en su momento influir en la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Una de tantas falacias fue que se revertirían los beneficios de la reforma en materia de telecomunicaciones, incluida el alza de las tarifas al consumidor.

 

A partir de la reforma en telecomunicaciones y la posterior publicación de la ley secundaria en 2014, uno de los beneficios más palpables ha sido la constante baja de tarifas, especialmente en el segmento móvil. La entrada de AT&T, de los Operadores Móviles Virtuales (OMV), la regulación asimétrica y el avance tecnológico provocaron una guerra de precios que ha logrado incluso contener la inflación a nivel nacional.

 

De acuerdo con datos del Inegi, publicados por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), las tarifas del servicio de telefonía móvil mostraron una reducción anual de 11.5 por ciento durante los últimos doce meses hasta marzo de 2017. Desde la promulgación de la reforma en 2013, los precios en telefonía móvil se han reducido 38 por ciento, un nivel mayor a cualquier otro servicio, aunque la tendencia a la baja en las tarifas ya se observaba incluso antes de la reforma.

 

 

Las tarifas se pueden ver influenciadas por múltiples factores, desde el costo de los insumos, variaciones en la economía o cambios tecnológicos. Pero principalmente, como se ha demostrado en diversos estudios (Ofcom), la competencia juega quizás el papel más importante en la caída de precios, especialmente cuando existen operadores disruptivos (razón por la cual el regulador del Reino Unido negó la compra de O2 por su rival más pequeño Three).

 

Los operadores saben y toman en cuenta que pese a la constante baja de tarifas, los usuarios continúan mostrando una alta sensibilidad a los precios de los servicios. Cifras del IFT señalan que más de 30 por ciento de los usuarios consideran el precio como la principal variable para cambiar de proveedor, sobre otros elementos como la calidad de servicio o la cobertura.

Lo anterior significa que la dinámica competitiva actual es lo suficientemente fuerte para mantener los precios bajos en telefonía, que ya son ofertados por el mercado. Será difícil que algún operador no preponderante pueda anunciar un alza en las tarifas a riesgo de perder usuarios o competitividad frente al preponderante o el resto de los competidores quienes, con seguridad, mantendrán una oferta agresiva.

 

La reforma de telecomunicaciones mediante políticas como el desbloqueo de dispositivos o la prohibición de tarifas “efecto club”, así como medidas de portabilidad publicadas por el IFT, han permitido reducir el costo de cambio de proveedor para los usuarios, permitiendo un mayor dinamismo en la elección del proveedor con las mejores condiciones.

 

Se debe considerar, además, que el espacio para competir por calidad o cobertura disminuye conforme los operadores obtienen mayor acceso a la red del AEP, el cual se convierte en el único proveedor de facto de la red móvil. En ese sentido, el precio, a través de ofertas por paquetes de servicios o el descuento simple, se vuelve uno de los factores más relevantes al momento de elegir algún proveedor de servicios móviles.

 

Aunque la cuarta encuesta de usuarios de servicios móviles publicada por el IFT encontró que más de 30 por ciento de los usuarios eligieron a su proveedor actual por la buena cobertura, el peso de este factor tenderá a reducir su influencia conforme se logran acuerdos de cobertura extendida entre el AEP y el resto de operadores. En abril de 2017 Telefónica firmó un acuerdo con Telcel, mientras que AT&T anunció el acuerdo en agosto.

 

 

2. Otro de los mitos que fue reproducido por columnistas es que con la eliminación de la “tarifa cero” desaparecería la regulación asimétrica, uno de los principales propósitos de la reforma en telecomunicaciones.

 

La llamada “tarifa cero” de interconexión componía sólo uno de los elementos incluidos en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) para la regulación del AEP para cumplir el objetivo de promover la competencia en el mercado de telecomunicaciones. El IFT, además, lleva a cabo la revisión constante de las medidas asimétricas impuestas al AEP.

 

Las tarifas enfocadas en el “efecto club”, aquellas que no eran “cobradas” a los usuarios de la misma red, fueron utilizadas para justificar la existencia de la “tarifa cero”. Se creía, de manera equivocada, que cuando un operador no cobraba al usuario se auto imputaba un cobro cero por originación y terminación de la llamada en su propia infraestructura.

 

En primer lugar, el usuario requería de un cierto nivel de recargas o de gasto para acceder a este tipo de beneficios, por lo que es imposible que hubiera un costo cero tanto para el usuario como para el proveedor. En segundo lugar, la ley actualmente tiene candados para evitar este tipo de prácticas, así como el llamado price-squeeze o estrangulamiento de precios.

 

El artículo 208 numeral III de la LFTR, así como la medida 64a de preponderancia en telecomunicaciones emitida por el IFT, claramente establecen que las tarifas finales a los usuarios no podrán ser en ningún momento más bajas a las tarifas de interconexión cobradas por el AEP, a la vez que éste tiene la obligación de ofrecer a sus competidores las mismas condiciones que permitan la replicabilidad de tarifas y servicios.

 

Aun cuando el AEP asumiera un costo cero por originación y terminación de llamadas en su red (que, como ya se mencionó, es imposible), éste tendría que ofrecer esas mismas condiciones y tarifas a sus competidores, de modo que puedan ofrecer la misma tarifa al usuario final.

 

3. Así como existen múltiples factores que inciden en los cambios de las tarifas, éstas también representan el pago por múltiples servicios y beneficios. Actualmente, en México y el mundo, los operadores de telecomunicaciones inalámbricas se encuentran en un proceso de transición para convertirse en operadores digitales, lo que significa que todos sus servicios serán o estarán relacionados con la oferta de Internet, reduciendo la importancia de comunicaciones tradicionales como la voz.

 

Buena parte de las tarifas que componen los planes actuales de los operadores son para pagar el consumo de datos. Los ingresos por datos son ya superiores en algunos casos a los ingresos que obtienen los operadores por voz.

 

A nivel global, el servicio de datos móviles aportó 36.5 por ciento de los ingresos que América Móvil reportó al tercer trimestre del 2017, nivel superior al 25.6 por ciento que obtuvo por la oferta de voz. De manera similar, para Telefónica México los ingresos por datos representan casi la mitad de sus ingresos por servicios inalámbricos.

 

Es decir, la incidencia de los ingresos por voz y los costos generados por este servicio han reducido su importancia en la estructura financiera de los operadores, los cuales están más enfocados en explotar el consumo de datos por parte de los usuarios, a través de la venta de smartphones, servicios de valor añadido o un mayor límite de GB o MB que incentive su consumo.

 

Aun cuando las tarifas de voz tengan que ser incrementadas a partir de la desaparición de la “tarifa cero” y la nueva tarifa asimétrica de interconexión impuesta por el IFT, este efecto se limitaría a los costos de atención de aquellos usuarios que aún basan más su consumo en voz que en datos, los cuales cada día son menos.

 

De acuerdo con cifras de la tercera encuesta de usuarios del IFT, 90 por ciento tienen acceso a servicios de Internet mediante su smartphone.

 

 

Asimismo, más de la mitad de los usuarios declararon que su principal actividad en su teléfono móvil era otra diferente a la realización de llamadas. Según la cuarta encuesta del IFT, casi 50 por ciento de los usuarios utilizan principalmente su teléfono inteligente para llevar a cabo alguna actividad relacionada con Internet, desde redes sociales hasta mensajería instantánea.

Adicionalmente, estos cambios en la estructura de ingresos y de tarifas de los operadores, así como en los hábitos de los usuarios, puede permitir una mayor flexibilidad en la composición de paquetes más enfocados en datos, donde incluso este servicio subsidie la oferta de voz y no al revés.

 

Cabe señalar que la prohibición de tarifas diferenciadas por llamadas a usuarios fuera de la red aplica sólo para el AEP (artículo 208 numeral II de la LFTR), por lo que los agentes no preponderantes aún tienen la libertad de realizar cambios en la estrategia de comercialización de servicios, tales como redoblar la captación de usuarios de alto valor o de grupos (familias, amigos o corporativos) y así impulsar el tráfico on-net que disminuya el pago de cargos de interconexión al resto de los rivales.

 

La conclusión es que la nueva tarifa asimétrica de interconexión para el AEP superior a cero, no es suficiente para justificar un alza en el servicio móvil. La estrategia que adopten los operadores para atraer y fidelizar clientes será mucho más efectiva que cualquier tipo de subsidio regulatorio, por ser un mecanismo competitivo y de mercado.

 

 

Modificado por última vez en Miércoles, 08 Noviembre 2017 09:21
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