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ANÁLISIS

Planes de banda ancha: ¿moda o instrumento de desarrollo?

Gonzalo Ruiz Díaz

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En 2013 la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT)[1] publicó un reporte en el cual indicaba que 134 países miembros de dicha organización habían formulado algún instrumento de política (plan, estrategia, política pública) orientado a la promoción de la banda ancha. La cifra, que en la actualidad podría ser mayor, refleja la importancia que ha adquirido para los países el uso de la banda ancha y de las tecnologías de la información en el diseño de políticas públicas orientadas a diversidad de objetivos tales como la promoción de mejores servicios públicos al ciudadano, la mejora de la competitividad e innovación en sus economías, entre otros.

A pesar de esta proliferación de planes y agendas, cabe preguntarse si ello se ha traducido efectivamente en una mejora de las políticas públicas orientadas al desarrollo de la banda ancha. Según la UIT, los países que cuentan con un Plan de Banda Ancha (PBA) registran 2.5 y 7.4 por ciento adicional de penetración en banda ancha fija y móvil, respectivamente, lo cual indica que existe una relación positiva entre despliegue de infraestructura y contar con un PBA, aunque no permita demostrar necesariamente una relación de causalidad.

Salvo excepciones muy puntuales, en América Latina casi todos los países cuentan con un PBA. Muchos de ellos se circunscriben al ámbito de la banda ancha como es el caso de Argentina, Bolivia, Panamá o Perú [2]; mientras en otros casos las metas relacionadas a la banda ancha se incorporan dentro de un ámbito más amplio de objetivos y estrategias relacionadas con el objetivo de la digitalización (agendas o estrategias digitales), como es el caso de Brasil, Chile, Colombia, México, República Dominicana y Uruguay.

A continuación, destacamos algunas buenas prácticas recogidas por los PBA aprobados en países de la región y se señalan aspectos claves de los cuales dependerá que éstos puedan convertirse en una efectiva herramienta de desarrollo.

Aspectos clave y buenas prácticas

Según Horton (2012)[3], existen un conjunto de buenas prácticas asociadas tanto al proceso de formulación de los PBA, así como de su contenido. En cuanto a los primeros, es importante que el diseño y formulación de objetivos sea hecho mediante mecanismos participativos que involucren a los principales stakeholders, tanto del sector privado como público.

Para ello, el órgano responsable de la coordinación y de la formulación del PBA debe tener la visibilidad y liderazgo suficientes que no sólo le permita convocar a todas las partes interesadas, sino que también cuente con el apoyo decidido de las máximas autoridades. En América Latina los PBA, en la mayoría de países, han sido liderados por el Ministerio o Subsecretaría del sector respectivo. Este ente, además de contar con el respaldo político necesario en la fase de diseño, también debe estar en capacidad posteriormente de coordinar con las distintas instancias del Estado el reporte y cumplimiento de las metas comprometidas en el PBA.

Elaboración: el autor

 

Con respecto al contenido de los PBA, las metas deben ser realistas y cuantificables sobre la base de resultados medibles, en lo posible, por instituciones autónomas o independientes. Es recomendable que los planes se formulen por períodos no mayores de 5 años. Ello resulta crucial toda vez que el sector telecomunicaciones es altamente variable y sensible al ciclo de las tecnologías. En el caso de los países de la región, los plazos de los planes oscilan entre 3 a 5 años, y en muchos casos ya han pasado por uno o más ciclos de revisión.

En Colombia, por ejemplo, el Plan Vive Digital fue formulado por primera vez en octubre de 2010, para un horizonte de 2010-2014. El Plan fue evaluado en 2014 y a partir de dicha evaluación se han trazado nuevas metas para el período 2014-2018.

En el caso de Chile, el primer plan que data de los años noventa se denominó Chile hacia la sociedad de la Información 1999, luego del cual se formuló sucesivamente la Agenda Digital 2004-2006, la Estrategia Digital 2007-2012 hasta el plan vigente Agenda Digital 2020.

Un atributo deseable de un PBA es que éste sea comprehensivo y permita atacar aquellos cuellos de botella que afectan tanto la oferta como la demanda de los servicios vinculados a la banda ancha o el ecosistema digital, dependiendo de la amplitud de los planes. En el caso de los planes que ponen énfasis en la digitalización (agendas o estrategias digitales), se suelen abordar los cuatro ejes del ecosistema digital: infraestructura, servicios, aplicaciones y usuarios. Los aspectos de oferta se suelen concentrar en el primer y segundo ejes; mientras que los de demanda en los dos últimos.

Por el lado de la oferta, el PBA de Bolivia ha incluido explícitamente el desarrollo de un proyecto de red troncal de transporte mientras en el caso de Argentina se ha planteado extender fibra óptica desde las redes troncales hacia el hogar (FTTH).

Por otro lado, un número importante de países contempla metas asociadas a la implementación de mecanismos de compartición de infraestructura, reconociendo que ésta constituye una medida importante para el desarrollo de la oferta de servicios portadores. Por ejemplo, el Plan Nacional de Banda Ancha del Perú en 2010 proponía el uso de mecanismos de compartición de infraestructura no solo del sector telecomunicaciones sino con otros servicios públicos como energía y transporte. La idea fue recogida en 2012 en la Ley de Banda Ancha aprobada por el Congreso peruano.

Por el lado de la demanda, los planes suelen incluir actividades y metas asociadas a objetivos de alfabetización digital y creación de capacidades vinculadas al uso de las TIC. En estos últimos casos, la participación e involucramiento de los ministerios vinculados a la educación y cultura, así como a la ciencia y tecnología, resulta fundamental.

Por ejemplo, en el caso de la Estrategia Digital Nacional en México, los objetivos en materia de educación se articulan con los objetivos formulados en un Programa para un Gobierno Cercano y Moderno, el cual contiene estrategias y acciones vinculadas con el uso de TIC para mejorar la calidad educativa y que involucra como entidad responsable a la Secretaría de Educación Pública.

Por otro lado, para facilitar la accesibilidad de los usuarios a las tecnologías de la información en algunos países como Ecuador, Brasil y Panamá, se han establecido reducciones o exoneraciones tributarias y arancelarias a la importación de equipos (celulares, tabletas y computadoras).

Igualmente, los PBA deben estar adecuadamente articulados y ser coherentes con otros instrumentos de gestión y objetivos de política pública. Un aspecto clave en el cual se requiere estrecha coordinación es el relacionado con las políticas de gobierno electrónico. En algunos países como Costa Rica éstas no sólo se han integrado dentro de los objetivos de su Plan Nacional de Desarrollo de las Telecomunicaciones, sino que  con el fin de hacer mucho más eficiente dicha articulación, se ha creado dentro de la estructura orgánica del Viceministerio de Telecomunicaciones, un Departamento de Gobierno Electrónico cuyo objetivo principal es formular instrumentos de planificación, manteniendo un banco de información actualizado, así como monitoreando los avances registrados, para guiar de forma ordenada y articulada el desarrollo de políticas en ese campo.[4]

Un principio importante que se suele mencionar para el diseño de los PBA es el de neutralidad tecnológica, según el cual los objetivos y estrategias que tracen los países deben evitar orientar o sesgar las políticas hacia el uso de determinadas tecnologías.

Sin embargo, esto puede resultar difícil en contextos en los que los Estados busquen dar impulso a la innovación y a la rápida asimilación de tecnologías consolidadas a nivel internacional.

Por ejemplo, en la región muchos PBA se han planteado objetivos vinculados a la introducción de tecnologías 4G en el segmento móvil, haciendo referencia explícita a la utilización de ciertas bandas de espectro como las bandas AWS o de 700 MHz para fines como la mejora de la conectividad rural, la seguridad nacional o para la introducción de determinadas tecnologías como LTE.

El objetivo último que se ha perseguido en los PBA aprobados por los países en este campo, es garantizar el uso eficiente del espectro y que ello se traduzca en servicios a disposición de los usuarios. Ejemplo de ello es el caso del Plan Uruguay Digital, donde se traza como objetivo “optimizar el uso del espectro radioeléctrico nacional y disponer de nuevas bandas con el fin de facilitar el desarrollo de los servicios de telecomunicaciones”.

En cuanto al rol del regulador, en aquellos países en los cuales existe una agencia autónoma, los PBA deben respetar dicha independencia y, a la vez, coordinar esfuerzos tendientes a la consecución de los objetivos de los PBA. Sin duda, la participación de los reguladores resulta fundamental, por lo cual se debe involucrar a dichas agencias desde la gestación misma del PBA hasta su implementación.

Un caso interesante es el de Estados Unidos, cuyo Plan Nacional de Banda Ancha fue aprobado por el Congreso en 2009 y fue encargado a la Federal Communications Commission (FCC) para su implementación. Desde entonces, la FCC ha venido conduciendo los procesos de formulación de metas y planes, a la vez que coordina la elaboración de reportes de avance que son presentados periódicamente al Congreso.

Existen muchos otros objetivos en distintos ámbitos de las políticas públicas que merecen atención y que han venido siendo abordados en los PBA. Temas como el uso de las TIC para impulsar el uso eficiente de la energía, para fortalecer la seguridad ciudadana, para mejorar el nivel de vida de las minorías y personas con discapacidad, forman parte de un amplio abanico de objetivos que por razones de espacio no es posible desarrollar en este artículo.

¿Y los resultados?

El solo proceso de formulación de un PBA puede generar resultados positivos al permitir contar con diagnósticos y líneas de base adecuadas, así como convocar y movilizar un conjunto de actores importantes cuyas decisiones pueden influir en el desempeño del sector TIC. Sin embargo, todo este esfuerzo debe juzgarse en función de sus resultados.

La comparación no es fácil. Los países de la región muestran altos niveles de heterogeneidad en sus indicadores de banda ancha. Buena parte de dicha variabilidad se explica por factores propios de cada país, como la complejidad de su geografía, las características de su demografía y su economía. Los retos son diferentes en magnitud y naturaleza, por lo que las generalizaciones pueden resultar peligrosas. En ese sentido, los resultados de los PBA deben medirse exclusivamente en función al grado de cumplimiento de las metas trazadas por cada país.

En aquellos países en los que ya se han hecho evaluaciones de PBA como Colombia y Chile, los niveles de cumplimiento han sido bastante alentadores. En el caso del resto de los países, que aún no culminan su horizonte de planeamiento, el grado de cumplimiento de los PBA aún está por verse.

 

[1] ITU (2013) Planning for Progress. Why National Broadband Plans Matter?

http://www.broadbandcommission.org/documents/reportNBP2013.pdf

[2] En el caso del Perí, en noviembre de 2017 se publicaron para comentarios un nuevo proyecto de Politica Nacional de Banda Ancha y Tecnologías de la Información (TIC).

[3] Horton (2012), “Setting National Broadband Policies, Strategies and Plans”, en ITU “Trends in

Telecommunication Reform 2012”, ITU, Geneva.

[4] Viceministerio de Comunicaciones (2013), “Plan Nacional de Desarrollo de las Telecomunicaciones 2015-2021: Costa Rica, una Sociedad Conectada”, octubre, www.micit.go.cr.

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ANÁLISIS

Contenido y publicidad, prioridad de AT&T al adquirir Time Warner

Efrén Páez

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AT&T invertirá profundamente en contenido premium, tecnología de publicidad avanzada y expandirá su base de clientes de datos de alta velocidad para lograr que la compra de Time Warner sea un éxito y poder enfrentar la creciente competencia de sus rivales tradicionales en telecomunicaciones y las nuevas compañías emergentes en Internet.

En una conferencia de Wells Fargo Securities en Nueva York, Randall Stephenson, CEO de AT&T, destacó que los desarrollos políticos en los 18 meses desde que se firmó el acuerdo de Time Warner en octubre de 2016 han hecho que el mercado sea aún más robusto para las capacidades que la compañía combinada lanzará ahora al mercado.

Stephenson citó la amplia legislación de reforma tributaria corporativa de 2017 y la derogación de las reglas de neutralidad de la red por parte de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) como aspectos positivos para los objetivos estratégicos de AT&T.

Stephenson y el director Financiero de la compañía, John Stephens, se mostraron positivos por la compra de Time Warner, en el desarrollo de un nuevo modelo de negocio que les permita la producción de contenido premium y la entrega directa a sus más de 170 millones de clientes en Estados Unidos, México y América Latina.

Considera que el acceso a plataformas de distribución directa para el consumidor es crucial para creadores de contenido, como sus actuales propiedades HBO, Turner y Warner Bros, en conjunto con la inversión de AT&T en Otter Media.

“Creo que los días en que puedes simplemente crear contenido premium y ser un mayorista, esos días han terminado. No creo que sea un modelo comercial sostenible”, aseveró.

Stephenson consideró que sus 170 millones de relaciones directas con clientes (D2C) serán un activo diferenciador de la compañía fusionada, ya que proporcionan información valiosa sobre cómo la empresa ofrece contenido, qué contenido distribuye y cómo distribuye ese contenido.

Lo anterior, señala AT&T en un comunicado, será fundamental para cambiar el modelo de publicidad y hacer que los anuncios sean más relevantes para que ofrezcan mayores rendimientos y cargas optimizadas. Las relaciones D2C de AT&T brindan a la empresa información sobre lo que los clientes están mirando, dónde lo están mirando y en qué momentos están mirando, lo que puede crear un valor increíble para los anunciantes.

Adelantó la posibilidad de experimentar con cargas publicitarias reducidas para mejorar la experiencia de visualización. Su “entusiasmo y convicción” se ve impulsado por la experiencia de DirecTV en el uso de datos para el cobro de tasas más altas por una menor cantidad de inventario de anuncios que recibe de las redes en su plataforma.

Actualmente, esas ventas provienen de la “fuerza bruta” del equipo de ventas de publicidad de DirecTV, dijo Stephenson, pero AT&T tiene la intención de invertir en crear lo que llamó “un intercambio”, para permitir una compra de anuncios automatizada y en tiempo real. AT&T espera que tome alrededor de dos años poner en marcha el plan, y espera atraer a compañías externas para usar la plataforma como infraestructura de ventas.

Stephenson dijo que Brian Lesser, CEO de la unidad de Negocios de Publicidad y Análisis de AT&T, está preparado para construir una compañía que genere menos cargas publicitarias en programación pero también anuncios más relevantes y atractivos entregados a través de teléfonos inteligentes.

“Con tiempo e inversión estamos convencidos de que podemos hacer esto”, dijo Stephenson. “Todavía no me he reunido con el ejecutivo publicitario que me haya dicho ‘me gustaría gastar más dinero con Google y Facebook'”.

Stephenson reconoció que los suscriptores tradicionales en la unidad de DirecTV seguramente continuarán disminuyendo gradualmente en los próximos años. AT&T tiene alrededor de 25 millones de suscriptores de video a través de sus servicios DirecTV y U-verse, número que se ha mantenido estable durante los últimos años.

El desafío de AT&T ahora es hacer que las operaciones ampliadas de la compañía sumen más que la suma de sus partes. “¿Cómo se integran todas estas (unidades) juntas para crear una experiencia de cliente única? Ahora tenemos los componentes para esto. Ahora todo se trata de la ejecución”, afirmó Stephenson en conferencia, según cita Variety.

Muchos de los proyectos intensivos en capital de la empresa están en marcha o están a punto de completarse, lo que respaldará los objetivos de la compañía. Su red de fibra óptica está presente en 9 millones de ubicaciones, en camino al compromiso de 12.5 millones que hizo como parte de la adquisición de DirecTV, con la expectativa de llegar a 14 millones de clientes a mediados de 2019. También dentro del próximo año la compañía espera estar en el rango de 40 a 50 por ciento de su compromiso de desarrollo de FirstNet. Mientras que la construcción de 4G LTE de AT&T en México está casi completa.

Las tendencias prevalecientes del consumidor de migrar a plataformas bajo demanda, cada vez más a través de dispositivos móviles, hacen que Stephenson se sienta cómodo con el gran cambio del acuerdo con Time Warner. “Dentro de cinco años las personas consumirán más contenido premium de lo que son ahora, no menos”, dijo. “La demanda parece insaciable… Esa es realmente la base. Es por eso que hicimos una gran apuesta en Time Warner”.

En números concretos, AT&T espera que el acuerdo contribuya a las ganancias ajustadas por acción y flujo de efectivo libre por acción dentro de un año del cierre de la fusión, y una mejora en la cobertura de dividendos, con una proporción de pago de flujo de caja libre en el rango de 60 por ciento.

Espera que la fusión logre sinergias por 2.5 mil millones de dólares. Como se anunció previamente, AT&T espera mil 500 millones de dólares en sinergias por costos anualizados hacia finales de 2021. Estos incluirán eficiencias a nivel corporativo, así como ahorros de mercadotecnia y publicidad, compras y desarrollo de contenido. La compañía también espera mil millones de sinergias de ingresos anualizados para finales de 2021, principalmente de publicidad.

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ANÁLISIS

Principales desafíos del sector TIC en el nuevo periodo presidencial en Colombia

Cristhian Lizcano

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Teniendo como eje fundamental la Ley de TIC del año 2009, durante el actual Gobierno Colombiano se adelantaron una serie de estrategias dirigidas a impulsar la masificación de las TIC en el país, en particular bajo el diseño y despliegue del Plan Vive Digital y el fomento del ecosistema digital y los diferentes ejes estratégicos que lo integran (infraestructura, servicios, aplicaciones y usuarios).

No obstante, los niveles de inversión en el sector TIC en Colombia han disminuido en forma constante durante varios trimestres consecutivos, según la información reportada por la industria, afectados en particular por la situación económica regional y los fallos judiciales adversos a la industria móvil sobre la reversión de bienes y activos de los contratos de telefonía móvil suscritos en 1993, lo cual conlleva la necesidad -en mi opinión, la obligación- en el nuevo periodo presidencial que iniciará el próximo 7 de agosto de impulsar acciones concretas que contribuyan eficazmente a superar ese entorno negativo para la inversión en el sector TIC.

Además, se deberán desplegar acciones estructurales para profundizar la transformación digital de las industrias y sectores económicos del país y, en general, fomentar estrategias y políticas públicas focalizadas y eficientes de acceso y conectividad y así contribuir al cierre de la brecha digital.

Para ello, como base fundamental, el sector TIC requiere la implementación de un plan de choque que genere señales claras de incentivo y de reconstrucción de la confianza de la inversión, lo cual demandará que el Ministerio TIC asuma un liderazgo en la estructuración de un conjunto de medidas y programas dirigidas a fomentar la ejecución de proyectos de cooperación público-privada, y para lo cual el manejo y la gestión eficiente de los recursos financieros del Fondo TIC se constituye en una herramienta clave, sino también el impulso de reformas normativas necesarias para adecuar el marco legal a la realidad del mercado convergente.

En el caso específico de los proyectos TIC, como ente rector del sector y encargado de las políticas públicas y la promoción y financiación de proyectos de cierre de brecha digital, el Ministerio TIC debe asumir un verdadero rol de banco estructurador de proyectos para que, de manera articulada con el sector privado, se puedan desarrollar o bien programas de acceso y conectividad bajo esquemas de cofinanciación de recursos del Fondo TIC o bien estructurar proyectos y hacer una oferta oficiosa de los mismos para que los agentes de la industria puedan postularse para el desarrollo de los mismos con base en esquemas de cofinanciación de recursos o a partir de reglas de imputación de las inversiones que se ejecuten contra los pagos que los operadores realizan por concepto de los permisos de uso del espectro radioeléctrico (obligaciones de hacer).

La reforma debe consolidar la creación de un organismo regulador convergente siguiendo las recomendaciones de la OECD

Por su parte, en cuanto a la reforma legal integral del sector TIC, es urgente proceder a la actualización del marco legal TIC establecido en 2009, garantizando de esa manera la convergencia de los sectores TIC y audiovisual en el marco legal, así como adecuar la estructura institucional del sector a los requerimientos del mercado convergente y, por último, incorporar medidas concretas de incentivos a la inversión (como la extensión de la vigencia de los permisos de uso del espectro, la eliminación del criterio de renta fiscal que hoy en día se aplica en los procesos de asignación de espectro, y la reducción y homogeneidad de las cargas económicas de los agentes del sector). Lo anterior, además del liderazgo que deberá tener el Ministerio TIC frente al Ministerio de Hacienda y el Congreso para lograr la reducción de las altas cargas impositivas y tributarias que se han impuesto en los últimos años a la prestación de servicios de comunicaciones, en especial de datos móviles.

En el caso específico de la reforma institucional, el nuevo marco legal debe garantizar que el Ministerio TIC realmente focalice su campo de acción en el diseño e implementación de medidas de políticas públicas para fomentar el acceso y la conectividad, en la promoción y financiación de los proyectos de cierre de la brecha digital a través de la administración eficiente del Fondo TIC, y en su rol de asesor técnico de TIC en el diseño y puesta en marcha de los proyectos de uso y aprovechamiento de las TIC en los diferentes sectores económicos y en las entidades territoriales.

A su vez, la reforma debe consolidar la creación de un organismo regulador convergente siguiendo las recomendaciones de la OECD, tomando como base la Comisión de Regulación de Comunicaciones, que garantice una única visión regulatoria para los mercados de redes y servicios que integran el sector TIC, preservando su carácter técnico y asegurando la independencia frente al gobierno y las empresas reguladas en donde el Estado aún tenga participación accionaria.

Igualmente, dicha reforma legal integral debe asegurar la creación de un fondo único convergente de acceso y servicio universal para el sector TIC en su integridad, bajo líneas de acción focalizadas y con el diseño y puesta en marcha de proyectos con vocación de permanencia en el tiempo y en donde el sector privado participe activamente en su diseño y seguimiento.

Este tipo de medidas concretas de política pública podrán volver a poner a Colombia en el papel de liderazgo que en algún momento tuvo a nivel regional

Que entre sus líneas prioritarias garantice la operación y financiamiento de la televisión pública y los contenidos públicos multiplataforma, fondo que a partir de una planeación y ejecución óptima garantice que los recursos sean reinvertidos en beneficio del desarrollo del propio sector TIC y no que una gran parte de los mismos (en promedio entre 30 y 40% anualmente) sean objeto de transferencias al Tesoro Nacional, siguiendo para ello las recomendaciones formuladas en el estudio adelantado en 2017 por parte del Departamento Nacional de Planeación “Esquema de financiación para el sector TIC y audiovisual en el marco de la convergencia tecnológica y de mercados”.

Por último, la reforma legal debe corregir la situación que hoy se presenta y es que múltiples entidades hoy en día ejercen facultades de control y vigilancia del cumplimiento de las normas sectoriales y de imposición de sanciones, la cual resulta insostenible y perjudicial para la inversión, bien sea definiendo que el Ministerio TIC u otra de las entidades sectoriales asuma todas las funciones de control o vigilancia o bien mediante la creación de un ente especializado o Superintendencia TIC que consolide esas funciones y las ejerza bajo una única estructura y visión.

Finalmente, y no por ello menos relevante, el Ministerio TIC deberá adelantar el diseño e implementación de medidas estructurales para promover la cobertura de redes y servicios 4G en el país, para lo cual también el uso eficiente de los recursos del Fondo TIC se convierte en herramienta clave, y las cuales al menos deberían abarcar la implementación de las soluciones de conectividad de última milla derivadas de la puesta en marcha de la Red Nacional de Fibra Óptica y un proceso gradual de transición de apagado de las redes 2G, entre otras posibles iniciativas, además del desarrollo prioritario del proceso de asignación de espectro para servicios móviles en la banda de 700 MHz y así evitar que Colombia siga rezagándose en el otorgamiento de espectro en la región.

Este tipo de medidas concretas de política pública, sin lugar a dudas, podrán volver a poner a Colombia en el papel de liderazgo que en algún momento tuvo a nivel regional, a partir de la reconstrucción de la confianza de la inversión sectorial, y en especial dadas las responsabilidades que ha asumido en el marco de estrategias regionales como la Agenda Digital eLAC 2020 y el subgrupo de agenda digital de la Alianza del Pacífico, sólo por mencionar algunas de ellas.

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ANÁLISIS

La TV digital conectando Brasil

Gilberto Kassab

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Este artículo se publicó originalmente en el sitio del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovaciones y Comunicaciones de Brasil.

Clodoaldo vuelve al campo de defensa y toma el balón de la selección de Italia; recompuesto el equipo brasileño, intercambian pases en el medio, así la bola rueda en el campo de ataque de Rivelino a Jairzinho y éste a Pelé. Rápido baile con las piernas, Pelé acecha con la derecha, aparta con la izquierda y da un pase medio delante sin necesidad de mirar quién está en el lateral derecho –él ya sabía–, surge el capitán Carlos Alberto Torres para disparar certero el gol que Albertosi no pudo parar.

Brasil 4 – 1 Italia. Es el tricampeonato mundial. El cuarto gol de la selección en la final de la Copa del 70, en México, llegaba por primera vez con imágenes en color en compleja operación de transmisión de TV en vivo.

Los equipos de la entonces estatal Embratel propiciaron la señal, aún sintonizada por pocos aparatos. Los espacios públicos en las capitales tuvieron transmisiones a color.

Si esas imágenes, con Pelé y compañía, deslumbraron a la población, en 2018 tenemos otro gran salto tecnológico: esta es para millones la primera Copa con TV digital.

La implementación del Sistema Brasileño de Televisión Digital, o digitalización de la TV abierta, permite ver la programación con alta calidad de sonido e imagen, además de innovaciones como soporte de la recepción móvil y portátil, multiprogramación e interactividad. Permite al consumidor extrapolar papel estático, de espectador, pasando a agente en el proceso de comunicación.

Nuestro estándar digital es reconocido internacionalmente, con diferentes países en busca de conocerlo. Su selección y desarrollo fueron trabajos del Ministerio de Comunicaciones, de Anatel, de investigadores y de entidades del sector, y la implementación prosigue con la participación de esos agentes.

Este proceso comenzó en 2016 y ya beneficia a cien millones de personas. Ya son 643 ciudades, números que crecen mes a mes; en mayo, varias capitales del norte y noreste tuvieron la implementación de la señal 100 por ciento digital.

En vista del papel social y estratégico de las comunicaciones, conectar la TV digital es, para el gobierno, tarea emprendida con miras a la ciudadanía y a la inclusión; a medida que avanza, familias beneficiarias de programas sociales reciben kits convertidores.

La TV digital también permite a la telefonía celular de cuarta generación (4G) utilizar el rango de 700 MHz, que está en proceso de desocupación por la TV abierta (canales 52 a 69), mejorando la disponibilidad de los servicios. Esta banda hace posible más calidad en la señal de celular y llevar Internet de banda ancha a lugares menos poblados a un costo menor. Además, presenta mejor desempeño en la recepción en ambientes internos y beneficia la prestación de servicios en centros urbanos.

La televisión digital tiene el gran principio de convergencia en las comunicaciones: interfaz entre radiodifusión, telecomunicaciones e internet. Además, converge comunicaciones con ciencia, tecnología e innovación, uno de los grandes desafíos planteados cuando nuestro equipo asumió el ministerio.

Yo no había mencionado hasta aquí la expresión “apagado” al tratar del progresivo cierre de las transmisiones analógicas, ya que no veo “apagado” como la mejor expresión a caracterizar lo que está en marcha.

Lo que realmente ocurre es que la televisión digital se conecta cada vez más a nuestro país. Suerte para nuestra selección, y que venga el hexa también a ligarse a Brasil.

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