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Telecom-Cablevisión: sorpresa por una fusión esperada

- 06.07.2017, 12:41
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Al filo de la semana pasada, el mercado convergente argentino se vio estremecido por el anuncio de que los directorios de Cablevisión y Telecom habían acordado fusionar ambas compañías. De esta forma, se daría lugar al más fuerte actor del mercado, con una sólida presencia en los cuatro servicios que conforman el cuádruple play. La sorpresa no fue por el anuncio en sí ya que la operación se daba por descontada desde hace rato, sino por el timing, dado que se esperaba que fuera hacia fines de año, pasadas las elecciones de medio término.

Todavía falta que la operación sea aprobada por los accionistas (cosa que se descuenta) y debe recibir la aprobación de tres organismos del Estado: la Comisión Nacional de Valores, debido a que ambas empresas cotizan en bolsa; el Ministerio de Comunicaciones, que deberá resolver sobre temas técnicos como la acumulación de espectro; y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que deberá evaluar la concentración en un mismo operador.

Esta operación es la culminación de un largo proceso. La mayoría de Telecom Argentina había sido adquirida por el fondo Fintech, del empresario mexicano David Martínez, en 2015, durante la gestión del anterior gobierno, quien, convencido de que se trataba de un caballo de Troya de su archienemigo, el Grupo Clarín (dueño a su vez de Cablevisión), nunca la aprobó.

La aprobación se dio con la llegada del actual gobierno, en 2016. Más recientemente, en los últimos meses, Fintech fue adquiriendo las participaciones minoritarias de otros accionistas, proceso que culminó un par de semanas atrás. Al mismo tiempo, Fintech tiene una participación de 40 por ciento de Cablevisión desde 2006. El 60 por ciento restante pertenece hoy a Cablevisión Holding, una compañía escindida del Grupo Clarín. Escisión que fue interpretada como una preparación para la fusión anunciada.

Para llevar adelante este acuerdo, ambas empresas fueron valuadas y las participaciones de los dos grupos de accionistas fueron compensadas. Esto dará como resultado que, en la empresa fusionada, Fintech tendrá 41.27 por ciento y Cablevisión Holding 33 por ciento. El resto estará en acciones en manos del público, siendo el principal tenedor el Estado argentino a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), que posee 25 por ciento de Telecom y 9 por ciento de Cablevisión.

Se trata de la combinación de dos pesos pesados en los distintos negocios en los que participan. Telecom Argentina es el segundo operador de telefonía fija con 39 por ciento de las líneas, el tercer operador de telefonía móvil con 31 por ciento de las líneas y el tercer proveedor de accesos a Internet de banda ancha, con 24 por ciento.

Por su parte, Cablevisión es el líder en TV de paga, con 39 por ciento de los clientes y también lo es en accesos a Internet de banda ancha, con 31 por ciento. También es operador de telefonía móvil luego de la reciente adquisición de Nextel, aunque con un escaso 2 por ciento de participación en líneas. De esta forma, la nueva Telecom-Cablevisión sería un formidable competidor en el mercado convergente de cuádruple play, muy sólido en cada uno de sus cuatro negocios: número uno en banda ancha, número uno en TV de paga, número dos en telefonía fija y número tres o dos en telefonía móvil, pero muy cerca del primero. Una posición envidiable.

Con estas cifras, resulta simple comprender donde estaría el punto crítico de esta fusión. Combinando la participación en el mercado de acceso a Internet de banda ancha, la nueva empresa alcanzaría 55 por ciento. Pero hay algo que el market share no muestra y es que existe una importante superposición geográfica de las redes de ambos operadores. Esto implica entonces que en muchas de esas zonas se pasaría de dos a un proveedor, reduciendo la competencia, así como las opciones de los consumidores.

Fue justamente esta competencia la que produjo que en todos estos años los productos mejoraran y los precios se contuvieran. Otro punto de posible conflicto tiene que ver con que ambos operan en el mercado móvil. Pero aquí no hay un tema de competencia. Los 19.5 millones de líneas de Personal no se ven muy impactadas por el 1.5 millones de Nextel. Lo que sí se produce es una alta concentración de espectro.

Considerando las tres instancias regulatorias que esta fusión deberá superar para concretarse, las mismas tendrán una complejidad creciente. Se estima que no habrá ningún inconveniente para obtener la aprobación de la Comisión Nacional de Valores, que debe proteger a los accionistas y velar por las condiciones societarias.

Por su parte, el Enacom (Ente Nacional de Comunicaciones, dependiente del Ministerio de Comunicaciones) y el Ministro de Comunicaciones ya adelantaron que no objetarán la operación, aunque deberán resolver qué hacer con el espectro acumulado por la combinación de ambas empresas. En declaraciones a la prensa, el Ministro de Comunicaciones se mostró proclive a subir el tope máximo de espectro por operador, que pasaría de 140 MHz a 180 MHz. De todos modos, si así no fuera, una devolución de espectro excedente no sería compleja. Esto es así porque el espectro que obtuvo Nextel (empresa de Cablevisión) no está en uso, a diferencia de lo que sucedió cuando en 2004 Telefónica adquirió las operaciones de BellSouth en América Latina y hubo un período de refarming para luego devolver el espectro excedente. A lo sumo debería acelerar la migración de los actuales clientes de Nextel de la tecnología de trunking a la de celular.

Claro que debería además resolver qué ocurrirá con las obligaciones de cobertura asumidas por Nextel al momento de asignársele el espectro, si se extinguen o si se trasladan al nuevo operador. De todos modos, aun devolviendo el espectro, la nueva empresa se vería beneficiada con el aporte de unos mil 400 sitios para antenas de que dispone Nextel actualmente. Un activo muy valioso no sólo en términos monetarios sino también en los tiempos que exigiría montar esos sitios desde cero teniendo en cuenta la resistencia de la población y de los municipios a la instalación de nuevas antenas.

Por otra parte, aunque pareciera que rehúye su responsabilidad en la materia, el regulador de las telecomunicaciones debería emitir una opinión sobre la concentración que se produciría en banda ancha. Según consta en el sitio del Enacom, una de sus misiones es generar “un mayor balance y competencia entre los distintos actores del mercado”. Si no lo hiciera, el mayor peso de la decisión del gobierno recaerá sobre la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Hay quienes dudan de que vaya a oponerse basándose en su fallo al momento de la aprobación de la compra de Telecom por parte de Fintech, quien a su vez era accionista de 40 por ciento de Cablevisión. No obstante, la situación aquí es distinta. Ya no se trata de compartir accionistas entre dos competidores sino de que éstos conformen una misma empresa.

Si se observa esta operación en términos de ganadores y perdedores, sin duda que los ganadores serán Telecom y Cablevisión (salvo que no se aprobase la fusión, algo muy improbable). Pero los perdedores son varios. Empezando por sus competidores directos. Telefónica quedaría rezagada. Se trata del primer operador de telefonía fija con 45 por ciento, segunda en telefonía móvil con 33 por ciento y segunda también en acceso a Internet de banda ancha, con 26 por ciento.

Claro de América Móvil es otro actor importante: número uno en telefonía móvil con 34 por ciento del mercado, pero con participaciones muy bajas en telefonía fija (3%) y en acceso a Internet de banda ancha (1%). Ambos carecen de servicios de TV de paga, los cuales recién podrán comenzar a ofrecer a partir de enero de 2018 por un impedimento regulatorio. Adicionalmente, las expectativas en cuanto al éxito que pudieran tener las entrantes en el negocio de la TV de paga no son muy altas en un mercado donde este servicio tiene una penetración del orden de 80 por ciento de los hogares. Del resto de los operadores, ninguno tiene participaciones de más de un digito en cualquiera de los servicios que conforman el cuádruple play.

Por otra parte, el gobierno nacional queda en una posición incómoda. Es que sus funcionarios modificaron la regulación del sector para permitir el desarrollo de un cuarto operador móvil y postergando por dos años el ingreso de las telefónicas al negocio de la TV de paga, haciendo hincapié en la mayor competencia que estas medidas generarían.

La fusión les devuelve un escenario de tres operadores móviles (la fusionada Telecom-Cablevisión, Telefónica y Claro), dos grandes operadores de red fija (la fusionada y Telefónica) y un único y gran operador convergente (la fusionada).

Para peor, el anuncio se hace en el inicio de la campaña para las elecciones de medio término, donde cualquier decisión que tomen será utilizada políticamente. Un escenario poco propicio para decidir el destino de la fusión, si la aprueba o no y bajo qué condiciones. Se vienen semanas intensas.

Enrique Carrier

Enrique Carrier es director de Carrier y Asociados. Es analista de mercado especializado en Internet, informática y telecomunicaciones, con más de 20 años de experiencia en el sector tecnológico.

Síguelo en Twitter: @enriquecarrier

 
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