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Candidez Capítulo 1: Acabo de Llegar, Novela de Fernando Viveros Castañeda.

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Te compartimos el primer capítulo del libro “Candidez”, de Fernando Viveros Castañeda.

Acabo de Llegar

Son las doce en punto. En esa biblioteca repleta de mitos y claroscuros, cobijado entre libros que cargan la historia sobre sus lomos, pinturas que muestran volcanes lejanos, bustos nostálgicos de bronce y fotografías de sucesos irrepetibles, Salvador Leal espera con ansiedad la llamada de Jackie Peres. Está de pie junto a los amplios ventanales, que le regalan la vista y el adictivo aroma de los fresnos, las magnolias, los amates y los ahuehuetes.

No hace mucho, todo esto le hubiera parecido una inviable fantasía. Ha sido demasiado inocente, muy cándido. Llegó a donde se encuentra sin la malicia o la sumisión a la que ella está acostumbrada. Construyó en su mente la esperanza de poder expresarle sin cortapisas su manera de ver el mundo y recibir su apoyo desinteresado, para realizar lo que, aventuradamente, se comprometió a hacer. Está en medio del con- traste entre la desbordada expectativa y el contacto con su cruda realidad.

Ella lo llama a través de su pantalla roja, y él la mira a los ojos por primera vez, con realidad aumentada; nunca lo hubiera imaginado: como si estuvieran juntos, jamás lo podría haber creído. Le encuentra parecido con mujeres de su país, aunque tenga otra historia, una cosmovisión diferente y defienda, por lo tanto, otros intereses. Escucha que le habla en su idioma y, aunque Salvador Leal finge una seguridad de la que en ese momento carece, tartamudea en la conversación, superficial y protocolaria. Le altera comunicarse digitalmente a distancia. Hubiera preferido el contacto personal, sentir la piel de su mano, ver la pupila de sus ojos, oler su cuerpo.

Ella lo observa con los párpados entrecerrados y sonríe levemente. Se sabe en control total de la conversación. Conoce a fondo la información de Salvador Leal: sus carencias, cómo piensa y qué hace, con quién habla y las palabras exactas que utiliza en su cotidianidad digital. Por eso, aunque le pudiera parecer igual a todos los que han estado en el lugar que ahora ocupa, sabe que es diferente. Una parte de él tiene un brillo fresco en los ojos, imagina un futuro distinto al presente que ahora vive y está convencido de que es posible lograrlo, a pesar de cualquier obstáculo. La fluctuación también lo habita y no se va de su mente ni de sus emociones, porque carga la pesada lápida de la incertidumbre y, por eso, se cuida con el autoexilio del silencio a la medida, del mudo despecho y la agridulce ironía. Transita en un permanente vaivén entre la candidez y la desconfianza, entre querer quedarse y tener, fatalmente, que despedirse. Usa el alarde como único remedio y vive con la ilusión de poder llegar a curarse de su pasado, envolviéndose en su bandera y arrojándose al vacío.

Ya no cree en sus propios mitos, ni en sus leyendas, ni en los héroes que le hicieron venerar. Imagina que la historia fue otra y, sobre todo, que puede cambiar la vida que tiene enfrente. No se resigna a la melancolía del recuerdo de su región, desgarrada por fronteras amuralladas, de sus familias rotas y de este amargo sinsentido que percibe. Por eso, aspira a reinventar una historia y a construir un futuro anunciado, aunque no entienda la magnitud de los retos y las amenazas a su alrededor. No obstante, sigue siendo propenso a respirar rápido y querer acción, al sentir en su pecho la vibración de los tronidos que anuncian sus tormentas interiores.

Jackie Peres entra al grano y le menciona, sin mayores preámbulos, que le ha tocado llegar a esa biblioteca en unos años de cambio profundo en la historia de la humanidad. Que la realidad se modifica de manera vertiginosa y que, para ella, es necesario que Salvador Leal comparta su visión de futuro. Que, en su país, el desarrollo tecnológico crece de manera exponencial, porque busca ampliar las posibilidades humanas.

—Presidente Leal, le estoy hablando de un proceso que no se puede detener, porque ya tiene vida propia. Tanto su país como el mundo entero tendrán que adaptarse para sobrevivir en esta nueva etapa de evolución —le dice con rapidez.

—Bueno, la tecnología ha jugado un papel importante en la civilización; mientras esta se dirija a beneficiar a la gente, para nosotros no habría inconveniente —responde Salvador Leal.

—Eso es justo lo que queremos: lograr ese bienestar, pro- longar la vida humana con más capacidades y hacer que la gente se perciba feliz.

Ella se levanta de su silla y se para atrás de su asiento. Toma con las dos manos el respaldo y dice, mirando a la cámara, que defienden su derecho a vivir y, por lo tanto, utilizan la biotecnología necesaria para extender lo más posible la vida e incorporar en el organismo dispositivos que potencien las posibilidades del cuerpo y la mente y equilibren bioquímicamente sus expectativas y placeres.

—Aunque lo que usted plantea pudiera parecer atractivo, creo que todavía, a pesar de los logros que se han alcanzado, existe desigualdad en gran parte del planeta y sigue habiendo desnutrición, enfermedades y muertes violentas. Considero que los recursos y la cooperación entre nuestros países deberían destinarse a solucionar estos problemas, antes que avanzar en los proyectos que usted menciona —replica Salvador Leal con ingenuidad.

—No podemos esperar. Los grandes problemas, en compa- ración a épocas pasadas, se han ido solucionando, y lo harán más deprisa con la tecnología que sin ella. La desigualdad se ha dado siempre, desde quien poseía el fuego en la época de las cavernas hasta quien controla hoy las tecnologías y la inteligencia artificial.

—Prolongar nuestra expectativa de vida tendría muchas consecuencias. ¿Cómo será vivir ciento sesenta años en la vida diaria? ¿Se extenderían también los términos de la educación, de la duración del trabajo y de los gobernantes, de la jubilación, del consumo, del matrimonio? ¿Cómo se cubriría el gasto de los servicios públicos, la alimentación, la vivienda, el transporte para más población? —le pregunta Salvador Leal, nervioso y tartamudeando.

—Lo que le he planteado es nuestro objetivo principal. Seguiremos avanzando sin detenernos, porque cada paso que logremos nos llevará al siguiente. Mientras más consumidores haya, mejor para la economía —responde ella con firmeza—. Lo demás son cambios propios de la evolución y habrá que adaptarse a ellos. Entre vivir y morir, elegimos seguir viviendo. No hay ninguna duda.

—No se podrá evitar caer en el barril sin fondo de expectativas. Cuanto más se logre, más se querrá, con la consiguiente frustración y ansiedad. Viviremos siempre insatisfechos.

—La bioquímica, junto con el recuerdo de la sensación de momentos agradables, nos ayudará para que la gente siga activa y en orden, produciendo, y que esto los haga sentirse a gusto y contentos. En resumen, se trata de vivir mucho, mejor y con placer, para seguir consumiendo. Esa es nuestra prioridad —concluye Jackie Peres—. Mi asesor principal, Ron Kouspensky, conversará con usted para que le explique uno de los programas trascendentales para la vida del planeta que estamos impulsando y los apoyos que necesito de usted para reducir resistencias en la región iberoamericana. Estoy segura de que usted no olvidará que su país subsiste por el apoyo que le brindamos en armamento, capacitación e inteligencia, para combatir a los cárteles del crimen organizado que han padecido durante las últimas décadas. Le pido que lo reciba a la mayor brevedad posible y lo escuche con atención. Esto es un asunto de la mayor relevancia para el planeta. Estaremos en contacto, presidente Leal.

El contenido del planteamiento de Jackie Peres pudo haber sido sobre cualquier tema, no importa. Lo que le incomoda es la forma en la que se lo comunicó. Salvador Leal no puede soportar las imposiciones. No le gusta que lo controlen, que le den instrucciones, que le digan qué es lo que tiene que hacer. Es rebelde de nacimiento. Desde niño, ha estado acostumbra- do a desobedecer, a seguir su instinto. Confía ciegamente en sus intuiciones. Ha comprobado una y otra vez la veracidad de la voz interna que lo aconseja y ha sufrido también las fatales consecuencias de ignorarla. No puede hacer reverencias ni estar de acuerdo sin expresar lo que piensa y lo que siente, sin tener la oportunidad de demostrar las conveniencias prácticas de lo que defiende. Necesita, desde su entraña, libertad para ser congruente. No puede fingir ni conceder por conveniencia social, ni mucho menos por corrección política.

No obstante, está aprendiendo a manejar sus tiempos y a dosificar sus impulsos. Sabe que no puede oponerse a conocer el contenido del programa, recabar toda la información posible, definir una estrategia a seguir y concertar alianzas que le permitan contrarrestar la imposición de Jackie Peres. Controla su respiración y guarda silencio. Observa el rostro de ella y nota que, detrás de esa cara autoritaria y llena de poder, hay una sonrisa ingenua que le despierta curiosidad. Se despide con el ímpetu de querer hacer mucho, la impotencia de no saber con detalle cómo, pero con su inexplicable obsesión de nunca darse por vencido.

 

Disponible en Amazon Kindle 

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Spotify compra Gimlet Media y Anchor para fortalecerse en podcast

Dinorah Navarro

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El servicio de transmisión de música Spotify adquirió dos firmas de podcast: Gimlet Media y Anchor, para reforzar los podcast y moverse más allá de la transmisión de música.

Planea gastar hasta 500 millones de dólares en nuevas adquisiciones para un nuevo crecimiento de su plataforma.

Gimlet es la firma detrás de una serie de podcasts populares que incluyen “Homecoming”, que se adaptó a una serie de televisión de Amazon.

La otra adquisición, Anchor, es una plataforma que ofrece servicios de creación, publicación y monetización de podcasts.  

Daniel Ek, el fundador y Director Ejecutivo de Spotify, dijo que su compañía necesitaba penetrar en el pequeño, pero en rápido crecimiento mercado de podcasting, para aprovechar las fuentes de ingresos más allá de su servicio de música.

“Creemos que con el tiempo más del 20 por ciento de Spotify no será contenido musical, esto significa el potencial para crecer mucho más rápido con una programación más original”, explicó.

Daniel Ek asegura que el negocio está funcionando bien, pero a medida que la plataforma se expande más en el audio, el contenido original escalará.

Los acuerdos de compra se dieron cuando Spotify reveló los resultados trimestrales. El beneficio operativo trimestral fue de 94 millones de euros (82 millones de libras).

La compañía prevé una pérdida operativa para 2019 de 200 millones de euros a 360 millones de euros.

Spotify espera que el número de suscriptores pagados aumente de 117 millones a 127 millones durante el año.

El total de usuarios activos mensuales aumentó 29 por ciento, a 207 millones en el cuarto trimestre.  

Los ingresos del cuarto trimestre de Spotify fueron de 1.5 mil millones de euros, 30 por ciento con respecto al año anterior.

Spotify es líder mundial en transmisión de música pero es un negocio de bajo margen, con la mayoría de los ingresos pagados en regalías a las compañías de música.

La compañía dijo que no buscaría aumentar los precios de sus paquetes mensuales, ya que agregó contenido de podcasting a su servicio.

“A los usuarios les encanta tener podcasts como parte de su experiencia con Spotify, pasan casi el doble del tiempo en la plataforma y aún más tiempo escuchando música”, dijo Ek.

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Presentación novela Candidez de Fernando Viveros en la FIL de Monterrey 2018

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El Doctor Enrique Tamés, Director General de la FIL Monterrey 2018 y Vice Rector del Tec de Monterrey presentó la novela Candidez.

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Propiedad de smartphones crece en todo el mundo pero a diferentes velocidades

Itzel Carreño

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La tecnología móvil se ha extendido rápidamente en todo el mundo. Actualmente, se estima que más de cinco mil millones de personas tienen dispositivos móviles, y más de la mitad son smartphones, de acuerdo con un informe del Pew Research Center.

Una encuesta realizada por el centro de investigación a 27 países en 2018, reveló que el crecimiento de la tecnología móvil no ha sido igual, ni entre las naciones ni dentro de ellas.

Las personas en las economías avanzadas tienen más probabilidades de tener teléfonos móviles, y tienen más probabilidades de usar Internet y las redes sociales que las personas de las economías emergentes.

En promedio, 76 por ciento en 18 economías avanzadas encuestadas tiene smartphones, en comparación con un promedio de 45 por ciento en las economías emergentes.

La propiedad de los teléfonos inteligentes puede variar ampliamente según el país, incluso en las economías avanzadas.

Mientras que alrededor de nueve de cada diez o más surcoreanos, israelíes y holandeses poseen smartphones, las tasas de propiedad están más cerca de seis de cada diez en otras naciones desarrolladas como Polonia, Rusia y Grecia.

En las economías emergentes, las tasas de propiedad varían sustancialmente, desde máximos en Sudáfrica y Brasil (60%) hasta aproximadamente cuatro de cada diez en Indonesia, Kenia y Nigeria.

Entre los países encuestados, la propiedad es más baja en la India, donde sólo 24 por ciento reporta tener un smartphone.

Edad

Las personas más jóvenes en todos los países encuestados tienen muchas más probabilidades de tener teléfonos inteligentes, acceder a Internet y usar las redes sociales.

En todas las economías avanzadas encuestadas, las grandes mayorías menores de 35 años poseen un smartphone.

En contraste, la propiedad de teléfonos inteligentes entre las poblaciones mayores de las economías avanzadas varía ampliamente, y va desde casi la cuarta parte de los rusos de 50 años o más hasta aproximadamente nueve de cada diez surcoreanos mayores.

Sin embargo, en muchas de estas economías avanzadas, la brecha de edad en la propiedad de los teléfonos inteligentes se ha reducido desde 2015.

Según el Pew Research Center, dos factores pueden contribuir a esta reducción de la brecha: en primer lugar, los menores de 35 años ya tenían muchos teléfonos inteligentes, alcanzado un “techo”.

En segundo lugar, el grupo de mayor edad parece estar adoptando constantemente la tecnología de teléfonos inteligentes. Nueve de cada diez estadounidenses de 34 años o menos han tenido un teléfono inteligente desde 2015, mientras que la tasa de propiedad en el grupo de 50 años y más ha aumentado de 53 por ciento a 67 por ciento durante el mismo período.

En la mayoría de las economías emergentes, sin embargo, los patrones de propiedad de teléfonos inteligentes se ven muy diferentes.

Mientras que la mayoría de los adultos mayores de 50 años posee teléfonos inteligentes en muchas economías avanzadas, en ninguna economía emergente encuestada, las tasas de propiedad de teléfonos inteligentes entre este grupo mayor aumentan por encima de 35 por ciento.

Género

El género representó un papel limitado para explicar las diferencias en el uso tecnológico en la mayoría de los países.

Ya sea en economías avanzadas o emergentes, los hombres y las mujeres generalmente usan la tecnología, incluidos los teléfonos inteligentes, Internet y las redes sociales, a tasas similares.

La notable excepción a este patrón es India, donde los hombres (34%) son mucho más propensos que las mujeres (15%) a tener smartphones, una brecha de 19 puntos porcentuales.

Y la brecha de género de la India está creciendo: la brecha de hoy es 10 puntos más amplia que hace cinco años, entonces, 16 por ciento de los hombres y 7 por ciento de los teléfonos inteligentes son propiedad de mujeres.

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