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ANÁLISIS

El estado de la banda ancha en México

Servando Vargas

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La Revolución Industrial iniciada en Inglaterra produjo importantes cambios de orden económico, social y tecnológico. Esta transformación tuvo lugar a finales del siglo XVIII, cuyo principal componente fue mejorar las condiciones de producción.  Este nuevo entorno ha transformado profundamente las condiciones de vida de la sociedad contemporánea.

De esta misma manera, el cambio de lo analógico a lo digital, de los servicios exclusivamente de voz a datos, así como la convergencia de los servicios de telecomunicaciones, ha repercutido de manera positiva en las condiciones de vida de la sociedad actual, así como en el desarrollo económico de las naciones.

El día de hoy se habla de que el mundo está frente a una nueva revolución, el Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), para lo cual la banda ancha es imprescindible.

Muchos estudios señalan que por cada 10 puntos porcentuales de incremento en la penetración de banda ancha hay un impacto positivo en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). En algunos análisis, este impacto eleva el crecimiento del PIB en más de 1 por ciento.(1)

Cabe aclarar que los estudios al respecto fueron realizados hace casi una década, por lo cual muy seguramente estos parámetros deberían actualizarse. Pero sin duda, el ajuste de estos análisis establecerían una mayor contribución al crecimiento del PIB derivado de una mayor penetración de la banda ancha, en función de que cada vez la sociedad y el sector productivo son más dependientes de estos servicios.

La banda ancha en México

El año pasado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentó el Estudio sobre Telecomunicaciones y Radiodifusión en México 2017, en el cual  se señala la creación de 50 millones de conexiones de banda ancha móvil en cuatro años,(2) cifra equivalente a toda la población de Colombia y al mismo tiempo una historia de éxito para los países miembros de la OCDE.

No obstante lo anterior, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en su reciente reporte, The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development (September 2018)(3), manifiesta un rezago importante para México en materia de banda ancha móvil si la comparamos con la penetración de banda ancha móvil en América Latina.

Figura 1. Suscriptores de banda ancha móvil por cada 100 habitantes.

Fuente: elaborada con datos de ITU en su reporte, The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development (septiembre de 2018).

 

De acuerdo con el reporte, en 2017 México contaba con una penetración de banda ancha móvil de 65.3 por ciento, por debajo del promedio de América Latina, que era de 70.4 por ciento y también por debajo de Argentina (78.1%), Brasil (90.2%),  Chile (88.2%), Uruguay (112.1%) e incluso Bolivia (76.5%).

Lo anterior  significa que, de acuerdo al peso económico que México tiene dentro de la región, su penetración de banda ancha móvil debería ser por lo menos de un nivel equivalente al promedio de la región; sin embargo, también en la penetración de suscriptores móviles México todavía no alcanza la penetración de 100 por ciento, mientras que varios países de la región superan 100 por ciento de penetración de suscriptores móviles.

En materia de banda ancha fija, México contaba con una penetración de 13.3 por ciento en 2017, ligeramente por arriba del promedio de América Latina, que era de 12.2 por ciento, pero superado nuevamente por los mismos países con mayor penetración de banda ancha móvil en la región: Argentina (17.8%), Brasil (13.7%),  Chile (16.9%) y Uruguay (27.5%).

Figura 2.- Suscriptores de banda ancha fija por cada 100 habitantes.

Fuente: elaborada con datos de ITU en su reporte, The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development (septiembre de 2018).

 

Lo anterior significa que México tiene un amplio espacio para crecer en cuanto a banda ancha, sea fija o móvil, lo cual implica oportunidades importantes para los proveedores de infraestructura, así como para los operadores de telecomunicaciones.

Las iniciativas de México en materia de banda ancha

Habrá que señalar que existen muchas iniciativas gubernamentales a nivel mundial tendientes a incrementar la cobertura, las velocidades, la penetración y la calidad de los servicios de banda ancha.

El reporte The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development manifiesta que existían 31 planes de banda ancha a nivel mundial en 2006, y que en 2018 ese número se elevó a 159 planes.

Lo anterior indica la importancia de los gobiernos en todo el mundo por incrementar la penetración de banda ancha, en función de los beneficios sociales y económicos que genera una mayor penetración de este avance tecnológico.

La reforma de telecomunicaciones y radiodifusión de 2013 estableció dos ejes importantes para incrementar la cobertura de los servicios de banda ancha: la Red Compartida y la Red Troncal.

La primera iniciativa tuvo retrasos importantes, y aunque en el inicio de operaciones superó la cobertura comprometida por Altán Redes, los resultados esperados tardarán en reflejarse en función de que el inicio de operaciones se realizó en zonas o áreas geográficas en donde ya existe cobertura por parte de los operadores existentes.

Pareciera que el retorno de inversión y demás variables financieras han obligado a Altán Redes a desarrollar infraestructura en las zonas más rentables, limitando este preciado bien a regiones que aún no cuentan con cobertura. De continuar con esta dinámica, los servicios de banda ancha para zonas no atendidas serán limitados, demorando una mayor penetración de este servicio en el país.

La Red Troncal es otra iniciativa que ha tenido demoras sustanciales. Su licitación no se ha efectuado y los tiempos políticos generan incertidumbre en temas como la carga fiscal que tendrá este proyecto, así como la visión del nuevo gobierno sobre esta iniciativa.

Este último punto es muy relevante en función de que el Proyecto de Nación de Morena, en especial las páginas 286-291,(4)  manifiesta que el objetivo principal en materia de telecomunicaciones es “ampliar la cobertura de banda ancha para zonas marginadas en México a bajos precios, para incorporar estas regiones a las tecnologías de información y telecomunicaciones y elevar su nivel de vida”.

No obstante, dentro del Proyecto de Nación de Morena no se menciona la Red Troncal como parte de la solución y aunque complementaría la falta de cobertura que no está realizando Altán Redes, es extraño que la Red Troncal no sea parte fundamental del Proyecto de Nación de Morena en materia de telecomunicaciones, de ahí parte de la incertidumbre del sector.

Conclusiones

Sin duda, la reforma del sector ha traído grandes beneficios; no obstante, el tema  de una mayor penetración de banda ancha con beneficios para la sociedad y la economía en su conjunto es una asignatura pendiente para México.

Una de las recomendaciones del reporte de la UIT(3) es que los gobiernos den al desarrollo de la banda ancha el apoyo político y recursos necesarios, así como promover la capacitación y estimular la demanda.

En este sentido, las iniciativas establecidas en la reforma del sector han sido inobjetablemente tendientes en impulsar el desarrollo de la banda ancha, no obstante, el camino es todavía largo.

Por último, si la banda ancha es un motor de desarrollo económico, y cada vez existen más y más planes al respecto a nivel mundial, entonces los esfuerzos del gobierno mexicano en este sentido deberían duplicarse, fomentando mayores inversiones y un marco regulatorio flexible que impulse una mayor digitalización. Lo anterior deberá ser acompañado con una ejecución impecable de los planes o iniciativas del gobierno en materia de banda ancha. ¡México lo necesita!

 

(1) https://www.itu.int/ITU-D/treg/broadband/ITU-BB-Reports_Impact-of-Broadband-on-the-Economy.pdf

(2) http://www.oecd.org/publications/estudio-de-la-ocde-sobre-telecomunicaciones-y-radiodifusion-en-mexico-2017-9789264280656-es.htm

(3) https://www.itu.int/dms_pub/itu-s/opb/pol/S-POL-BROADBAND.19-2018-PDF-E.pdf

(4) https://drive.google.com/file/d/11B0aNBuVpHB7GDVXhCKdYvVKw7D7Ta-x/view

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ANÁLISIS

Escenarios de la Red Troncal con el Presidente López Obrador

Ramiro Tovar

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El Presidente López Obrador, en su rutinaria conferencia de prensa mañanera, anunció que el proceso de licitación del proyecto denominado “Red Troncal” partirá de cero, lo cual significa que el diseño de dicho proceso de asignación se ha replanteado con base en los objetivos de cobertura de la nueva administración y al diagnóstico que la misma ha realizado.

Es de esperarse, y no asombraría, que el criterio de asignación de la Red Troncal sea diferente al considerado para el caso de la Red Compartida implementado por la pasada administración. El Presidente López Obrador expresó: “esta licitación se suspendió. Desde la reforma en telecomunicaciones no se contempló, no se ha resuelto el problema que nos interesa, el de la conectividad”.

Lo anterior, claramente revela que existe una divergencia significativa en el discurso respecto de telecomunicaciones con que se concluyó el sexenio pasado, incluido aquel del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

El Presidente ha delineado lo que sería el criterio de asignación de la Red Troncal: la conectividad disponible a toda la población de banda ancha que se ubique en carreteras, escuelas, hospitales y plazas públicas. Por lo tanto, podría considerarse que aquel interesado que presente la mayor longitud de autopistas y carreteras con cobertura, así como la relación más extensa de sitios geo localizados de escuelas, hospitales y sitios públicos, podría ser el agente económico al cual le serán asignados los cerca de 26 mil kilómetros de fibra óptica obscura que existe en la red de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que, por decreto constitucional, ahora están bajo la concesión de Telecomunicaciones de México (Telecomm), órgano descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

En cumplimiento a dicho decreto, el 18 de enero de 2016, la CFE formalizó con Telecomm la sesión de derechos de la concesión y se le otorgó el derecho irrestricto de uso sobre tres pares de fibra óptica. Un par ya se licitó para la Red Compartida cuyo ganador fue el consorcio formado por Altán Redes y los otros dos pares serán licitados para la Red Troncal.

La red ya está tendida, sin embargo, se requiere que sea iluminada con la mejor tecnología que permita maximizar su capacidad de transporte interlocalidades (backbone).

Es necesario recordar que aparte de la Red Compartida, no se ha licitado fibra óptica obscura de la CFE desde 2010. Por cierto, aquellos dos hilos cuyo diseño de licitación fue tristemente célebre por haber sido orientada de tal manera que fueran adjudicados al Grupo de Telecomunicaciones de Alta Capacidad (GTAC), consorcio formado por Megacable, Grupo Televisa y Telefónica. La aportación de esta licitación de dos hilos de fibra oscura a la conectividad del país nunca ha sido evaluada y desde entonces sólo se hace referencia a ella en los reportes anuales bursátiles de las empresas participantes en el consorcio de referencia.

Es de celebrarse que la actual administración mantenga el esquema de licitación para la Red Troncal. Ahora bien, la pregunta pertinente que surge es ¿cuál será el incentivo económico para los participantes potenciales? Lo anterior, toda vez que se pueda cubrir el costo causado por la disponibilidad de banda ancha en los sitios propuestos, así como la modernización de la red de fibra óptica para garantizar su funcionalidad y maximizar su capacidad, además de un retorno al capital invertido por el futuro concesionario de dicha red que sea superior a su costo de capital el cual, por cierto, se ha elevado tanto por factores nacionales como internacionales.

Mucho se señaló que la actual Red Compartida tenía limitantes sustantivos a su futura rentabilidad, lo cual se demostró en la participación de la banca de desarrollo internacional en su capital (IFC del Banco Mundial y del Fondo China México con 27% de participación), de concesionarios con oferta minorista pero sin derecho a voto (Megacable y Axtel con 6%) y en crédito (CAF por 50 millones de dólares), así como el sacrificio fiscal que significó que el Estado aportara al proyecto 90 MHz de la banda de 700 MHz y que de hecho forma parte de su capital.

Tal deficiencia en el prospecto de rentabilidad necesariamente obliga a que tenga que dar prioridad a las áreas de mayor oportunidad comercial, es decir, áreas urbanas y en donde se aglomeran los servicios de todos los concesionarios. Al pasado mes de noviembre[1] su cobertura se ubicaba en 12 ciudades (CDMX y área conurbada, Guadalajara y área conurbada, Monterrey y área conurbada, Aguascalientes, Celaya, León, Puebla, Querétaro, Morelia, Tepic, Colima y Toluca) y los 33 pueblos mágicos de los 111 que incluye tal catálogo turístico.

El que la Red Compartida tuviera exclusivamente una oferta de servicios mayoristas significó que para traducir cobertura geográfica en penetración demográfica necesariamente requiere de la participación de operadores con oferta minorista, por lo que seguimos esperando el efecto en penetración por medio de los tan prometidos operadores móviles virtuales (OMV).

A la fecha sólo son observables concesionarios usuarios de la Red Compartida en las mismas áreas urbanas (v.gr. Megacable, en un segundo intento de oferta de servicios móviles) donde existe una clara competencia efectiva en servicios de telecomunicaciones móviles.

La Red Troncal, por razones tanto técnicas como de eficiencia económica, debiera de ser asignada a un solo operador y evitar crear una red segmentada o con hilos distribuidos entre varios de ellos.

La venta reciente de redes de fibra óptica (Telefónica a Even Telecom y Neural Networks y de Axtel a Televisa) muestra que existe capacidad en el mercado y que depende de los operadores su nivel de rentabilidad.

Por el factor de retorno y, por lo tanto, la factibilidad de cobertura geográfica que se proponga en las posturas, es de anticiparse que sería un solo agente económico el operador de dicha red. Por otro lado, la rentabilidad económica del futuro concesionario, dado el criterio de cobertura en sitios específicos y carreteras, con calidad de servicio al menos estable homogéneo y permanente, requiere otorgarle la mayor libertad económica en la explotación de la red troncal de referencia.

Lo anterior significa que al concesionario al cual se le asigne la Red Troncal pueda ser un concesionario cuya oferta comercial incluya servicios tanto mayoristas como minoristas de telecomunicaciones y, para maximizar la concurrencia en la licitación, debería estar abierta a todos los concesionarios actuales, sin excepción alguna.

De mantener limitantes a la oferta de servicios y a los potenciales interesados, se restringe la rentabilidad potencial, la concurrencia en la participación y, por lo tanto, el alcance de la contraprestación en términos de cobertura tal y como el Presidente la ha delineado.

Es necesario subrayar que esta administración va tras resultados prontos y tangibles para la población, pues tiene prisa.

Un concesionario potencial que integre la oferta de servicios de telecomunicaciones mayoristas con su oferta minorista y a cargo de la Red Troncal, podría tener un retorno al capital que le aseguraría el cumplimiento de la contraprestación delineada por el Ejecutivo; pero, por otro lado, sería una competencia, no un complemento, a la Red Compartida, cuyo diseño de origen dependió del apalancamiento por parte de la autoridad entonces existente.

Si algo tiene de vulnerable la Red Compartida (Altán) es un concesionario de la Red Troncal desregulado e integrado verticalmente, aspectos que le fueron negados a los potenciales participantes en la licitación asociada a la misma Red Compartida por la administración anterior.

El transformar cobertura geográfica o disponibilidad de conectividad en una mayor penetración del servicio entre la población requiere pasar por las decisiones de cada usuario potencial en la población, lo cual obviamente incluye la relación entre la disponibilidad a pagar y la asequibilidad del servicio y de los equipos terminales.

Incluso con un servicio gratuito, si la disponibilidad a pagar por un equipo es nula, la gratuidad no se transforma en un usuario final más.

Al respecto, cabe señalar, a manera de ejemplo, el caso de Grecia: la Comisión Europea aprobó implementar un mecanismo de vouchers (vales) para aumentar los usuarios finales de su infraestructura de súper banda ancha en áreas donde está disponible el servicio pero insuficientemente utilizada.

La red de súper banda ancha de Grecia garantiza una velocidad de 100 Mbps. Se espera que los vouchers incrementen la adopción entre la población apoyando el costo de instalación y/o equipos terminales y del gasto en la tarifa mensual de hasta por 24 meses.[2] 

La Agenda Digital para Europa establece como objetivo para 2025 el desarrollo de redes de elevada capacidad con una velocidad de bajada de al menos 100 Mbps y que se tenga más de 50 por ciento de los hogares como usuarios de tales redes.

Si ahora el IFT se ha percibido como desplazado de las decisiones actuales de política pública en telecomunicaciones, ha sido porque desde su mandato la prioridad ha sido como regulador y en segundo lugar, por los supuestos efectos de esta regulación en el largo plazo en la penetración de servicios entre la población.

Es por ello que aunque ha incrementado la penetración, ésta no ha cerrado la brecha urbano-rural y en términos de disponibilidad de cobertura geográfica seguimos en espera.

En varios espacios se cuestionó por qué la omisión en la reforma en materia de telecomunicaciones respecto de un fondo de cobertura social o mecanismo institucional semejante. En los hechos se le dejaron tales objetivos a la discrecionalidad presupuestal y de diseño de programas a la Subsecretaría de Comunicaciones de la SCT.

Al respecto, es de señalarse que en la Cuenta Pública de 2017 se tuvo un saldo a diciembre de dicho año en el Fideicomiso E-México administrado por la SCT de 5 mil 349.1 millones de pesos que, por cierto, no se sabe en forma pública cuál fue o será su destino.

El énfasis de la reforma en la regulación asimétrica implicó  erróneamente suponer que las brechas en conectividad demográficas y/o geográficas se cerrarían como consecuencia de los actos de regulación.

Todos los operadores están compitiéndose los usuarios de las zonas rentables de fácil acceso y menor costo de conectividad y, a excepción del incumbente, no tienen obligaciones de cobertura social.

Ahora la nueva administración toma tales objetivos como prioridad y eso explica por qué Presidencia ha asumido el comando.


[1] Cobertura de la página de Altán Redes: https://www.altanredes.com/

[2] European Commission, “State aid: Commission approves €50 million voucher scheme for faster broadband services in Greece”, 7 de enero de 2019.


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ANÁLISIS

El fin de la preponderancia en la banda ancha fija en México

Servando Vargas

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La reforma de telecomunicaciones y radiodifusión emitida en junio de 2103 estableció en su artículo octavo transitorio la figura de agente económico preponderante (AEP) para ambos sectores. El motivo primordial de esta disposición fue establecer una regulación asimétrica para aquellos jugadores con una participación de mercado superior a 50 por ciento, medida en términos de usuarios, suscriptores, audiencia, tráfico y capacidad de sus redes.

El origen de la norma anterior fue evitar la afectación a la competencia, la libre concurrencia y a los usuarios finales, como se establece en la sección II del octavo transitorio.

A más de cinco años de la reforma han ocurrido cambios cuantitativos y cualitativos, siendo la participación de mercado de los agentes económicos preponderantes la métrica principal para evaluar la efectividad de la reforma y sus leyes secundarias.

En el contexto anterior, habrá que manifestar que en materia de banda ancha fija, el agente económico preponderante en telecomunicaciones ha observado una acelerada reducción de su participación de mercado en términos de suscriptores, con 53 por ciento del total en el primer trimestre de este año y con un índice de concentración (IHH) de 3,603, el menor índice de concentración de todos los segmentos del sector de las telecomunicaciones en México.

Tabla 1. Fuente: Instituto Federal Electoral, 1er informe trimestral 2018.

Cabe señalar que la penetración de banda ancha fija en México es relativamente baja (52%) si la comparamos con otros países de América Latina, en donde Argentina tiene 68 por ciento de penetración y Chile 64 por ciento, por ejemplo.

Esta situación es relevante en función de que se espera un crecimiento importante de banda ancha fija en México, en la medida que hay un amplio margen para crecer, derivado de una baja penetración, por lo cual, el entorno competitivo y una participación de mercado menor a 50 por ciento por parte del AEP en materia de telecomunicaciones, con la correspondiente eliminación de su condición de preponderante, sugiere un escenario en donde habrá una mayor competencia que traerá al mercado más y mejores servicios.

Adicionalmente a lo anterior, la creciente demanda de datos, así como la ascendente penetración de servicios OTT (Over the Top), tales como Netflix, Spotify, WhatsApp y demás plataformas de esta naturaleza, demandarán mayor calidad y velocidades de la banda ancha, por lo cual es imperativo una mayor competencia en este importante segmento de mercado.  

Regresando al tema de la acelerada reducción de participación de mercado de banda ancha fija por parte del agente preponderante en telecomunicaciones, habrá que recordar que este indicador era de 63.8 por ciento a principios de 2015 y se ha reducido casi 10 puntos porcentuales a marzo del 2018, de acuerdo con los datos del regulador, lo cual manifiesta un avance importante en materia de competencia en lo que respecta a la banda ancha fija.

Para ejemplificar el nuevo entorno competitivo, es importante considerar que gracias a su presencia regional, tanto Megacable como Televisa compiten frontalmente con Telmex, quien tiene una red mayoritariamente de cobre y que hasta el momento no tiene la autorización de ofrecer servicios de video, que le permitiría proporcionar a sus clientes servicios de triple-play (voz, datos y video).

Es en este punto en donde los competidores del agente preponderante mantienen una ventaja competitiva en banda ancha, ya que ellos ofrecen al mercado atractivos paquetes que incluyen voz, datos y video. Los clientes de estos dos jugadores que tienen servicios de banda ancha, también han contratado en la mayoría de los casos servicios de televisión de paga

En el escenario anterior, se ve complicado que el agente preponderante en telecomunicaciones convierta de manera inmediata su red de cobre a fibra óptica. La razón principal es la obligación de Telmex de compartir su infraestructura, por lo que realizar la conversión de su red de manera inmediata posibilitaría a sus competidores utilizar esa infraestructura, lo que al mismo tiempo les permitiría aumentar su ventaja competitiva sin realizar ninguna inversión.

Megacable y Televisa, principales competidores de Telmex en banda ancha fija, son operadores que ofrecen servicios fijos de telefonía, banda ancha y televisión de paga, utilizando principalmente redes de cable.

En los últimos tres años han ido ganando más y más suscriptores de banda ancha fija, y en cuanto a adiciones netas, han observado un crecimiento en términos de suscriptores muy superior a Telmex, lo cual ha reducido la participación de mercado de Telmex en banda ancha a 53 por ciento, mientras que la participación de mercado de Megacable y Televisa es ahora de 15.5 por ciento y 22.7 por ciento, respectivamente.

Fuente: Informes trimestrales del Instituto Federal de Telecomunicaciones.

Adicionalmente, Megacable obtuvo 1.3 millones nuevos suscriptores en los últimos 3 años, mientras que Televisa sumó 1.4 millones de suscriptores. Estas adiciones han sido muy superiores a Telmex, que sólo capturó alrededor de medio millón de suscriptores en el mismo periodo.

Lo anterior significa que en los últimos tres años, Megacable ha crecido 88 por ciento en cuanto a su base instalada de banda ancha fija y Televisa ha aumentado el número de suscriptores en este segmento de mercado en 52 por ciento en el mismo periodo, mientras que Telmex ha observado un débil aumento de sólo 6  por ciento.

Este hecho manifiesta que de mantenerse los crecimientos observados por parte de los principales competidores de banda ancha del AEP, es muy probable que en el muy corto plazo, Telmex deje de ser preponderante en banda ancha fija.

*Operadores seleccionados.

Fuente: Informes trimestrales de los operadores.

Habrá que señalar que en función de la cobertura nacional de banda ancha fija que tiene Teléfonos de México y gracias a la cobertura regional de Televisa y Megacable, es muy posible que en algunas regiones, Televisa o Megacable tengan una participación de mercado muy cercana a Telmex, e incluso la rebasen.

Sin lugar a dudas, la regulación vigente ha reducido de manera sustancial la participación de mercado de Telmex en banda ancha fija. Uno de los elementos fundamentales que ha producido este nuevo entorno competitivo ha sido la no autorización de ofrecer servicios de video por parte de Telmex, ya que los competidores pueden ofrecer en paquete los servicios de televisión, telefonía y banda ancha, mientras que Telmex sólo puede empaquetar la telefonía y la banda ancha.

En el escenario anterior, es importante manifestar que en el muy corto plazo, Teléfonos de México podría dejar de tener una participación de mercado en banda ancha fija superior a 50 por ciento si se mantienen las condiciones regulatorias impuestas a este operador, por lo que su entrada al mercado de televisión de paga, así como la potencial compra de Megacable por parte de Televisa, deben ser temas sujetos a evaluar minuciosamente por parte del regulador.

La entrada de Telmex al mercado de televisión de paga produciría un mayor dinamismo al segmento, en función de que la participación de mercado de Televisa es de 47.3 por ciento (considerando sólo la televisión por cable), y la compra de Megacable con una participación de mercado de 33.9 por ciento, consolidaría a Televisa como el mayor proveedor de servicios de televisión de paga, así como de triple play, con sinergias complicadas de igualar para sus competidores.

Un contrapeso, como lo podría ser la autorización a Telmex de ofrecer servicios convergentes (voz, datos y video), daría al mercado un entorno mucho más competitivo en materia de banda ancha, telefonía y televisión restringida, con más y mejores servicios, así como mayores inversiones y dinamismo del sector.  

Para finalizar, es importante señalar que el anteproyecto de compartición de infraestructura que obligaría a los no preponderantes en telecomunicaciones a compartir su infraestructura donde el preponderante podría utilizar la plataforma de sus competidores, debería ser aprobado en regiones donde los no preponderantes actualmente tienen una participación de mercado de banda superior a la del AEP.

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ANÁLISIS

Blockchain y las telecomunicaciones

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La definición más básica de Blockchain “cadena de bloques” o Tecnología de Contabilidad Compartida (DLT, por sus siglas en inglés) es un Libro de Contabilidad digitalizado abierto, compartido y seguro, que no puede modificarse una vez que una transacción ha sido registrada y verificada. Todas las partes de la transacción, así como un número significativo de terceros, mantienen una copia del Libro Mayor (es decir, de la cadena de bloques), lo que significa que sería prácticamente imposible modificar cada copia del Libro Mayor globalmente para falsificar una transacción.

Recientemente, la DLT se ha convertido en una de las innovaciones disruptivas con un gran potencial para cambiar la economía, cultura y sociedad tal como las entendemos. El éxito relativo del Bitcoin ha desencadenado el establecimiento de casi mil nuevas criptomonedas, lo que ha llevado a la ilusión de que la única aplicación de la tecnología de la cadena de bloques es para la creación de criptomonedas; sin embargo, la tecnología de la cadena de bloques es capaz de mucho más.

DLT es en teoría una tecnología segura por diseño y un ejemplo de un sistema informático compartido con alta tolerancia a fallos, que permite conseguir un consenso descentralizado entre las partes participantes en el proceso. Ofrece numerosas funcionalidades a sus usuarios, siendo las principales la descentralización, la inmutabilidad, la seguridad y la transparencia. Esas funcionalidades tienen el potencial de alterar los modelos de negocio actuales en la mayoría de las industrias eliminando intermediarios, aumentando la eficiencia y abriendo nuevas oportunidades para generar ingresos. Permite aplicaciones/servicios innovadores descentralizados tanto financieros como no financieros como pueden ser servicios electrónicos (e-servicios) o los servicios basados en Internet de las cosas, eliminando la necesidad de intermediación de terceros.  Esto hace que DLT sea adecuado para la grabación de eventos (procesos de votación digital), registros de transacciones de pago y otras actividades de gestión de registros, administración de identidades, procesamiento de transacciones y prueba de procedencia de datos.

Operadores de telecomunicaciones y Blockchain         
Las incertidumbres que se ciernen sobre el futuro papel de los operadores de telecomunicaciones en el ecosistema digital tras la irrupción de nuevos jugadores como son los operadores de servicios sobre Internet (OTT), unido a otros factores influyentes del mercado, tales como la intensa competencia, la inestabilidad de las economías, la política, las regulaciones, hace que la combinación de todos estos factores tenga un impacto claro en el crecimiento de la industria de telecomunicaciones y, por supuesto, en su rentabilidad.

Las telecomunicaciones, como industria, no son una excepción a la transformación que implica Blockchain. Ante esa tecnología disruptiva los operadores no pueden permanecer inactivos y, por lo tanto, deben reaccionar e intentar aprovechar todas las posibilidades que esta tecnología pueda aportar al ecosistema digital y consecuentemente al mercado de las telecomunicaciones.

No obstante, al igual que con cualquier otra tecnología, su adopción de forma estandarizada y a gran escala dependerá de la regulación que se adopte (la UIT ha creado un grupo focal para Blockchain) y sólo se logrará si existe una percepción clara de su utilidad y los beneficios que comporta, por ello resulta esencial enfatizar en los aspectos de rentabilidad que pueda suponer para los operadores. Factor, ese último, muy relevante dada la disminución de los ingresos provenientes del servicio fijo de voz y el aumento de los costos debido a las altas exigencias de ancho de banda generado por los nuevos servicios digitales, que tienen un impacto en las inversiones futuras y la sostenibilidad empresarial.

Se hace necesario más que nunca que tanto operadores como reguladores actúen de la mano para que el potencial del uso y beneficio de la DLT sea percibido de una forma clara y precisa.

Variados son los usos que los operadores pueden hacer de la DLT. La implementación de Blockchain será eficaz para abordar los problemas que históricamente han sido un desafío para los operadores de telecomunicaciones, tales como la realización de acuerdos con terceros, la puntual autenticación de los contratos con sus clientes para la provisión de servicios, conseguir una mejor eficiencia en la gestión de costos, así como mejorar los procesos para implementar nuevas tecnologías, incluidos IoT y 5G.

En un entorno inteligente, la cadena de bloques promete beneficios para los operadores de telecomunicaciones, el más evidente y realista parece ser su uso para efectuar las liquidaciones entre operadores y para los servicios de itinerancia. En estos casos, los operadores de telecomunicaciones pueden utilizar el contrato inteligente, que es una de las aplicaciones de Blockchain ampliamente conocida. Un contrato inteligente es un contrato digital y seguro que verifica y aplica los términos del contrato entre dos o más participantes.

En otro ámbito, la tecnología DLT permite a los operadores publicar planes de pago/prepago como contratos inteligentes en una cadena de bloques, que son visibles para todos los demás operadores y sus clientes, además de otros tipos de ofertas. Cuando un nuevo cliente selecciona una oferta, se crea un contrato inteligente a la vez que una Identidad Digital del cliente, identidad que utilizará la funcionalidad de criptografía en Blockchain que proporciona servicios de autenticación basados en el concepto de clave digital pública/privada, que permite realizar la transacción de pago directamente al operador que ha generado la oferta.

Lo que sí parece claro es que la tecnología DLT ha llegado para quedarse y que los operadores están considerando su implementación en sus sistemas de gestión básica para ayudar a reducir las complejidades de los procesos de liquidación, mejorar la eficiencia de costos y procesos y para crear nuevas perspectivas para la generación de ingresos.

Se hace necesario trabajar estrechamente con las autoridades regulatorias, con el fin de reducir las lagunas que puedan surgir en la comprensión de las nuevas innovaciones, como puede ser la DLT, y facilitar la adaptación y adopción de éstas, tarea que servirá a los intereses de los operadores y de los reguladores.

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