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Lecciones de la licitación de radio para la licitación de televisoras

- 13.06.2017, 12:05
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La recientemente concluida licitación IFT-4 ofreció concesiones para 257 estaciones radiodifusoras y recibió posturas para 178 de ellas, distribuidas en 147 en la banda de FM y 31 en la de AM.

Fue un evento histórico porque fue la primera ocasión que se asignaban frecuencias por un mecanismo de mercado, toda vez que anteriormente se asignaban en forma discrecional por parte del Estado, conforme a las viejas costumbres donde los factores políticos de clientelismo, cabildeo, influencia y reparto de privilegios eran los factores determinantes para obtener una concesión. Toda frecuencia asignada anterior a esta licitación tiene una historia propia de cómo se obtuvo y los derechos adquiridos que han pasado de generación en generación.

La licitación de referencia, al concluir, presentó una anormalidad de un participante respecto al comportamiento del resto. En un conjunto de 65 participantes con posturas ganadoras, un solo participante fue ganador de 20 por ciento de las frecuencias con posturas, lo cual se interpretó inicialmente como la entrada de un nuevo gran grupo radiodifusor que sería rival de magnitud para los grupos radiodifusores incumbentes, con un efecto procompetitivo en los mercados locales de publicidad y con una mayor variedad a favor de las audiencias. El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) tal vez se regocijó con tal escenario y las voces en los medios se cuestionaron quién o quiénes eran, en particular, aquellos identificados con los concesionarios incumbentes.

Sin embargo, tal oferta relativamente masiva por un quinto de las estaciones con posturas resultó fallida al no realizarse el pago por las 37 estaciones que conformaban las posturas de tal participante, por lo que las estaciones a ser asignadas se redujo de 163 a 122, además de otras 19 posturas de otros participantes por las que tampoco se recibió pago.

El IFT informó que se ejercerían las garantías de seriedad que tales participantes habían depositado. En los casos donde hubiera una segunda mejor oferta, el participante correspondiente podría ejercer el derecho a recibir la concesión. Conviene recordar el caso de la segunda cadena nacional de televisión, en la cual el falló de la oferta presentada por Grupo Radio Centro fue inevitable.

¿Cual es la racionalidad del comportamiento de Tecnoradio al presentar en forma masiva posturas que resultan ganadoras y al final no presentar pago por ninguna de ellas y perder las garantías depositadas?

Una explicación se atribuye a que el diseño de la licitación y el esquema de garantías funcionan como una opción financiera; la garantía es el pago por el derecho más no por la obligación de honrar la postura realizada y acceder a una mejor información sobre el mercado potencial de tales estaciones y, al final, considerar que, si ellas tienen un valor estimado inferior a la postura ofrecida, entonces abandonar la postura y, por lo tanto, limitar las pérdidas a las garantías y no incurrir en pérdidas mayores en la operación comercial de las estaciones radiofónicas que fueron de interés.

Otra explicación es que dicho participante representó una amenaza creíble a los grupos radiofónicos incumbentes y éstos le “ofrecieron” un premio a dicho participante, que más que compensaba la perdida de las garantías depositadas con tal de que se abstuviera de entrar a todos los mercados locales que conformaban sus posturas.

Cabe señalar que Tecnoradio se hubiera convertido en un concesionario con presencia en 18 entidades del país. Es decir, liquidó el valor de la amenaza creíble de entrar a dichos mercados: tal conducta sería semejante a una colusión entre incumbentes y un entrante potencial. Otras explicaciones más triviales es la posibilidad de hacer ofertas sin tener los recursos garantizados para liquidar su postura en caso de ser ganadora, es decir, ofertas inviables desde un principio y que debieron activar alertas tempranas en el IFT al ver un comportamiento anormal de un determinado postor.

Si bien es cierto que el IFT tiene como objetivo tácito maximizar el número de competidores en cada mercado del cual es regulador (lo cual no necesariamente es igual a maximizar el entorno competitivo), esto lo lleva a ser demasiado laxo en sus requerimientos de participación en licitaciones. Por ejemplo, mediante el “descuento” a nuevos competidores en relación con radiodifusores existentes, bajo la lógica de maximizar la concurrencia a las frecuencias, con sus típicos instrumentos asimétricos para favorecer a nuevos competidores.

Cabe señalar que “máxima concurrencia” implica mayor eficiencia en la asignación de concesiones; pero tratamientos asimétricos actúan en sentido contrario, generando un efecto adverso: incentivar la entrada de ofertas que no debieran participar por su inviabilidad financiera o sólo por el oportunismo de entrar esperando algún trato diferenciado por parte de la autoridad licitante. Es decir, bases de licitación relativamente laxas, incluido el mecanismo de garantías, genera un efecto de selección adversa: incentiva que se presenten posturas en falso o que pretenden otro objetivo diferente a concurrir en el mercado cuya entrada se está licitando.

En la licitación IFT-4 la conducta de un postor con una oferta atípica debió activar mecanismos de alerta, en la cual un recurso asimétrico de escrutinio y de ejercicio de garantías adicionales debió de haberse activado para minimizar el riesgo de un daño en la asignación esperada de un conjunto de estaciones económicamente viables y, por lo tanto, asignables.

Espero que las lecciones de la licitación de referencia sean adoptadas en la licitación de 148 frecuencias de televisión abierta, producto de la fragmentación de la segunda cadena nacional que quedó desierta tras la oferta fallida que se presentó por ella. Sin duda, tener televisoras locales es una alternativa superior a la inicial de dos cadenas nacionales que la reforma constitucional le impuso al IFT, entre otros mandatos que le fueron impuestos, y que deberían de haber sido producto de evaluaciones técnicas y no por mandato de Ley. Las bases de dicha licitación denominada IFT-6 han sido emitidas pero pueden modificarse para el caso de ofertas atípicas como la que se presentó en la IFT-4.

Tanto en las bases de licitación IFT-4 de radio como en las de la licitación IFT-6 de televisoras locales se establece que la garantía a ser entregada es por lote (por frecuencia), es decir, es aditiva. El interesado en una estación presenta la garantía que corresponde a dicho lote, mientras el que presenta posturas por 10 ó 20 estaciones presenta la garantía por cada una de las 10 ó 20 estaciones de interés. Lo anterior ignora que el riesgo de cada postor no sólo es la suma de las posturas que presenta sino también el acumulado de sus posturas, por lo que debiera incluirse una garantía adicional y tratamiento asimétrico con base en el número de estaciones por las cuales un solo postor presenta pujas.

Como todo proceso de licitación es perfectible, es de esperarse que también cambie conforme la experiencia adquirida en procesos anteriores. En particular, la licitación de estaciones locales de televisión abierta digital deberá de internalizar que, dada la penetración de nuevas plataformas de acceso a contenidos audiovisuales, es posible que no se observe la concurrencia que se observó en la licitación de radio AM y FM. La exigencia de contenidos es mucho mayor en televisoras que en radiodifusoras para atraer una misma audiencia.

Ambas licitaciones representan un hito en los medios radiodifundidos en México. La posibilidad de transacciones posteriores entre los nuevos concesionarios no excluye en el futuro radiodifusores de mayor alcance que surjan de esta primera asignación por licitación en radio, al igual que sucederá en la de televisoras.

Pero es necesario insistir en que las lecciones de las licitaciones IFT-1, de frecuencias de cadena nacional, y de la IFT-4 de radio AM y FM, no se ignoren las diferencias en incentivos entre los participantes. Debe aprenderse de ellas y modificar el mecanismo de licitación y de escrutinio de los participantes con mayor rigor y atención a comportamientos atípicos. 

Modificado por última vez en Martes, 13 Junio 2017 17:37
Ramiro Tovar

Consultor independiente en regulación y competencia económica.

Profesor Numerario y asesor del la Oficina de Rectoría del Instituto Tecnológico Autónomo de México. La opinión del autor no refleja necesariamente la opinión del Instituto al que se encuentra afiliado.

Síguelo en Twitter: @R_Tovar_Landa

 
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