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COLUMNISTAS

Dumb phone

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Reforma – Horacio Marchand

Érase una vez un teléfono simple, grandote, sin identificador de llamadas, y cuya función estaba limitada a hablar y enviar/recibir mensajes (un dumb phone). Al transcurrir el tiempo, aparece el smartphone, que constantemente ha evolucionado hacia la complejidad; y, ahora, lo que sigue otra vez es el dumb phone.

Se llama el Zanco tiny. Este teléfono celular, más pequeño que un dedo pulgar y más ligero que una moneda, está poniéndose de moda y sus funciones son sólo dos: llamadas de voz y mensajes de texto.

El teléfono móvil Zanco tiny t1, mide 4.67 centímetros de largo, 2.1 centímetros de ancho, y 1.2 centímetros de grosor; pesa 13 gramos y tiene una pantalla de .40 pulgadas (1.25 centímetros) de ancho.

El “móvil más pequeño del mundo” puede almacenar en su memoria 300 números telefónicos y 50 mensajes de texto, así como mantener un registro de las últimas 50 llamadas, al tiempo que su batería dura 3 días en reposo y 3 horas de conversación.

El principio de esta conversión o trayectoria, de un polo al otro, se podría explicar con la ley llamada Enantiodrioma.

Este concepto desarrollado por Heráclito, es uno de los mas intrigantes de la naturaleza: la función regulativa de los opuestos. Esto significa que todo eventualmente fluye hacia su opuesto. La vida es un sistema de autorregulación donde sin oposición, no puede haber balance ni energía. Basado en este principio, el sólo ir en una dirección, me animo a llamarle uni-dimensionalidad a la persecución sistemática y obsesiva de un mismo vector a costa de la negación de otros.

Lo paradójico entonces es que una energía hacia un lado genera necesariamente otra energía al lado contrario. La implementación de una dirección, por más virtuosa que sea, también conlleva un riesgo que puede llevarnos a otro exceso; es decir, lo que hacemos con disciplina y tenacidad no sólo produce la ventaja competitiva que deseamos, sino que puede convertirse al mismo tiempo en la semilla de la desventaja o de la conversión.

Regresando al smartphone, entre más aplicaciones, usos y complejidad tenga, más satura y rebasa al ser humano. Personalmente, mi iPhone me grita que tengo 17,154 correos no leídos y 243 mensajes de whatsapp pendientes de ver. Los grupos son atiborrantes y si uno se atreve a salirse del grupo, públicamente avisa del rechazo al grupo y “que mala onda es fulano”.

La competencia por dominar el mercado del smartphone implica un mayor grado de empacamiento de atributos que tiene sus ventajas pero que necesariamente abre un mercado hacia el opuesto.

Gente que quiere simplificar su vida, que no quiere ser dominada por un aparato que en ocasiones parece un chicote de “contéstame, por qué no lo has hecho, te envié un whatsapp hace dos horas, me dejaste en visto, te mandé un mail, tienes pendientes, esto y lo otro”. Basta, mejor un dumb phone que de tajo elimina todo este tipo de insistencia.

Algo similar ocurre con las tiendas departamentales, que tras el ofrecimiento generalista fomenta, sin desearlo, la creación de especialistas. Tiendas especializadas en lencería, zapatos, vestidos de marca, boutiques de trajes, etc. Quizás a través del tiempo, lo que seguirá en el futuro es nuevamente la tienda departamental porque ahí están las marcas en un solo lugar y ofrece el one-stop-shop.

Pareciera que es una dinámica de abrir y cerrar: se empieza como generalista, se agrede estratégicamente como especialista y nuevamente como generalista, y así sucesivamente: de una banda se pasa a la otra y viceversa.

¿Qué tan popular será este mini dumb phone? Como todas la innovaciones, suele ignorarse el tamaño real del mercado y lo que conviene es proponer la oferta de la manera más sencilla.

Cansado del opresivo sistema del smart-phone, ¿quién quiere un dumb phone?

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Las redes del Fantasma

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El Economista – Alberto Aguirre

Públicamente nada se sabía de las intenciones de Remigio Ángel González de incursionar en la generación de contenidos digitales en español… hasta ahora. Ayayay se denomina el proyecto del empresario regiomontano que busca competir con Netflix, Amazon Prime Video y Blim por las exigentes audiencias latinoamericanas.

Con el objetivo de atraer a los Millennials, esta plataforma digital es el nuevo vitral de Albavisión, el conglomerado mediático que desembarcará en México apenas arranque la administración lopezobradorista.

Ahora mismo, Ayayay produce contenidos digitales que se distribuyen a través de más de 30 sitios de medios en Chile, Argentina, Ecuador, Costa Rica, Paraguay, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Perú, República Dominicana, Honduras y Bolivia.

La red de medios del Fantasma está adaptándose a las nuevas realidades de la era digital. Por afiliación (sic), sus canales podrán distribuir “contenidos de interés y calidad”, tanto informativos como de entretenimiento de acuerdo con la información disponible en la página electrónica de Albavisión.

Con presencia en 16 países de Centro y Sudamérica, además del Caribe, presumen tener 45 canales de televisión, 68 emisoras de radio, 65 salas de proyección cinematográfica y un periódico, y conectar a 114 millones de personas.

A diferencia de las grandes cadenas, Albavisión construyó una red de medios adheridos. Una economía de escala, que —en teoría— abarata costos e insumos, asegura acceso a programas de todo el hemisferio y eleva el contenido. El modelo perfecto, si en este entramado participaran canales de otros empresarios.

Los aliados más recientes a la red del Fantasma serían las estaciones de radio y los canales de televisión que a más tardar a finales de este año pondrá a disposición para las audiencias del sureste mexicano.

Ha pasado un año de que el empresario regiomontano Remigio Ángel González cumpliera un anhelo pospuesto casi 25 años: entrar al mercado de la televisión. En este lapso, el modelo de negocios ha cambiado radicalmente, pero muchas de las objeciones sobre su participación en este lucrativo negocio siguen vigentes.

Luego de que el Instituto Federal de Telecomunicaciones subastara las frecuencias de 32 nuevos canales de televisión, González desembolsó —a través de Telsusa Televisión de México— 259 millones de pesos por 12 canales con cobertura en ocho estados del sureste del país.

Telsusa forma parte de Albavisión que, de acuerdo con el Monitor de Propietarios de Medios de Comunicación elaborado por Ojo Público, comprende al menos 45 canales de televisión, 68 estaciones de radio, 65 cines, tres cadenas de TV satelital y una publicación impresa.

Con una fortuna estimada de más de 2,000 millones de dólares, González también detentaría Global Holding Properties, una corporación registrada en las Islas Vírgenes Británicas, según los Panama Papers divulgados el año pasado por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación.

Hace 10 días, un grupo de congresistas estadounidenses remitió una carta al presidente Donald Trump para solicitarle aplicar sanciones económicas a seis empresarios, entre quienes destaca González.

González es señalado como presunto responsable de actos de corrupción y crimen organizado en El Salvador, Guatemala, Honduras y México por Eliot L. Engel —quien encabeza el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes—; Ileana Ros-Lehtinen, presidenta emérita del Comité; Albio Sires, el miembro del Subcomité de la Cámara de Representantes del Hemisferio Occidental, David Valadao, copresidente Republicano del comité para América Central, y Norma Torres, también perteneciente a esa unidad legislativa.

Específicamente, en la carta se recomienda que los Departamentos de Estado y Hacienda determinen si las seis personas señaladas cumplen con los criterios para rendir cuentas bajo la Ley Global Magnitsky. Además de González, el documento señala a José Aquiles Enrique Rais López; José Luis Merino; Gustavo Adolfo Alejos Cambara; Luis Alberto Mendizábal Barrutia y Óscar Ramón Nájera.

La petición del Congreso estadounidense para que la administración Trump imponga sanciones económicas al empresario regiomontano regresó al primer plano al Fantasma, cuya presencia en el mercado televisivo en América Latina se ha expandido, a pesar del boicot de los tycoons de la región.

Y es que a excepción de Boris Eserski, dueño de Telecorporación Salvadoreña, y la familia Cañedo White, nadie ha querido asociarse con él, justamente por el temor de represalias del gobierno estadounidense. En República Dominicana se hizo del control absoluto de Antena Latina y su subsidiaria, Canal 21, no obstante las objeciones de parlamentarios y radiodifusores locales que exigen la nulidad de la concesión entregada por el gobierno al empresario mexicano, en vista de que las leyes dominicanas prohíben a un extranjero adquirir un medio de comunicación en el país.

En reiteradas ocasiones, la Sociedad Interamericana de Prensa —a través de su Comité para la Protección de la Libertad de Expresión— ha advertido sobre las prácticas perniciosas de los canales del Fantasma, acostumbrados a moldear la opinión pública a favor de sectores gubernamentales.

La red del Fantasma en México también abarcaría al grupo tabasqueño Multimedios sin Reservas, que el año pasado obtuvo del IFT la concesión de una frecuencia AM en Tabasco. Los planes de ese corporativo, sin embargo, quedaron en suspenso tras del asesinato del locutor radiofónico Juan Carlos Huerta Gutiérrez, su principal accionista.

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Netflix y la nueva era de la televisión

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El Economista – Ricardo García Mainou

La idea de Netflix empezó como un sistema de suscripción que enviaba DVDs por correo. Cuando la tendencia tecnológica mundial se vio a las puertas del streaming, la compañía decidió jugársela y se encontró a la cabeza de un cambio de paradigma de entretenimiento.

Apple con su iTunes le llevaba cierta ventaja, pero la empresa de Cupertino se vio lenta en su lectura de las posibilidades del mercado, quiso continuar vendiendo productos uno a uno.

En música, Spotify con su sistema de suscripción de acceso ilimitado sacudió primero su modelo comercial. Apple reaccionó lanzando Apple Music, pero tarde.

Algún visionario en Netflix, añadió a los derechos para rentar DVDs, la opción de ofrecer en exclusiva vía streaming el mismo contenido a sus suscriptores. Una vez asegurado el liderazgo, decidió invertir en la producción de contenido original.

A diferencia de toda su competencia, la explotación del mercado internacional no sólo se limitó a canalizar los productos que ya tenía licenciados, sino a generar, en cada país que abría a su servicio, producciones propias.

Algunas tuvieron éxito instantáneo pues Netflix se había sumado a otra tendencia mundial: el binge watching; que en traducción literal sería algo así como borrachera visual. O sea, la opción de ver de corrido una serie de televisión completa en una sentada. Hasta ese momento, fuera de comprar o rentar temporadas completas en DVD, lo que había eran episodios semanales en TV satelital o de cable.

Hoy en día, tanto Apple, como Amazon, Disney, Hulu, y otras plataformas, han empezado a generar contenido “original” tratando de cortar la brecha que los separa de Netflix.

A finales del 2017, Netflix triplicó sus utilidades llegando a una capitalización de más de 100 mil millones de dólares. El servicio está en más de la mitad de todos los hogares estadounidenses y en 190 países, y su estrategia sigue siendo muy agresiva. De octubre a diciembre del año pasado, sumaron 6.3 millones de suscriptores en todo el mundo para alcanzar los 125 millones.

Netflix busca aplastar a la competencia ofreciendo tanto contenido novedoso, que ésta no tiene cabida en la agenda. Su estrategia de producción es tan agresiva, que esperan tener un flujo de caja negativo por algunos años, destinando el 85% de su presupuesto de 8 mil millones a generar producto original. Uno de sus ejecutivos anunció que a finales del 2018, contarían con 700 series de TV originales.

La compañía no se está engolosinando, está creando su propio ecosistema: licencia contenido, distribuye contenido, produce contenido y es propietaria de la plataforma en que ese contenido se consume.

Estas producciones se hacen al mismo tiempo en todo el mundo. Algunas tienen éxito local (Luis Miguel) y otras se vuelven fenómenos internacionales (Jessica Jones o Stranger Things). Aún así, cantidad no es sinónimo de calidad. Y a pesar de que podemos enumerar más de una docena de éxitos entre sus producciones, hay entre el resto, mucha paja.

Las estadísticas de consumo, indican que las series originales son sólo el 20% de lo que la gente consume en la plataforma. La mayoría sigue siendo contenido adquirido mediante licencias temporales. Eso, a pesar de ser los líderes en producciones originales.

Hasta hace unos años, la existencia de una serie dependía de la medición vía ratings de su piloto y primeros episodios, frente a la competencia en su horario.

Tanto Netflix como Amazon cambiaron el método, como explica un estudio de Sebastian Wernicke, científico estadístico y de análisis de datos de One Logic.

Amazon tenía varias ideas y decidió producir media docena de pilotos, estrenarlos y medir el comportamiento de sus espectadores al consumirlos (si lo veían de corrido, dónde pausaban, qué se saltaban o repetían), de ese análisis concluyeron a qué serie darle luz verde. Estrenaron Alpha dogs. ¿La han visto? Yo tampoco.

Netflix, por su parte, basó sus decisiones en el consumo orgánico de sus clientes: en su historial, para entender los perfiles de estos: qué es lo que ven y qué actores les gustan. De ahí nació House of Cards.

No se trata sólo de acumular datos, sino de ser capaz de distinguir patrones exitosos, dice Wernicke. Amazon intentó medir las reacciones a sus ideas piloto, Netflix analizó el consumo orgánico de toda su plataforma. Uno quería saber cuál de sus seis ideas era la mejor, el otro quería saber qué idea encajaría con el gusto de su auditorio.

No cabe duda cuál estrategia fue más efectiva. Un estudio de Morgan Stanley hace algunas semanas reportó que el 39% de los clientes estadounidenses afirman que el contenido original de Netflix es el mejor (le siguen 14% de HBO, 5% de Amazon, 4% de Hulu, 3% de Showtime 3%, etc.).

La inversión tan agresiva en material original tiene una razón. Sus ejecutivos están anticipando un futuro no tan lejano en que cada productor quiera reservar su contenido para ofrecer su propio servicio de streaming. Momento en el cual, la acumulación de contenido original propio será capaz, suponen, de mantener la demanda del auditorio.

La fragmentación de la oferta de streaming pudiera ser una realidad, pero es muy poco probable que el consumidor promedio decida pagar una cuota mensual en media docena de servicios para ver una serie acá y otra allá.

Si algo ha probado este nuevo modelo es que el consumidor promedio prefiere un sólo servicio, mientras este ofrezca tanto contenido como su tiempo permita, y esa fórmula, Netflix la tiene muy estudiada.

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Administración Pública a quirófano

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Reforma – Clara Luz Álvarez

El Poder Ejecutivo Federal está en la antesala del quirófano según lo anunciado por Andrés Manuel López Obrador y su equipo. ¿Qué debiera incluir esta cirugía mayor?

SEGOB. Reducir de 7 a 3 subsecretarías en la Secretaría de Gobernación exige también eliminar todas las áreas que todavía huelen a régimen autoritario como la Subsecretaría de Normatividad de Medios, que además de haber sido el brazo ejecutor de políticas nocivas para la niñez mexicana en el sexenio del presidente Peña Nieto, carece de utilidad en una democracia. Por ejemplo, esta Subsecretaría tiene facultades que equivalen a censura, como autorizar -previamente a su transmisión- películas, programas en idiomas distintos al español. También es quien establece las bases de “coordinación y relación con los medios masivos de comunicación”. Y si Morena es congruente con su oposición a la Ley Chayote (publicidad oficial), entonces debiera emitirse una nueva ley con un consejo autónomo al Ejecutivo Federal que emita directrices y garantice que la publicidad oficial sea la de un País democrático.

SCT. La creación de la Subsecretaría de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) es un acierto y más por quien será su titular, Salma Jalife Villalón, que garantiza la vanguardia en políticas públicas y el favorecer genuinamente interés público. Esta Subsecretaría debe ser un paso hacia su transformación a nivel de Secretaría de Estado. La Subsecretaría de TIC debe asumir el control y replantear la Estrategia Digital Nacional, así como tener soluciones innovadoras para llevar las TIC a todos, incluyendo al 8% de la población que ni siquiera está en la mira de la Red Pública Compartida a cargo de Altán para que algún día les llegue el internet, por ejemplo.

En 2016 se creó el Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promtel) como un organismo descentralizado con la misión de promover la ampliación de infraestructura de telecomunicaciones para una mayor cobertura y para mejorar la calidad. Estas funciones debieran estar en la Subsecretaría de TIC para evitar duplicidad, ¿o crearemos Organismos Promotores de Inversiones en Energía, Ferrocarriles y otros? Promtel debe desaparecer y sus funciones pasarlas a la Subsecretaría de TIC.

SHCP. La Constitución establece que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público debe opinar al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) cuál debe ser el monto de la contraprestación inicial (valor mínimo de referencia) en las licitaciones de frecuencias del espectro radioeléctrico, siendo el IFT libre de tomarla en cuenta o no. ¿En cuántas licitaciones le ha hecho caso el IFT a la SHCP? En la licitación de las cadenas nacionales de televisión donde resultó ganadora ImagenTV, el IFT difirió significativamente. En la última licitación de la banda de 2.5 GHz se dice -porque no hay información pública- que la SHCP opinó que la contraprestación debiera ser mucho mayor que la que fijó el IFT como valor mínimo de referencia que -dicho sea de paso- terminó siendo casi idéntico al valor que pagarán ATT y Telefónica Movistar por las frecuencias que ganaron. ¿Se necesita la opinión de SHCP?

COFEPRIS. Ésta es un regulador importantísimo que tiene a su cargo desde controlar los establecimientos de salud y prevenir efectos nocivos de factores ambientales hasta autorizar medicamentos, prótesis, materiales quirúrgicos, las medicinas milagro -disfrazadas de “complementos alimenticios”- y publicidad en alimentos y bebidas (alcohólicas y sin alcohol). Existen intereses fortísimos en juego de grandes corporativos nacionales y extranjeros, mientras que del otro lado está en riesgo la salud de los mexicanos. Cofepris ha estado fuera del radar legislativo y de la opinión pública, lo que ha hecho que carezca de lo mínimo para que fuera un regulador independiente, transparente y sujeto al escrutinio ciudadano. El titular es designado y removido libremente por el Presidente de la República, a propuesta del Secretario de Salud. ¿A quién sirve el comisionado federal de Cofepris? Este regulador debe reestructurarse cumpliendo con los principios esenciales de un regulador autónomo.

 

 

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