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ANÁLISIS

Telecomunicaciones con sentido ciudadano: el legado de Michelle Bachelet en Chile

Quién mejor que el ex subsecretario de Telecomunicaciones de Chile, Pedro Huichalaf, para hablar del legado de conectividad del segundo gobierno de Michelle Bachelet.

Pedro Huichalaf Roa

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Según diversos ranking internacionales de conectividad y velocidad de acceso a internet, Chile es hoy uno de los países líderes en América Latina en penetración de conectividad, aumento de cobertura y desarrollo de tecnología en telecomunicaciones, con despliegue nacional de última tecnología como es 4G en banda de 700 mhz y combinación de bandas LTE Advance.

El desarrollo de las telecomunicaciones en Chile se ha dado porque a pesar de los cambios de gobierno, las políticas públicas son diseñadas y desarrolladas pensando en una planificación de mediano a largo. A pesar de esto, de igual forma cada gobierno intenta imprimir su propio foco en cada administración.

Como ex subsecretario de Telecomunicaciones, al comenzar la gestión de la presidenta Michelle Bachelet (desde marzo de 2014 a marzo de 2018 ), se me encomendó diseñar políticas públicas que tuvieran un enfoque concreto, pensando especialmente en las personas, en zonas extremas del país y en pueblos originarios, lo que denominamos “telecomunicaciones con sentido ciudadano”. Y los resultados de este trabajo, público y privado, hoy, tal como las nuevas autoridades en su balance del estado de las telecomunicaciones han informado en las últimas estadísticas correspondientes al año 2017, demuestran el éxito de nuestro trabajo.

Por un lado, a marzo de 2014 en Chile la conexión y penetración a Internet fija y móvil por cada 100 habitantes era de 52.2 por ciento. A diciembre de 2017 llegamos a 105 accesos de Internet por cada 100 habitantes, con 19.4 millones de accesos. Ha sido tal el incremento de acceso a Internet en el país que incluso en el último Mobile World Congress 2018 celebrado en Barcelona, España, se liberó el Índice de Internet Inclusivo 2018, que puso a Chile como el país que más crecimiento en acceso a Internet tuvo en el mundo en estos últimos años, señalando que “Chile se destaca como el país mejor clasificado en América Latina en todas las categorías de alto nivel.”

Este resultado no es misterioso, sino fruto de diversas iniciativas de alto impacto desarrolladas durante el gobierno de la presidenta Bachelet.

Así, una iniciativa comenzada en la administración anterior era el programa Wi-Fi ChileGob (http://www.wifigob.cl), que consiste en financiamiento estatal de puntos de Wi-Fi gratuito en espacios públicos como plazas, zonas de comercio, zonas de juego y otros.

Sin embargo, cuando recibimos el gobierno, se habían licitado 6 de las 15 regiones del país, quedando desiertas las restantes regiones. Nuestro impulso consistió en continuar con el proyecto y meta de que todas las regiones del país y 90 por ciento de las comunas de Chile tuvieran puntos Wi-Fi gratuitos. Para ello, cambiamos la lógica de las licitaciones facilitando que pequeños ISPs y operadores locales pudieran participar y adjudicarse financiamiento público, porque entendíamos que no tan sólo las grandes empresas de telecomunicaciones son las que desarrollan las telecomunicaciones en el país, sino que existe todo un ecosistema que el Estado debe fomentar. Producto de esto, finalmente hoy el programa tiene mil 223 puntos de Wi-Fi gratuitos, cumpliendo compromiso de estar en todo Chile, incluidos tres  puntos Wi-Fi gratis en la Isla de Pascua, ubicada a más de 3 mil 500 kilómetros de distancia del continente, beneficiando al pueblo Rapa Nui y habitantes de la isla.

Otro aspecto relevante fue la implementación de concursos de licitación de la banda de 2.600 MHz y 700 MHz, que en su forma de adjudicarse, además del deber de las empresas de desplegar comercialmente sus redes, se exigía una contraprestación, consistente en conectar localidades, especialmente ubicadas en zonas rurales y extremas del país, conectar escuelas a Internet e iluminar rutas.

Nuestro trabajo consistió en fiscalizar la implementación efectiva del despliegue de la tecnología 4G asociada a estas frecuencias y velar por los derechos de los habitantes de las localidades beneficiadas. Como resultado final, sumando ambos concursos, durante la administración de la presidenta Bachelet, más de mil 800 localidades, que nunca habían tenido acceso a telefonía e Internet, se conectaron gracias a las telecomunicaciones; más de 500 escuelas públicas se unieron a la red y más de 800 Kilómetros de carreteras con “zonas oscuras” hoy tienen continuidad de señal, beneficiando con ello a muchos chilenos que por su condición territorial y porque no había interés de empresas de invertir en estas zonas, hoy tienen la misma calidad y pagan el mismo valor de tecnología usada, como si estuvieran en la ciudad capital de su respectiva región.

Respecto al desarrollo de 4G en Chile, su desarrollo en el gobierno de Michelle Bachelet a sido absolutamente explosivo. Es así como a marzo de 2014 existían menos de 200 mil conexiones a esta tecnología y a diciembre de 2017 se llegó casi a los 11 millones de conexiones, debido al fomento que aplicamos para el despliegue de las redes de las compañías en forma masiva y a nivel nacional y a la rápida absorción de la tecnología por parte de los chilenos, que año a año se suma al uso de 4G como forma de conectividad móvil.

De hecho, hoy 84.2 por ciento de los accesos a Internet son móviles, de los cuales 93.1 por ciento corresponde a navegación por smartphones, lo que demuestra la importancia de tener mejor conectividad y calidad en las conexiones.

Un punto relevante a considerar es que durante esta gestión también se fomentó las inversiones y competencia en mercado de telecomunicaciones. Es así como en este gobierno ingresó al mercado nacional una empresa con capitales extranjeros, denominada WOM, y que gracias a la libre competencia existente en el país, una correcta gestión neutral del regulador y políticas como la portabilidad numérica, han logrado en poco más de un par de años tener 14.9 por ciento de participación en el mercado de telecomunicaciones, logrando con su entrada que aumentaran los beneficios de telefonía móvil y datos a los clientes y bajando los precios en más de 35 por ciento.

Sin perjuicio de todos estos antecedentes, uno de los mayores legados de la presidenta Bachellet fue la concreción de un sueño de los habitantes de la zona más austral del país y que era la de estar conectada digitalmente con el resto de Chile a través de fibra óptica por territorio nacional. Para esto se dispuso de 100 millones de dólares para financiar la fibra óptica austral, que es la mayor inversión jamás financiada por el Estado de Chile en un solo proyecto de telecomunicaciones.

Para ello, cambiamos el modelo tradicional de inversiones estatales, en virtud del cual se financiaban servicios de telecomunicaciones para zonas rurales y extremas carentes de conectividad, por un modelo de financiamiento de infraestructura de telecomunicaciones, en virtud del cual el privado que obtuvo finalmente la licitación, tiene el deber de construir y operar una red de fibra óptica abierta, neutral y uniendo desde Puerto Montt hasta la ciudad más austral del mundo, Puerto Williams, con más de 4 mil kilómetros de fibra óptica submarina y con trazados terrestres, lo que ha generado múltiples proyectos basado en esta fibra que estará operativa el año 2019. Al ser una red abierta, es posible que múltiples operadores de servicios la utilicen para fines científicos, académicos, comerciales y con fines públicos, y con proyecciones de crecimiento desde sus nodos, incluso se está pensando en unir hasta el territorio antártico.

Este proyecto, sin embargo, no es aislado y se enmarca en el Plan de Infraestructura de Telecomunicaciones que, por primera vez, desarrollamos con una mirada de país, identificando tres grandes componentes, en donde la política pública puede impulsar inversiones en infraestructura.

Así, tenemos la denominada “última milla”, que es el fomento de conectividad a hogares, empresas y fomento de infraestructura principalmente de fibra óptica. Para ello, se impulsó una ley denominada “Ley de ductos”, que recientemente fue publicado su reglamento, en virtud del cual se exigirá que toda nueva construcción de edificio y loteos debe incorporar infraestructura de telecomunicaciones pasivos y red de multiductos, requisitos indispensables para recepción de obras de dichos inmuebles. Esto permitirá que las empresas de telecomunicaciones inviertan hasta las afueras de edificios y desde ahí se interconecte a esta red interna que permitirá diversos operadores y servicios.

El segundo componente es generar redes de alta capacidad dentro del territorio nacional, buscando fomentar la redundancia y aumento de redes de fibra óptica, existiendo proyectos regionales en generación, pero siendo el proyecto de fibra óptica austral una clara manifestación en la práctica del Plan Nacional de Infraestructura. Actualmente, ya se encuentran adjudicados y avanza en su construcción los trazados del Troncal Submarina y Terrestres de Magallanes, estando actualmente en etapa de evaluación de posturas de empresas para los troncales terrestres de Los Lagos y Aysén.

Finalmente, el tercer componente es la búsqueda de nueva y mayor conectividad internacional, considerando que actualmente ocho de cada nueve cables de fibra óptica pasan por Estados Unidos, sin que exista otra conectividad que la de Brasil hacia otros continentes. Para ello avanzamos en forma decidida a mirar hacia el Pacífico como natural espacio de conexión, y logramos firmar por primera vez con el gobierno de China un acuerdo de colaboración para desarrollar un pre proyecto de factibilidad para unir Chile con China, para que Chile sea el punto de entrada de conectividad de fibra óptica transocéanica de América Latina con Asia Pacífico, teniendo como puntos de conexión Isla de Pascua y Juan Fernández. Sería el cable de fibra óptica transoceánica más extenso del mundo en caso de finalmente concretarse. Sin embargo, como todo gran proyecto, se debe comenzar con manifestación de intenciones y fue el gobierno de la presidenta Bachelet el que ha generado estos grandes acuerdos.

Con todo el trabajo realizado durante la administración de la Presidenta Bachelet, se ha demostrado el trabajo serio y con el sello de mirada ciudadana. Estamos seguros que en la actual administración se continuará con el trabajo, con la sólida base lograda, en beneficio de todos los chilenos.

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  1. Carlos Vargas

    mayo 28, 2018 at 1:35 pm

    EXTRAORDINARIA LABOR DESARROLLADA Y MUY BIEN EXPLICADA.
    FELICITACIONES!!

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ANÁLISIS

Crisis institucional y errática definición de políticas públicas en telecomunicaciones en Chile

Pedro Huichalaf Roa

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Para nadie es un misterio que la industria de telecomunicaciones móviles pasa por una etapa de conflicto con la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) de Chile.

Apenas unos meses de asumido el gobierno de Sebastián Piñera y con la designación de la Ingeniera Comercial Pamela Gidi, dos hechos marcaron un antes y un después en cuanto a la estabilidad regulatoria del mercado de las telecomunicaciones.

Todo comenzó con una decisión administrativa de congelamiento de espectro de la banda de 3,500 MHz, inédita y absolutamente cuestionable sobre su fundamento, sin justificación real más que con una lógica de “estudio” de espectro para un futuro 5G, por un supuesto uso ineficiente de espectro, que generó inmediata reacción de la industria, con interposición de recursos de protección en contra de la Subsecretaría de Telecomunicaciones, con denuncia de “lobby feroz” por parte de la autoridad, lo que llevó finalmente a una vuelta en “u” al revertirse la decisión, manteniendo espectro en operadores, generado las críticas de sectores que apoyaron inicialmente a la autoridad, perdiendo con ello credibilidad en las decisiones, toda vez que no se hizo cargo de su denuncia de uso ineficiente de espectro, ni menos se avanzó en “estudios” prometidos.

Por otro lado, una sentencia de la Corte Suprema respecto al concurso de la banda de 700 MHz, iniciado en el primer gobierno de Piñera, que ordenó finalmente a empresas a devolver parte del espectro en exceso de 60 MHz conforme a un criterio fijado en 2009.

Sin embargo, la Corte le dio opción a la Subtel para que realizara una consulta ante el Tribunal de la Libre Competencia para determinar si era necesario la existencia de un límite de espectro por empresa de telecomunicaciones.

Lo relevante de esta consulta no sólo se basa en un tema de libre competencia, sino también en la forma de gestionar el espectro radioeléctrico, que es un bien nacional de uso público, es decir, de todos los chilenos.

Así, es la Subtel la que debería liderar este proceso para poder definir, por ejemplo, la forma como llegarán tecnologías como 5G, que prometen mejor velocidad de acceso, mayor cantidad de dispositivos móviles y OITs conectados, menor tasa de latencia y nuevas oportunidades de implementar tecnología en áreas productivas como minería, agricultura, educación, salud, entre otras.

Como antecedente, y para cumplir con esta tarea, previamente la autoridad regulatoria había ya solicitado la renuncia del Jefe de la División de Política Regulatoria y Estudios, Gonzalo Doña (quien llegó con el actual gobierno) “por un tema de desempeño”, y había contratado a fines de agosto a Geraldine González, quien ya se había desempeñado como jefa de la misma división en el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera, específicamente entre los años 2011 y 2014. Al mismo tiempo, había contratado a dos especialistas externos para colaborar en estudios y planificación de uso de espectro.

Sin embargo, a tan sólo días de presentar por parte del gobierno el Plan Nacional de Espectro ante el Tribunal de la Libre Competencia, se generó una verdadera crisis institucional, puesto que la Jefa de Política Regulatoria, a meses de asumir, renunció y fue desvinculado el Jefe de Fiscalización de la Subsecretaría. Ambas jefaturas son fundamentales para la presentación, defensa ante el TDLC y ejecución del plan de espectro, como también en la definición de políticas públicas en telecomunicaciones. Al mismo tiempo se supo de la no continuación en apoyo de Subtel de uno de los especialistas externos previamente contratados.

Todos estos episodios demuestran la importancia de designación de autoridades competentes para una estabilidad en área tan sensible en la economía y calidad de vida de los chilenos. La ausencia de jefaturas técnicas y prevalencia de una autoridad política que carece de visión de mediano a largo plazo, hipoteca el desarrollo tecnológico del país.

Así, ante una industria expectante ante resoluciones finales, con inversiones congeladas, con una consulta ante el Tribunal de Libre Competencia débil, sin una posición firme por parte del gobierno sobre todo respecto a uso de espectro para tecnologías como 5G y con decisiones contradictorias, hacen ver a Chile como un país riesgoso en inversiones por falta de claridad en políticas de mediano a largo plazo. Se concreta, de esta forma, un mal pronóstico que habíamos visualizado tras la decisión de congelar el espectro y que habíamos escrito con anterioridad.

La solución pasa por claridad en toma de decisiones, cambios en la dirección de la subsecretaría con personal idóneo, un debate amplio respecto al futuro tecnológico del país, con mirada transversal y no sólo economista, una adecuación del uso de espectro que combine mayor competencia y despliegue de redes para todos los habitantes, no importando el lugar geográfico en que se encuentre pero, sobre todo, volver a tener confianza en la institución regulatoria.

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ANÁLISIS

Salida de Telefónica de México, ¿rumor?

Servando Vargas

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A principios de octubre, Telefónica México recibió el premio a las mejores prácticas de Responsabilidad Social Empresarial por parte del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial en México (AliaRSE) y Forum Empresa. El galardón obedece a sus prácticas en torno a la “Protección a la infancia en el uso de la tecnología”.

El reconocimiento obtenido por Telefónica en México manifiesta sin duda su firme compromiso social con el país, aún cuando su desempeño en materia de telecomunicaciones en México ha manifestado signos de un desgaste prolongado en los últimos años.

Para entender la situación de Telefónica en México, habrá que señalar que a nivel mundial Telefónica opera en Europa y América Latina. Sus productos y servicios incluyen servicios fijos, móviles y digitales. Estructuralmente está dividida en Telefónica España, Telefónica Brasil, Telefónica Alemania, Telefónica Reino Unido y Telefónica Hispanoamérica, formada por sus operaciones en Argentina, Chile, Perú, Colombia, México, Venezuela, América Central, Ecuador y Uruguay. Sus filiales están involucradas en negocios móviles, fijos, datos y televisión, así como servicios digitales, de acuerdo con cada área geográfica.

En los primeros dos trimestres de 2018 los ingresos de Telefónica a nivel mundial decrecieron 7.0 por ciento mientras que en el tercer trimestre del mismo año, decrecieron 7.8 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado.

Lo anterior, debido a una menor demanda de sus productos y servicios, así como condiciones de mercado adversas, como lo menciona Telefónica en su reporte del segundo trimestre de 2018.

En cuanto a su desempeño bursátil, el operador español ha perdido casi 40 por ciento del valor de sus títulos que tenía en marzo de 2017. Esta baja en el precio de la acción implica que el valor de Telefónica haya pasado de 60 billones de euros a 36 billones de euros. El mayor problema de Telefónica es su deuda, lo cual representa un punto en contra ante una eventual adquisición.

Telefónica en América Latina y su batalla con América Móvil

En América Latina, Telefónica disputa el liderazgo con América Móvil. De los 690 millones de suscriptores móviles en la región a marzo de 2018, el operador español tenía 27 por ciento del total, posicionándose como el segundo jugador más importante después de América Móvil con 33 por ciento.

Juntos, estos dos operadores concentran 60 por ciento del total de suscriptores dentro de América Latina.

Fuente: Reportes de empresas, Ericsson Mobility Report (junio de 2018).

 

El restante 40 por ciento pertenece a jugadores locales o compañías estatales como, por ejemplo, CNT en Ecuador, ICE en Costa Rica, Entel en Bolivia o Antel en Uruguay.

Pequeñas compañías privadas también son parte del ecosistema móvil en la región: Entel en Perú y Chile, Personal en Argentina y TIM en Brasil, entre otras.

Dentro de las economías mas importantes en la región, Telefónica es líder en el mercado móvil en los siguientes países: Argentina, Brasil, Chile y Perú; mientras que América Móvil es el jugador mas importante en Colombia y México.

La batalla entre América Móvil y Telefónica en la región también se da en otros segmentos de mercado. En banda ancha, América Móvil tiene 33 por ciento de participación de  mercado, medido en términos de suscriptores, mientras que Telefónica cuenta con una participación de mercado de 18 por ciento.

En estos mismos términos, América Móvil posee 32 por ciento de participación de mercado de líneas fijas,  siete puntos porcentuales arriba de Telefónica; mientras que en televisión de paga, América Móvil mantiene una participación de mercado de 21 por ciento, muy por arriba de Telefónica con 7 por ciento.

Telefónica en México

En el mercado mexicano, Telefónica contaba con una participación de mercado medido en término de suscriptores móviles del 21 por ciento en el primer trimestre del 2018, muy por debajo de América Móvil con 64 por ciento. Su presencia en otros mercados como banda ancha fija, telefonía fija y televisión de paga es nula o incipiente.

En su reporte del segundo trimestre de 2018, Telefónica manifiesta una caída de sus ingresos en México muy cercana a 20 por ciento, comparada con sus resultados de enero a junio del 2017, mientras que en el reporte del tercer trimestre de 2018, manifiesta una caída de 13.5 por ciento, comparada con el mismo periodo del año previo.

La caída de sus ingresos no es exclusiva de un año a la fecha, sino de varios años atrás. Esta caída se ha dado en función a un deterioro del entorno competitivo, de acuerdo al operador español, y al mismo tiempo por una reducción de márgenes en función de una caída de precios de 40 por ciento, de acuerdo con su director en México.

Fuente: Reporte de compañías e IFT.

 

Telefónica Móviles nace en México en el año 2000 cuando la compañía española realiza la compra de cuatro operadores en el norte del país: Cedetel, Bajacel, Norcel  y Movitel.

La inversión realizada para completar la adquisición fue cercana a los 2 mil millones de dólares. Telefónica pasó de esta manera a controlar totalmente estas cuatro compañías que operaban en el norte de México y que antes de esta transacción eran propiedad de Motorola, operando básicamente redes AMPS y CDMA.

Dos años más tarde, Telefónica adquiere 92 por ciento de las acciones de Pegaso PCS, con el objetivo de lograr cobertura nacional.

Después de fusionar sus adquisiciones, Telefónica implementa su red GSM en regiones en donde no contaba con operaciones y, al mismo tiempo, bajo el nombre de Telefónica Movistar, lanza esta tecnología en el Distrito Federal, Monterrey, Guadalajara y Tijuana.

Históricamente, y durante varios años, Telefónica en México ha tratado de mejorar su participación de mercado; no obstante, este indicador no se ha incrementado. En el primer trimestre de 2018, Telefónica obtuvo la misma participación de mercado en México que en el mismo periodo de 2011 y con una débil posición financiera a nivel nacional e internacional.

El rumor

Con una baja en ingresos a nivel mundial y con una situación complicada en el mercado mexicano, el periódico El Economista de España señaló a finales de septiembre la intención de Telefónica de desinvertir de manera parcial o total en sus filiales en Centroamérica y México. Lo anterior, con el objeto de reducir su deuda de forma acelerada.

Al día siguiente del anuncio del periódico El Economista, Telefónica de México desmintió el anuncio del diario español y poco después señaló que se necesita una mejora regulatoria ya que la regulación actual todavía no le favorece al operador español en México.

La nota del diario español pareciera un simple rumor en función del desmentido por parte de Telefónica; no obstante, habrá que considerar que no es la primera ocasión en que los medios filtran información y que las circunstancias que vive la empresa española a nivel mundial y en el mercado mexicano hacen sentido con la nota de El Economista.

Los activos con que cuenta Telefónica en el mercado mexicano son 25.5 millones de suscriptores móviles, un título de concesión para ofrecer servicios satelitales, espectro radioeléctrico en las bandas de 850 MHz, 1.9 GHz y los 40 MHz que acaba de adquirir en la banda de 2.5 GHz, así como una presencia nacional.

Los rumores sobre la venta de algunas subsidiarias e incluso la venta total de Telefónica, incluyen el interés que ha mostrado AT&T desde hace unos meses, aunque no se ha confirmado nada hasta el momento, como suele suceder cuando existen pláticas en este tenor.

No obstante, la compra de Time Warner por parte de AT&T sugiere que sería muy complicado para el operador norteamericano realizar cualquier adquisición después de haberse comprometido a desembolsar 85 billones de dólares por la adquisición de Time Warner

Conclusiones

La caída del valor de la acción de Telefónica hace atractivo su potencial adquisición por parte de otro jugador del  mercado mundial; no obstante, sus niveles de deuda hacen que cualquier interesado lo piense dos veces.

Es por esta razón que la capitalización de la empresa española vía la venta de sus activos en México y Centroamérica evitarían su venta total, lo cual hace que el rumor tenga sentido.

Para el mercado mexicano, la salida de Telefónica podría ser positiva en función de que permitiría la entrada de un nuevo jugador con nuevas estrategias comerciales innovadoras, generando un mayor dinamismo al sector.

El operador español no ha encontrado la brújula con servicios disruptivos que contrarresten la posición de sus competidores. Su enfoque en el mercado de prepago no ha sido exitoso y sus inversiones no han sido las suficientes, su no participación en la subasta de 1700-2100 MHz es muestra de ello.

Después de la reforma del sector de 2013, parecería que Telefónica reactivaría sus baterías para capturar mayor mercado en México; sin embargo, este importante jugador ha permanecido en un letargo total.

La situación que enfrenta la compañía española tanto a nivel mundial como en México es justificada por Telefónica básicamente por condiciones adversas de mercado (competencia) y de regulación.

En este sentido habrá que señalar que estos entornos son los mismos que tienen todos los operadores a nivel mundial, por lo que el punto relevante que haría entender la situación adversa que vive actualmente Telefónica se deriva de una falta de estrategia global, regional y local.

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ANÁLISIS

El estado de la banda ancha en México

Servando Vargas

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La Revolución Industrial iniciada en Inglaterra produjo importantes cambios de orden económico, social y tecnológico. Esta transformación tuvo lugar a finales del siglo XVIII, cuyo principal componente fue mejorar las condiciones de producción.  Este nuevo entorno ha transformado profundamente las condiciones de vida de la sociedad contemporánea.

De esta misma manera, el cambio de lo analógico a lo digital, de los servicios exclusivamente de voz a datos, así como la convergencia de los servicios de telecomunicaciones, ha repercutido de manera positiva en las condiciones de vida de la sociedad actual, así como en el desarrollo económico de las naciones.

El día de hoy se habla de que el mundo está frente a una nueva revolución, el Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), para lo cual la banda ancha es imprescindible.

Muchos estudios señalan que por cada 10 puntos porcentuales de incremento en la penetración de banda ancha hay un impacto positivo en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). En algunos análisis, este impacto eleva el crecimiento del PIB en más de 1 por ciento.(1)

Cabe aclarar que los estudios al respecto fueron realizados hace casi una década, por lo cual muy seguramente estos parámetros deberían actualizarse. Pero sin duda, el ajuste de estos análisis establecerían una mayor contribución al crecimiento del PIB derivado de una mayor penetración de la banda ancha, en función de que cada vez la sociedad y el sector productivo son más dependientes de estos servicios.

La banda ancha en México

El año pasado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentó el Estudio sobre Telecomunicaciones y Radiodifusión en México 2017, en el cual  se señala la creación de 50 millones de conexiones de banda ancha móvil en cuatro años,(2) cifra equivalente a toda la población de Colombia y al mismo tiempo una historia de éxito para los países miembros de la OCDE.

No obstante lo anterior, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en su reciente reporte, The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development (September 2018)(3), manifiesta un rezago importante para México en materia de banda ancha móvil si la comparamos con la penetración de banda ancha móvil en América Latina.

Figura 1. Suscriptores de banda ancha móvil por cada 100 habitantes.

Fuente: elaborada con datos de ITU en su reporte, The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development (septiembre de 2018).

 

De acuerdo con el reporte, en 2017 México contaba con una penetración de banda ancha móvil de 65.3 por ciento, por debajo del promedio de América Latina, que era de 70.4 por ciento y también por debajo de Argentina (78.1%), Brasil (90.2%),  Chile (88.2%), Uruguay (112.1%) e incluso Bolivia (76.5%).

Lo anterior  significa que, de acuerdo al peso económico que México tiene dentro de la región, su penetración de banda ancha móvil debería ser por lo menos de un nivel equivalente al promedio de la región; sin embargo, también en la penetración de suscriptores móviles México todavía no alcanza la penetración de 100 por ciento, mientras que varios países de la región superan 100 por ciento de penetración de suscriptores móviles.

En materia de banda ancha fija, México contaba con una penetración de 13.3 por ciento en 2017, ligeramente por arriba del promedio de América Latina, que era de 12.2 por ciento, pero superado nuevamente por los mismos países con mayor penetración de banda ancha móvil en la región: Argentina (17.8%), Brasil (13.7%),  Chile (16.9%) y Uruguay (27.5%).

Figura 2.- Suscriptores de banda ancha fija por cada 100 habitantes.

Fuente: elaborada con datos de ITU en su reporte, The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development (septiembre de 2018).

 

Lo anterior significa que México tiene un amplio espacio para crecer en cuanto a banda ancha, sea fija o móvil, lo cual implica oportunidades importantes para los proveedores de infraestructura, así como para los operadores de telecomunicaciones.

Las iniciativas de México en materia de banda ancha

Habrá que señalar que existen muchas iniciativas gubernamentales a nivel mundial tendientes a incrementar la cobertura, las velocidades, la penetración y la calidad de los servicios de banda ancha.

El reporte The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development manifiesta que existían 31 planes de banda ancha a nivel mundial en 2006, y que en 2018 ese número se elevó a 159 planes.

Lo anterior indica la importancia de los gobiernos en todo el mundo por incrementar la penetración de banda ancha, en función de los beneficios sociales y económicos que genera una mayor penetración de este avance tecnológico.

La reforma de telecomunicaciones y radiodifusión de 2013 estableció dos ejes importantes para incrementar la cobertura de los servicios de banda ancha: la Red Compartida y la Red Troncal.

La primera iniciativa tuvo retrasos importantes, y aunque en el inicio de operaciones superó la cobertura comprometida por Altán Redes, los resultados esperados tardarán en reflejarse en función de que el inicio de operaciones se realizó en zonas o áreas geográficas en donde ya existe cobertura por parte de los operadores existentes.

Pareciera que el retorno de inversión y demás variables financieras han obligado a Altán Redes a desarrollar infraestructura en las zonas más rentables, limitando este preciado bien a regiones que aún no cuentan con cobertura. De continuar con esta dinámica, los servicios de banda ancha para zonas no atendidas serán limitados, demorando una mayor penetración de este servicio en el país.

La Red Troncal es otra iniciativa que ha tenido demoras sustanciales. Su licitación no se ha efectuado y los tiempos políticos generan incertidumbre en temas como la carga fiscal que tendrá este proyecto, así como la visión del nuevo gobierno sobre esta iniciativa.

Este último punto es muy relevante en función de que el Proyecto de Nación de Morena, en especial las páginas 286-291,(4)  manifiesta que el objetivo principal en materia de telecomunicaciones es “ampliar la cobertura de banda ancha para zonas marginadas en México a bajos precios, para incorporar estas regiones a las tecnologías de información y telecomunicaciones y elevar su nivel de vida”.

No obstante, dentro del Proyecto de Nación de Morena no se menciona la Red Troncal como parte de la solución y aunque complementaría la falta de cobertura que no está realizando Altán Redes, es extraño que la Red Troncal no sea parte fundamental del Proyecto de Nación de Morena en materia de telecomunicaciones, de ahí parte de la incertidumbre del sector.

Conclusiones

Sin duda, la reforma del sector ha traído grandes beneficios; no obstante, el tema  de una mayor penetración de banda ancha con beneficios para la sociedad y la economía en su conjunto es una asignatura pendiente para México.

Una de las recomendaciones del reporte de la UIT(3) es que los gobiernos den al desarrollo de la banda ancha el apoyo político y recursos necesarios, así como promover la capacitación y estimular la demanda.

En este sentido, las iniciativas establecidas en la reforma del sector han sido inobjetablemente tendientes en impulsar el desarrollo de la banda ancha, no obstante, el camino es todavía largo.

Por último, si la banda ancha es un motor de desarrollo económico, y cada vez existen más y más planes al respecto a nivel mundial, entonces los esfuerzos del gobierno mexicano en este sentido deberían duplicarse, fomentando mayores inversiones y un marco regulatorio flexible que impulse una mayor digitalización. Lo anterior deberá ser acompañado con una ejecución impecable de los planes o iniciativas del gobierno en materia de banda ancha. ¡México lo necesita!

 

(1) https://www.itu.int/ITU-D/treg/broadband/ITU-BB-Reports_Impact-of-Broadband-on-the-Economy.pdf

(2) http://www.oecd.org/publications/estudio-de-la-ocde-sobre-telecomunicaciones-y-radiodifusion-en-mexico-2017-9789264280656-es.htm

(3) https://www.itu.int/dms_pub/itu-s/opb/pol/S-POL-BROADBAND.19-2018-PDF-E.pdf

(4) https://drive.google.com/file/d/11B0aNBuVpHB7GDVXhCKdYvVKw7D7Ta-x/view

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