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AMÉRICA LATINA

Por primera vez, el INDEC medirá el consumo de los servicios digitales en el hogar

La Encuesta Nacional de Gasto en Hogares (ENGHO) está en pleno proceso. En esta oportunidad se incluyeron preguntas vinculadas con la contratación de servicios en combo y de streaming. Permitirá comparar el porcentaje de gasto respecto de los servicios públicos y el acceso a dispositivos

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iProfesional – Andrea Catalano

¿Contrata servicios de streaming? Y los servicios de internet, ¿los tiene en combo con la televisión por cable? Las preguntas pueden resultar obvias. Pero es la primera vez que estas consultas se incluyeron en la Encuesta Nacional de Consumo en Hogares (ENGHO) que realiza el INDEC.

Por primera vez, a la hora de evaluar los gastos de telecomunicaciones, se pondrá foco en las nuevas modalidades de contratación de servicios empaquetados y hasta en los nuevos consumos digitales que se realizan en los distintos sectores del país.

Se indagará también si compran por internet y si lo hacen en sitios nacionales o extranjeros y de las respuestas se obtendrán el dato de gastos de canasta de telecomunicaciones oficial más completo que se haya alcanzado hasta ahora.

La actividad está en pleno proceso. La nueva edición de la ENGHO se lanzó en noviembre de 2017 cuando se inició el trabajo de campo, que concluirá en noviembre de este año.

Es una tarea que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos realizó ya en cuatro oportunidades desde el retorno de la democracia. Y donde las preguntas que más cambiaron desde entonces fueron las relacionadas con las telecomunicaciones y la electrónica de consumo. En esta quinta edición es donde más se notará la diferencia. En otras palabras, será la más marcada por los tiempos digitales.

Los técnicos del INDEC que llevan adelante la tarea advierten que hoy la compra del teléfono móvil es lo más importante, en la consideración de los ciudadanos. Porque es el punto desde el cual se conectan a internet. Y esto es uno de los parámetros que llevó a hacer nuevas preguntas en la encuesta que se encuentra en pleno desarrollo.

Todo indica que los resultados del sondeo que finalizará este año se mostrará fuertes cambios en los consumos de telecomunicaciones por hogar. Respecto de mediciones anteriores y también de lo que ocurre con otros servicios públicos, por más que en el rubro de telecomunicaciones general sólo la telefonía fija es un servicio público.

Se estima que, al finalizar el sondeo, las cifras hayan experimentado fuertes cambios respecto de encuestas anteriores. “Por los números que van llegando se ve que el gasto de comunicaciones en el hogar es más alto que el de cualquier otro servicio público”, dijo a iProfesional, Guillermo Manzano, director de Estudios de Ingresos y Gastos de los Hogares del INDEC. Aún cuando todavía no es posible tener números finales.

No obstante, esa percepción parece tener asidero tanto cuando se recuerdan los montos de las facturas que llegan al hogar, como cuando se hace la consulta entre las prestadoras de los esos servicios públicos.

Hacer el ejercicio respalda parte de lo que ya se vislumbra desde la ENGHO: Mientras en Capital Federal ningún servicio de banda ancha (sin promoción) baja de los $600 o $700, el consumo promedio de los 2 millones de clientes que tiene Edenor se ubica en los $446, a mayo, según datos de la empresa. Y si se trata del gas, los 2,3 millones de usuarios que posee Metrogas pagaron en promedio una factura de $704 en abril, según información de la empresa.

Si las telecomunicaciones están compuestas, además, por la telefonía fija, la móvil y la televisión por cable, la cuenta final de este sector será muy superior a la del resto de los servicios públicos. Y si bien en los datos finales del sondeo del INDEC figurarán los porcentajes de lo que cada gasto representa en el hogar -y no los precios- es posible aventurar que la participación de las telecomunicaciones será importante.

La decisión de introducir nuevas preguntas se tomó ante la evidencia empírica de que los argentinos están consumiendo y contratando servicios de telecomunicaciones bajo nuevas modalidades. Comportamientos que, además, se van a ver fuertemente modificados hacia adelante, en momentos en que el país avanza, aunque lenta y trabajosamente, hacia una mayor convergencia de las telecomunicaciones.

“Ahora se pregunta si se contratan servicios de streaming, si los servicios de internet y televisión se los adquiere en paquetes, y si compra por internet”, explicó a iProfesional, Santiago Boffi, coordinador de la ENGHO.

Entre las preguntas nuevas se incluye si los hogares consumen banda ancha más telefonía, o banda más TV por cable o, inclusive, banda ancha más TV por cable más telefonía fija. Estas alternativas engloban las variantes móviles y satelitales, todo dentro del rubro Paquete de Servicios de Comunicación.

También se hará la diferenciación dentro del Servicio de Televisión, pues la pregunta gira en torno a la tecnología, es decir, si se trata de televisión por cable o satelital.

En cuanto a la telefonía fija, la consulta irá por el servicio básico tal como se lo conoce o si se usan tarjetas para poder hablar, una modalidad que se implementó hace más de 10 años, tras las crisis del 2001.

En cuanto a internet, aparecen las preguntas relativas a si el acceso se realiza desde la conexión telefónica, o por cablemódem, por satélite o si es vía teléfono móvil. Acá entran, a su vez, las consultas vinculadas con los servicios de streaming, sean videos, música, o películas por la web.

Si bien muchos de estas aspectos están medidos desde el sector privado, se trate de consultoras o de asociaciones empresarias, la validez de esta medición es que será oficial y que podrá ser contrastada con esos datos, dado el universo de casos que toman. Actividad que sólo un organismo como el INDEC está en condiciones de desplegar de manera tan vasta.

La evaluación alcanza a 45.000 viviendas distribuidas en todo el territorio nacional, en poblaciones urbanas y rurales que están por encima de los 500.000 habitantes o que cuentan con sólo 2.000 ciudadanos constantes. Tal la dimensión de la muestra.

La selección de hogares se realiza según estrato socioeconómico y representa a las viviendas de cada uno de ellos. Los elegidos deben contestar, en una semana, cinco cuestionarios, a saber:

1. Características de los hogares.

2. Gastos diarios (alimentos, bebidas, artículos de limpieza)

3. Gastos varios (telecomunicaciones, transporte, ropa, consultas médicas, etc)

4. Gastos personales para miembros de 10 y más años (entrada al cine, viaje en colectivo, etc)

5. Ingresos.

“Los datos contribuyen a definir la canasta IPC (Indice de Precios al Consumidor) y la línea de pobreza”, explicó Manzano, quien admitió que el acceso al teléfono móvil es básico para los segmentos de menores ingresos económicos puesto que es el único punto con el cual se puede conectar a internet y, a partir de allí, buscar trabajo, solicitar una emergencia, y demás servicios

Mediciones cargadas de vértigo
Aunque hoy no es posible tener datos concretos sobre el consumo de la canasta de telecomunicaciones por estar en pleno trabajo de campo, la percepción indica que volverá a crecer de manera exponencial, tal como viene ocurriendo desde las primeras mediciones realizadas allá por 1985/1986, en plena vigencia del Plan Austral de la presidencia de Raúl Alfonsín.

En aquel entonces, las telecomunicaciones tenían una participación del 0,9% en el gasto por hogares. Era la época en que tener teléfono fijo era tan difícil como ganar la quiniela y que, según en qué parte del país se viviera, el acceso a productos de electrónica de consumo era un lujo de unos pocos.

Ese mismo índice saltó al 2,4%, es decir, estuvo cerca de triplicarse en la medición de 1996/97 cuando, en pleno menemismo, se realizó la primera medición a nivel nacional. La primera se había concentrado sólo en el área metropolitana y GBA. Por ende, la de los ’90 se constituyó en la primera que barrió todo el territorio argentino.

¿Qué ocurría en aquel entonces? La Argentina se encontraba en plena ola privatizadora. Hacía apenas tres años que había arrancado la telefonía móvil de manera masiva. Sólo existían Miniphone (una compañía conjunta entre Telefónica y Telecom) y CTI que, en conjunto, no llegaban al millón de habitantes. Para conectarse a internet había que marcar el 0610, escuchar un ruidito sordo y esperar a la buena suerte pues tampoco existía lo que, años más tarde, se conocería como alta velocidad, la banda ancha.

¿Cómo es que saltó tanto el índice entonces? Porque fue la época de la construcción de redes telefónicas basadas en cobre que, en poco tiempo, logró que la mayoría de los hogares del país, tuviera teléfono fijo. En sólo 15 días era posible tener el servicio. Desde entonces, ya no hubo que ir a la casa del vecino a pedirlo prestado para hacer una llamada insalvable.

Cambió el milenio. No hubo error informático. Y se llegó a la medición de la ENGHO de 2004/2005. Se había superado la crisis de 2001, la Argentina se encontraba en plena etapa de recuperación y crecimiento. También de las telecomunicaciones. En el lapso, entre medición y medición, y pese a la crisis, los argentinos conocieron internet a través de cibercafés y locutorios. Y vieron que conectarse era bueno.

El consumo de la canasta de telecomunicaciones volvió a saltar. Ahora, hasta el 3,9% a nivel nacional. La decisión de contratar internet en el hogar, la irrupción del cablemódem como alternativa, la web, en definitiva como ventana para pispiar nuevas oportunidades comenzó a ser un hecho.

Así se llegó a la encuesta de 2012/13, donde también se advierte un salto. Para ese entonces, el gasto de telecomunicaciones en el hogar alcanzaba el 5% del total. Sin embargo, esta medición no es muy tomada en cuenta a nivel técnico.

Sucede que, cuando se la efectuó, no fue posible obtener una muestra lo suficientemente amplia, y muchos datos generaron muchas dudas, razón por la que decidió encararse la nueva ENGHO el año pasado. A la falta de amplitud de la muestra debe agregarse la situación de inestabilidad que afectó al INDEC desde 2006 en adelante.

Por eso, en la que se encara ahora, no sólo se abordan nuevamente cuestiones de aquel sondeo sino los nuevos, más acordes a los tiempos digitales. Pero también los relativos a comportamientos que “vuelven” como la compra de discos de vinilo.

“Respecto de la compra de aparatos se pregunta siempre sobre los existentes en el mercado. Por ejemplo, ahora se vuelve a preguntar sobre los vinilos porque hay un resurgimiento de ese segmento”, señaló Boffi.

Al igual que en oportunidades anteriores, este tipo de gasto continúa agrupándose en un paraguas mayor de Transporte y Telecomunicaciones, pese a que la relevancia de este último es creciente.

La encuesta se extiende a lo largo de 52 semanas de las cuales 48 quedan bajo estudio puesto que, por cada trimestre, se da una semana de descanso. Ya hay más de 29 semanas relevadas.

“La consulta se hace de manera simultánea en todo el territorio. En esta encuesta se hará un mejor barrido puesto que se están relevando centros urbanos desde 2.000 habitantes en adelante. En la encuesta anterior la medición se tomaba en localidades desde 5.000 habitantes. Y todas las semanas se están realizando los sondeos a los diferentes estratos sociales y geografías”, señaló, por su parte, Ariel Rabasa, coordinador nacional de Relevamientos del INDEC.

Se trata, como se dijo, de una evaluación sobre cinco estratos sociales distintos divididos por áreas compuestas, cada una de ellas, por unas 300 a 500 viviendas. La muestra más importante del país a cargo de más de 500 personas.

La ENGHO, por ende, permitirá echar luz sobre el gasto total de hogares y, a partir de ahí, obtener la comparación más fidedigna realizada en tiempos digitales.

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AMÉRICA LATINA

2018 cerrará con 313 millones de dispositivos IoT en América Latina

Dinorah Navarro

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El mercado de Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) en América Latina terminará 2018 con 313 millones de dispositivos IoT conectados y aumentará a 995 millones de dispositivos para 2023, de acuerdo con cifras de la consultoría Frost & Sullivan durante un webinar de 5G Americas.

Crecerá a una tasa anual de 26.7 por ciento entre 2017 y 2023, indicó Ignacio Perrone, Gerente de Investigación ICT para América Latina de Frost & Sullivan.

El consultor mencionó que las empresas deben generar nuevas fuentes de ingresos con modelos de negocio innovadores para justificar la inversión en proyectos tecnológicos.

Recalcó las mayores amenazas para las empresas tecnológicas que no vienen de jugadores establecidos, sino de startups disruptivas del statu quo.

En América Latina existe una penetración móvil por encima de 100 por ciento, por lo que el crecimiento de líneas móviles se define por el crecimiento demográfico.

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AMÉRICA LATINA

Panamá tiene condiciones superiores en la región para funcionar como Hub Digital

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El Capital Financiero-Violeta Villar Liste

“Imagina la sociedad en la que quieres convertirte”. Es una frase que dicha por Dan Breznitz equivale a convertir la tecnología en aliado del desarrollo de los países.

Profesor y catedrático de Estudios de Innovación en la Universidad de Toronto(Canadá), es también experto en industrias basadas en la innovación rápida.

Ahora se encuentra en Panamá como consultor del proyecto Panamá Hub Digital, estrategia que aspira a definir el desarrollo del sector de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para los próximos diez años como parte de un esfuerzo público y privado.

La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) y la Cámara Panameña de Tecnologías de Información, Innovación y Telecomunicaciones (Capatec), lideran este proyecto, con el apoyo, entre otros, de Fundación Ciudad del Saber (CDS) y la Autoridad de Innovación Gubernamental (AIG).

Eli Faskha, presidente de Capatec, explicó que Breznitz es experto en determinar cómo el apoyo gubernamental afecta las industrias de tecnología en diferentes países.

De hecho, ha escrito varios libros comparando las experiencias de Singapur, Taiwan e Israel, entre otros países, cada uno con políticas y resultados distintos. Al respecto, en Panamá, a partir del diagnóstico, le corresponderá ofrecer recomendaciones.

El experto, quien también está evaluando los avances del país y se ha reunido con diferentes actores en esta materia, fue el expositor principal del último desayuno del año de  Capatec.

Explicó que diseñar una política de innovación debe considerar la realidad global cambiante, las características del mercado, habilidades y capacidades.De igual modo, es necesario comprender las fortalezas particulares.

Advirtió que los cambios no suceden de la noche a la mañana: el tiempo es un factor a considerar.

Al conversar con Capital Financiero, señaló que Panamá tiene varias condiciones para funcionar como Hub Digital: cuenta con una infraestructura apropiada y, aclaró, no es solo el Canal.

Dijo que ha estado en Argentina, Chile, Uruguay y Colombia y la infraestructura digital de Panamá es superior a la de estos países.

Otras fortalezas que destaca el especialista son los sistemas financiero y legal. “El capital humano es bastante bueno; como prioridad sería mejorarlo todavía más.

“Esa mejora no es solo en las capacidades técnicas o de ingeniería, sino en cómo vincular un negocio a la tecnología”.

Dan Breznitz

El catedrático considera que en este proceso el soporte del Gobierno resulta fundamental porque se requiere un tiempo para crecer.

Observa que las personas con capacidad de hacer un cambio en la industria de la tecnología pueden conseguir un trabajo bien pagado y cómodo y olvidarse del riesgo que esto supone.

Pero si se les ofrece estabilidad y soporte podrían acompañar estas grandes transformaciones que a futuro harán la diferencia.

Y la diferencia se llama innovación.

Breznitz explicó que estas empresas de tecnología derivan en empleos mejores pagados y mas competitivos que dan soporte a la economía y generan una comunidad que ayudará a crecer a quienes también apuesten por esta visión de futuro.

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AMÉRICA LATINA

Los principales reparos al proyecto de modernización TIC

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El Tiempo

El dato no lo discute nadie: Colombia tiene una penetración de internet del 61 por ciento, lo que según el MinTIC representa alrededor de 20 millones de nacionales sin acceso a la red. La ministra de esa cartera, Sylvia Constaín, señaló, en entrevista con EL TIEMPO, que sin un cambio de reglas tomará veinticinco años cerrar la brecha digital.

Pero el proyecto de ley 152 (PL152), que llegó al Congreso con mensaje de urgencia, ha despertado recelo entre quienes ven en él una concentración de poderes en el Gobierno, un marco exageradamente complaciente con los operadores privados, un riesgo para el futuro de la radio y la televisión pública y, sobre todo, un inexplicable afán por obtener su aprobación sin lo que consideran es el grado suficiente de deliberación.

“La conectividad es una prioridad para el Gobierno, para el país para todos los colombianos que no están conectados. Seguimos comprometidos con tener unas condiciones mejores, cada día que pasa es un día que no damos a los colombianos la posibilidad de tener mejores oportunidades de emprendimiento y equidad”, dijo la ministra a la salida del primer debate. En ese, como en cada escenario, ha repetido y repetido un lema que ya suena a mantra: “Este Gobierno quiere conectar al país y conectarlo bien”. 

El alto consejero para la Transformación Digital, Víctor Manuel Muñoz, ha descrito al proyecto de ley como nada menos que “fundamental” porque, dice, “permitirá reactivar la inversión en el sector y alcanzar cobertura en zonas en las que hoy no la hay”.

Es algo que celebran voces como la de Alberto Samuel Yohai, presidente de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT), para quien este “es un proyecto que va a generar un ánimo óptimo para que las inversiones lleguen a las áreas más remotas de Colombia”.

Es un proyecto que va a generar un ánimo óptimo para que las inversiones lleguen a las áreas más remotas de Colombia

Los reparos al proyecto se centraron, al principio, en la idea de que de él emane un regulador convergente para el sector TIC que se encargaría de lo relacionado con la televisión, las telecomunicaciones, el internet y la radio. El rechazo no es tanto al concepto, que no es nuevo, ni exclusivo de Colombia, sino al hecho de que según lo planteado el máximo órgano rector de ese renglón, responsable entre otras cosas de sanciones y reglamentaciones, sería excesivamente cercano a la esfera de influencia del Ministerio y del Gobierno.

La propuesta inicial contemplaba cinco comisionados con periodos fijos de cuatro años: dos elegidos directamente por el Presidente de la República; otros dos, mediante convocatoria pública; y uno en representación de los canales públicos de televisión. 

Pero la semana pasada se acordó un cambio que dejaría su composición así: un representante de los canales regionales, un representante del Presidente, dos personas escogidas por convocatoria pública y el Ministro TIC. 

La ministra Constaín ha elogiado el carácter técnico de la Comisión, en tanto que algunos sectores han criticado la falta de perfiles asociados a la producción de contenido o con experiencia en temas de derechos humanos.

Santiago Rivas, presentador de Los Puros Criollos, uno de los espacios más premiados de Señal Colombia y, de hecho, de la televisión colombiana, dijo: “Queremos un regulador convergente, pero uno que no esté anclado en el gobierno, que no esté compuesto solo por abogados, ingenieros, administradores y economistas, sino que sea un comité de regulación de gente que sepa sobre contenidos. Eso evidencia en qué se van a gastar la plata, están quitando dinero a contenidos para reforzar infraestructura”.

El proyecto también ha recibido cuestionamientos respecto a la posibilidad de que se disminuyan los recursos para la financiación de la televisión pública en el país. 
Rivas ha sido particularmente vocal en sus críticas por este aspecto. En charla con EL TIEMPO, dijo: “Lastimosamente, nos hemos acostumbrado a que en Colombia se legisla para los privados. Enarbolando una causa justa, que en este caso es la conectividad y el refuerzo de una infraestructura, se termina dando pie para que otras causas injustas se posicionen dentro de la legislación, que queden en papel y amparadas por los votos de los congresistas”.

“La cosa es que una internet sin independencia, sin neutralidad no es internet. Si el lobby viene desde Facebook, desde Google, desde Apple, desde las grandes empresas que están manejando capitales en internet, lo que estamos haciendo es arriesgar el futuro de la televisión comunitaria, de la radio digital, de los youtubers, de los creadores independientes de contenido, que no dependen de intermediarios”, agregó.

Yohai, por el contrario, cree que el proyecto “va a beneficiar la televisión pública fortaleciéndola y garantizándole recursos que hasta el momento jamás se le han garantizado para proteger ese patrimonio nacional que son los contenidos regionales”.

Un proyecto que no se discute rigurosamente y que no tiene la voz ciudadana, es un proyecto que probablemente sea inconveniente, carezca de legitimidad y debilite la democracia deliberativa

El senador Antanas Mockus le pidió a la Ministra, en una carta pública, que se dedique más tiempo para el debate de la iniciativa. “Un proyecto que no se discute rigurosamente y que no tiene la voz ciudadana, es un proyecto que probablemente sea inconveniente, carezca de legitimidad y debilite la democracia deliberativa”, adujo Mockus.

Es una inquietud que comparte el periodista Daniel Coronell, para quien preocupa que “el Gobierno se ha propuesto sacar esto a toda marcha, ‘ferrocarrilearlo’, tratando de armar unas mayorías sin considerar la visión de todos los sectores implicados en una decisión tan importante como esta”.

“Pienso que es un tema importante, pero que hay cosas que sí son prioritarias: la hambruna que padecen los niños en La Guajira, las condiciones de la inmigración venezolana… son cosas más importantes y urgentes y no reciben mensaje de urgencia. Estos trámites afanados, en donde quieren aprobarnos una ley a los trancazos mientras suenan los villancicos, buscan aprovechar la temporada de diciembre para que esto pase volando y calladito y no se vea qué es lo que está pasando”, indicó.

El Gobierno se ha propuesto sacar esto a toda marcha, ‘ferrocarrilearlo’, tratando de armar unas mayorías sin considerar la visión de todos los sectores implicados

¿Beneficio a privados?

Pero los cuestionamientos más fuertes vienen de parte de quienes creen que el proyecto de ley favorece de manera descarada los intereses de actores privados como canales de televisión y cableoperadores. La ministra Constaín no ha ocultado que las nuevas reglas de juego buscan hacer atractiva la inversión de capitales privados, pero eso no ha evitado señalamientos por propuestas incluidas en el documento como la de renovar el plazo de los permisos para el uso del espectro radioeléctrico hasta por 30 años. En un cambio acordado durante el debate, se rebajó esa cifra a 20 años. Constaín ha dicho que 20 o incluso 30 años no es un plazo largo “si se considera todo lo que falta por conectar”.

No lo cree así Coronell, para quien “se están buscando grandes rebajas en los costos de los grandes operadores, por ejemplo, de la televisión por cable, y esta es una norma con dedicatoria propia, para favorecer a Carlos Slim y sus intereses en Colombia”. 

Aclarando que habló a título personal y no en representación de ese canal, agregó: “Se están cambiando las condiciones de competencia en la televisión abierta, dándole a Caracol y RCN unas ventajas competitivas que en la práctica sacarían del ‘ring’ al Canal Uno”.

“Bajo las reglas actuales, Caracol y RCN están pagando un precio fijo por la concesión. Es el caso también del Canal Uno, que está pagando por una concesión de espacios y no de frecuencias”. Con la aprobación de la ley, añadió, “Caracol y RCN recibirían el doble del espacio de la concesión (20 años) y ya no se calcularía como un precio fijo, sino como un porcentaje de la publicidad. Entonces, si uno de los actores, que casualmente es el más débil, tiene que pagar un precio fijo y en menos tiempo, pues es mucho más difícil que pueda armar un esquema de negocio que le permita sobrevivir, cuando tiene a los más fuertes con ventajas por parte del Gobierno”, dijo. 

Al respecto, Rivas apuntó: “¿Qué papel cumple la televisión privada? Ellos quieren pagar menos plata. Si ganan menos, pagan menos, porque no hay una cuota fija sino un porcentaje. Un porcentaje que a nosotros nos parece justo y que es una pequeña parte del capital que ellos tienen y que sirven para que la televisión pública pueda seguir siendo una alternativa, complementaria a las otras que existen”.

La ministra Constaín no acepta que se trate de “ahorrarles” plata a empresas privadas. Para ella el PL152 se trata de un proyecto marco para todo un sector que apunta a modernizar el sector de la televisión como a otros sectores y es enfática en que “nadie está regalando absolutamente nada”.

El realizador concluyó: “No somos enemigos de la televisión privada. Nos conviene que le vaya bien para que podamos seguir haciendo lo que hacemos. (…) La conectividad es importante, eso está claro. Ya que están llevando cables a La Guajira, aprovechen y lleven comida, pues hay niños muriéndose de hambre. Hay cosas más urgentes y este, que es un tema importante, y que precisamente por lo importante no debería ser tratado con urgencia sino al contrario con una concertación más amplia. Obviamente la conectividad es buena, pero si no hay contenidos eso solo son cables y antenas. Y se van a gastar la plata en cables, antenas y satélites que no tienen nada que mostrar y nada que decir salvo lo que un organismo de regulación enclavado en el Gobierno quiera que se diga”.

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