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ANÁLISIS

Nubarrones para el sector de telecom en México

Servando Vargas

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La reforma en materia de telecomunicaciones de 2013 y sus leyes secundarias decretadas en 2014, cuyos objetivos principales eran promover una mayor competencia, reducción de precios, mejores ofertas de servicios, entre otros temas, han producido importantes avances en el sector. El reporte del segundo trimestre de 2017 del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) señala que el Producto Interno Bruto (PIB) de las telecomunicaciones y la radiodifusión tuvo una variación positiva de 24.7 por ciento del segundo trimestre de 2013 al segundo trimestre de 2017, y que la participación del PIB de las telecomunicaciones en el PIB nacional aumentó en 14.6 por ciento en el mismo periodo.(1).

Por otro lado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señaló el año pasado, que a cuatro años de la reforma en materia de telecomunicaciones, se han observado cambios significativos en el sector, tales como la eliminación de la larga distancia, caída de precios en los servicios móviles, así como incremento sustancial en suscriptores de banda ancha móvil (50 millones), entre otros avances. (2)

En materia regulatoria, el IFT ha aplicado recientemente medidas asimétricas controversiales a América Móvil (AMX), tales como la eliminación de la tarifa cero de interconexión, así como la separación funcional de su red fija. Próximamente, se subastarán los 120 MHz de la banda de 2.5 GHz y, por otra parte, la Red Compartida ha iniciado operaciones, cumpliendo con la cobertura comprometida en el arranque de la comercialización de sus servicios.

Lo expuesto anteriormente implicaría que el sector debe continuar con un crecimiento sostenido, con una mayor competencia y dinamismo. No obstante, existen factores externos a la industria de telecomunicaciones que pueden tener un impacto que hay que valorar desde ahora.

La reforma fiscal de Trump

Una de las promesas del Sr. Donald Trump en su campaña hacia la Presidencia de Estados Unidos fue promover una reforma fiscal tendiente a reducir los impuestos a empresas y personas físicas. La medida fiscal fue aprobada por el Congreso de Estados Unidos y firmada por Donald Trump, entrando en vigor a partir del primer día de enero de este año.

Los impuestos que actualmente pagan las empresas se reducirán del 35 al 21 por ciento, y se exentarán dividendos de subsidiarias extranjeras, mientras que para las personas físicas, el ISR disminuirá de 39.6 al 37 por ciento, entre otras medidas tributarias.

El objetivo de la reforma fiscal es otorgar privilegios para quien tiene más recursos y que estarían incentivados a invertir más, capitalizando ingresos de otros países hacia Estados Unidos. Esta reducción de impuestos podría reactivar la economía y crear más empleos que el Sr. Trump prometió desde su campaña electoral.

En este contexto, la reforma también conocida como “Tax Cuts and Jobs Act”, resta el atractivo de inversión hacia muchas economías, pero mucho más para México en función de la estrecha dependencia comercial que México tiene con Estados Unidos, lo que tendrá un impacto negativo para la economía mexicana en su conjunto. Este escenario adverso se observará de manera gradual en la medida que compañías establecidas en México re-direccionen sus inversiones a Estados Unidos en función de una menor carga fiscal.

Tratado de Libre Comercio México, Estados Unidos y Canadá

Otra de las promesas de campaña del Sr. Donald Trump fue renegociar e incluso cancelar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Una de las razones del Presidente de Estados Unidos para renegociar o cancelar el TLCAN es el creciente déficit comercial que su país ha venido experimentando frente a México. Otro de los argumentos del Sr. Trump para eliminar el TLCAN es el hecho de que muchas empresas norteamericanas han reducido salarios y trasladan muchos de sus empleos a México.

La primera ronda de negociaciones del TLCAN se realizó en agosto del año pasado y desde entonces se han efectuado varias rondas. En la última ronda se lograron importantes avances en materia fitosanitaria, transparencia, buenas prácticas regulatorias, así como en telecomunicaciones.

No obstante, el anuncio de Estados Unidos de imponer aranceles al acero y al aluminio puso tensión al cierre de la séptima ronda. Canadá y México externaron su inconformidad; en respuesta, Donald Trump manifestó vía Twitter que no impondría tales aranceles en la medida que se logrará un acuerdo nuevo y justo.

De acuerdo a lo anterior, parecería que las negociaciones del TLCAN enfrentan la problemática de cualquier acuerdo comercial; sin embargo, las continuas declaraciones del Presidente de Estados Unidos en el sentido que su país abandonaría el TLCAN si no es conveniente para su país, producen nerviosismo. Las recientes medidas de Estados Unidos impuestas a China en el sentido de elevar sus aranceles para el acero y aluminio provenientes del país asiático, manifiestan que los objetivos comerciales de Estados Unidos para reducir su déficit comercial son serios, por lo que el TLCAN es un asunto de vital importancia para este país.

En este contexto, y en función de que 80 por ciento de las exportaciones de México son hacia su vecino del norte, la cancelación o una mala negociación de este acuerdo comercial pondrían en problemas a la economía mexicana en su conjunto. La respuesta a este potencial hecho sería que México debería diversificar sus exportaciones; sin embargo, esto no se hace de la noche a la mañana y la potencial cancelación del TLCAN o un mal acuerdo podrían suceder en cualquier momento.

Elecciones en México

El primero de julio de 2018 los mexicanos votarán para elegir a su próximo Presidente, 128 senadores y 500 diputados, así como ocho gobernadores, incluido el de la Ciudad de México.  En una encuesta reciente del periódico Reforma (2 de mayo, 2018), Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se perfilaba como puntero de la encuesta con 48 por ciento de las preferencias electorales, seguido por Ricardo Anaya con 30 por ciento y José Antonio Meade con 17 por ciento.

No obstante que todavía falta camino para las votaciones, la posibilidad de triunfo de AMLO preocupa a algunos inversionistas en función de algunas medidas manifestadas por el puntero de las encuestas. Por ejemplo, AMLO ha anunciado educación gratuita a todos los mexicanos, así como revertir las reformas estructurales implementadas en la actual administración. La cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México para realizarla a las afueras de la ciudad es otro ejemplo que genera nerviosismo.

Es impredecible todavía asegurar los resultados electorales; sin embargo, es posible que la incertidumbre, como ha ocurrido en otras ocasiones, ponga presión al peso mexicano. Las campañas electorales han oficialmente comenzado y los tres debates televisivos del 22 de abril, 20 de mayo y 12 de junio, así como las intensas campañas electorales, generarán mucho ruido en el escenario político, así como mayor nerviosismo por parte de los inversionistas, generando presión al peso mexicano.

El potencial triunfo de AMLO no necesariamente significa un cambio radical en el rumbo económico de México, en función de que se ve complicado que cuente con la mayoría simple de los asientos del Congreso de la Unión, con lo cual podría revertir las reformas estructurales actuales, así como otros cambios en materia económica. No obstante, durante el proceso, así como en la eventual victoria de AMLO, las variables macroeconómicas podrían tener un impacto negativo en función del nerviosismo de los inversionistas.

Conclusiones

El 2 de mayo de este año, Televisa ha manifestado que la cancelación del TLCAN o cambiar los términos del acuerdo afectará a la economía mexicana y, en consecuencia, sus operaciones. Al mismo tiempo, la televisora señaló que con un cambio de gobierno sus negocios podrían resultar afectados.

Lo anteriormente expuesto por la empresa de Emilio Azcárraga va en línea con los temas expuestos con anterioridad, en el sentido de que la reforma fiscal de Estados Unidos, la potencial cancelación del TLCAN y las elecciones en México producen una mezcla de factores que pueden tener efectos adversos a la economía mexicana en su conjunto.

Aunado a estos elementos, habrá que considerar que el ambiente global también presenta síntomas adversos para todas las economías: guerra comercial entre Estados Unidos y China, así como el entorno bélico en Siria.

Es complicado determinar de manera cuantitativa y cualitativa el resultado de los temas anteriores para la economía mexicana, no obstante, aún teniendo acuerdos comerciales positivos con Estados Unidos y con elecciones favorables para los adversarios de AMLO, existe un ambiente que genera dudas a la comunidad de inversionistas respecto del futuro macroeconómico inmediato y de corto plazo para México.

Lo expuesto anteriormente es importante para todos los sectores económicos de México. Sin embargo, considerando que las telecomunicaciones son un motor de desarrollo para cualquier país, es urgente que las compañías del sector realicen sus procesos de planeación de manera seria y que consideren los aspectos anteriores que les permita prevenir cualquier impacto adverso derivado de los nubarrones que vienen.

(1) http://www.ift.org.mx/sites/default/files/comunicacion-y-medios/informes/2ite2017.pdf

(2) http://www.oecd-ilibrary.org/docserver/download/9317024ec006.pdf?expires=1522179443&id=id&accname=guest&checksum=0282F53A0857EA33A602691AC9A2CD4C

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ANÁLISIS

¿Cuál es el verdadero valor de la nube para los negocios?

María Rosas Casillas

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Hoy nos enfrentamos a una economía diversificada, donde los mercados y audiencias se multiplican con necesidades cada vez más específicas y donde la digitalización ha gestado una oferta competitiva que crece rápidamente tratando de atender estas nuevas demandas. Según un estudio que realizó el Instituto de Valores de Negocio de IBM, para 2020, el 90 por ciento de los modelos de negocios van a necesitar estar en la nube para ser competitivos y afrontar los retos que impondrá la economía digital. 

En los últimos años la nube ha revolucionado y potencializado los negocios por sus múltiples beneficios: eliminar los altos costos que conllevaba comprar hardware y software para almacenar grandes cantidades de datos; la gran escalabilidad, es decir, atraviesa fronteras y la información en la nube puede ser utilizada en cualquier latitud. Asimismo, ha mitigado el tiempo que antes se invertía en almacenar y distribuir información y brinda confianza y seguridad al permitir recuperar información con mayor facilidad.

Pero va más allá de eso, hoy en día, la nube está mejorando y permitiendo la innovación como nunca antes, porque es sólo ahora que la nube proporciona a la Inteligencia Artificial y el aprendizaje automatizado análisis de data con bajo costo, almacenamiento virtualmente infinito y procesamiento de datos a alta velocidad.

En este contexto, la forma como las empresas están constituidas en la actualidad puede verse mejorada de manera exponencial si las cargas de trabajo se trasladaran a la nube. Y es que con servicios que dan un gran impulso a las corporaciones como Inteligencia Artificial, blockchain y análisis de datos, la nube necesita de un trato especial enfocado a las empresas, desde un grado de seguridad empresarial para mantener toda la información clasificada, hasta la apertura de portabilidad de datos y aplicaciones que sean compatibles con entornos en ella.

A este modelo se le conoce como Nube Híbrida y, según un estudio, 98 por ciento de las organizaciones planean pasar del cloud al multicloud híbrido dentro de tres años.

Quizá todo este proceso se escuche abrumador, pero en realidad su implementación no es el mayor reto al que nos enfrentamos. Una vez implementado, la unificación y el manejo de varios proveedores de nube puede llegar a ser muy complejo, incluso para empresas que tienen un proceso avanzado en términos de transformación digital.

Es por lo anterior que IBM lanzó nuevas herramientas y servicios de nube híbrida diseñados para ayudar a las empresas a explorar fácilmente las complejidades de este nuevo panorama y de una manera más sencilla, migrar, integrar y administrar aplicaciones y cargas de trabajo con todo lo necesario para que pueda existir tanto en una nube pública o privada.

Con esto, no sólo rompemos las barreras en cuanto a la posibilidad de integrar Inteligencia Artificial a las empresas, al permitir el uso de diferentes servicios de nube a través de la plataforma IBM Cloud Private for Data, sino que aquellas compañías que cuenten con sus finanzas, datos de sus consumidores e inventario en diferentes nubes tendrán todo integrado en un solo lugar que, además, es bastante ameno en su interfaz de uso.

Esto sólo se traduce en beneficios para las compañías, pues si sumamos las capacidades de la Inteligencia Artificial en la nube, los beneficios se triplican ya que las ventas pueden aumentar y los gastos se pueden reducir significativamente.

Es evidente que hoy cobra relevancia la interoperabilidad entre nubes, incluso las que provienen de diferentes compañías, para así promover sistemas abiertos, fáciles de implementar y seguros que generen confianza en la tecnología. Así pues, apostar por la apertura beneficia a las compañías en su proceso de transformación digital, facilita la creación de aplicaciones y plataformas, reduce costos y le da un verdadero valor a los negocios.  

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ANÁLISIS

América Latina y la guerra 4.0

Rodrigo Ramírez Pino

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La disputa comercial entre Estados Unidos y China ha revelado una nueva derivada de la tensión entre ambas potencias: la guerra 4.0 o la lucha por la hegemonía tecnológica del siglo XXI. Su primera batalla es quién obtiene el dominio tecnológico en el despliegue de las redes y servicios 5G.

La administración Trump puso en el centro de su ataque a Huawei, partiendo con la detención en Canadá de su directora financiera, acusando a la compañía de robo tecnológico y generando la sospecha global de espionaje y del mal uso de la información que haría la empresa China.

Hasta ahora, un par de países, que hace rato quedaron en la periferia del desarrollo de las plataformas tecnológicas, han recogido las sugerencias de Estados Unidos y han vetado a la compañía, bloqueado su participación en el mercado interno y han ido eliminando sus componentes de la red de comunicación móvil.

Lo cierto que aún no se conoce evidencia de esas acusaciones y Huawei sigue avanzando como referente del desarrollo de la arquitectura digital global.

Lo que esconden estas acusaciones es un enfrentamiento tecnológico de nueva generación, donde Occidente corre el riesgo de perder el liderazgo histórico de la innovación y el predominio del desarrollo de tecnologías, cediendo esta supremacía a manos de nuevos desafiantes y actores emergentes, en especial de China, que pasó de ser el paraíso de la copia y de la mala imitación a un gigante tecnológico mundial.

El país de Asia Oriental definió que su futuro dependía, en parte, del desarrollo de sectores claves de la economía y, para ello, y por su independencia, debía aplicar una alta tecnología para modernizar su base manufacturera, la robótica, la biogenética, los vehículos alimentados por nuevas energías, la aeronáutica espacial, la Inteligencia Artificial, la tecnología de la información, las redes de infraestructura.

En esta misma dirección avanza Corea e India. Las plataformas supranacionales Google, Amazon, Facebook y Apple lo saben hace rato.

La supremacía por liderar la revolución digital tiene en 5G su primera gran batalla emblemática. En el imaginario se instaló que quien primero conquiste esta nueva generación tecnológica tendrá el dominio y control del nervio central de la fábrica del futuro, de la industria inteligente, de la Inteligencia Artificial, Internet de las cosas; la salud digital, ciberseguridad, el control de las ciudades inteligentes, la movilidad y la energía.

El flujo del tránsito, el despliegue de nueva infraestructura, la conectividad masiva de dispositivos, sensores y artefactos y la gestión del transporte urbano; la llave maestra de la economía digital, la creación de nuevos empleos y la atracción de los fondos de inversión, el poder de la sustitución de los bienes y servicios tradicionales por sus equivalentes digitales. 

En medio de esta tensión geotecnológica, América Latina estará obligada a tomar partido y no debe dejarse intimidar. Mientras un par de países promueven el veto, el bloqueo, la restricción y la hegemonía tecnológica, nuestra región debe ser el referente de la neutralidad tecnológica, la igualdad de concurrencia de operadores, fabricantes, integradores, proveedores, agregadores, beneficiarse de esa oferta y generar las condiciones para que ocurra esa competencia.

La región debe aprovechar el contexto y construir una visión digital latinoamericana propia e independiente, que exprese el qué, cómo y dónde queremos estar en esta revolución digital, avanzar en el espacio digital común, de un mercado regional compartido, en la integración de los países para promover desarrollo, seguridad y confianza.

América Latina debe jugar un papel en la nueva gobernanza para la era digital, para ello debe tomárselo seriamente, mejorar las capacidades técnicas, ajustar los marcos regulatorios y construir una arquitectura legal que promueva la participación satisfactoria de cada país en este nuevo ecosistema. 

El proteccionismo no es un valor ni un aporte para el progreso de las naciones del continente. América Latina sabe quién termina pagando los costos de una guerra ajena, sabe quién termina recibiendo tecnologías de segunda mano, cerradas y amarradas a proveedores únicos.

América Latina sabe lo que implica que el ecosistema 5G llegue dividido a conquistar este territorio. Sabemos que significa retraso, marginación y exclusión.

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ANÁLISIS

Disney–Fox y la televisión restringida en México

Ramiro Tovar

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Alrededor del caso Disney–Fox se ha generado una discusión que omite varios aspectos fundamentales que, de considerarse, disminuirían las especulaciones e interpretaciones entre el coro de columnistas y editorialistas en los medios. Tales aspectos son los siguientes, a consideración de quien suscribe:

  1. Que es una transacción con causas de origen y efectos globales que responde a la evolución de la estructura de los mercados de propiedad, desarrollo y producción, comercialización y distribución de contenidos, en respuesta a las actuales y futuras plataformas digitales. En particular, en respuesta al advenimiento de competidores basados en servicios OTT (Over-the-top) como Amazon y Netflix. Disney tendrá un portafolio de contenidos que incluirán desde X-Men, Avatar, Toy Story, Mickey Mouse, hasta Marvel, National Geographic, Star Wars y el archivo legendario de películas de la 21th Century Fox. La rivalidad a no perder de vista es Disney vs. Comcast (que adquirió NBC Universal) e incluso con AT&T que adquirió Time Warner.
  2. Que cualquier condicionamiento que se imponga a la transacción de referencia debe de subordinarse a los tratados internacionales, en este caso todavía el TLCAN y en el corto plazo con USMCA o T-MEC, recientemente negociado, y que deberá ser ratificado por los congresos de los tres países, México, Estados Unidos y Canadá, en fecha próxima.
  3. Que en México no hay convergencia plena. La regulación ha protegido al operador que concentra el mercado. Históricamente, ha existido un obstáculo a la competencia en televisión restringida que es singular respecto de cualquier otra jurisdicción nacional. Adicionalmente, esta plataforma de distribución basada en cable coaxial se encuentra protegida de la competencia potencial que le representaría la más extensa red de telecomunicaciones (DSL-FTTH) existente, Telmex, que sin duda ejercería presión competitiva que se traduciría en mejor oferta, más contenidos y menores precios (la TV de paga es el único servicio de telecomunicaciones que en lugar de bajar precios, sistemáticamente van a la alza) en beneficio de los usuarios.
  4. Que hasta la entrada de filiales de canales deportivos de productores no integrados a concesionarios de televisión en el país (Claro Sports, Fox Sports, ESPN), diferentes a los integrados a los contenidos producidos por Grupo Televisa, la competencia por la adquisición y transmisión de tales eventos en exclusiva era inexistente.  La posición dominante de tal agente económico en la operación de sistemas de cable en el país y la integración de canales deportivos, propiedad y exclusividad de eventos y clubes deportivos, son parte de su todavía persistente poder de mercado en televisión de paga y factor determinante en su poder de negociación en dos ámbitos: 1) nacional, frente a operadores independientes de sistemas de televisión restringida (cable o satelital) al proveerles de contenidos en términos y condiciones no competitivos y 2) respecto de los proveedores de contenidos extranjeros que contrata en exclusiva, en ambos casos, los menos favorecidos son los operadores independientes que tienen que pagar sobreprecios por esos contenidos que Televisa tiene en exclusividad.

La resolución de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) respeto al caso Disney-Fox muestra una aplicación limitada de los criterios de competencia económica de la legislación nacional respecto de la consistencia con lo resuelto por otras autoridades en la materia en el resto del mundo.

La transacción de referencia ha sido aprobada en todo el mundo, sujeta a algunas condiciones, tanto en Estados Unidos como en Europa, China e India. Tales condiciones se han limitado a la desincorporación de la trasmisión de eventos deportivos locales o de relaciones contractuales como agentes de distribución de películas como proveedores en el mercado de exhibidores de cine como en el caso de México.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) tiene que pronunciarse sobre los efectos de esta operación en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión.

Sin embargo, ni Disney ni Fox son concesionarios de redes públicas de telecomunicaciones o concesionarios de sistemas de radiodifusión, ni son accionistas en alguno de ellos, por lo que el IFT no podrá ir más allá de lo que la Cofece ha resuelto aplicando los criterios de la Ley Federal de Competencia Económica (LFCE) respecto al análisis con fines preventivos de las adquisiciones o fusiones entre agentes económicos.

El IFT, adicionalmente, podría actuar respecto de sus facultades asociadas a “derechos de las audiencias”, pero para ello no requiere, ni podría, resolver medidas tales como condicionar la transacción a desincorporación de activos o imponer ciertas restricciones contractuales en sus relaciones con concesionarios de telecomunicaciones o radiodifusión.

Este caso una es clara evidencia del conflicto competencial y de la incertidumbre que puede generar la existencia de ambos órganos autónomos reguladores en materia de competencia.

La salida a lo que implica esta operación no es el artículo 5º de la LFCE que establece que sólo una entidad, entre la Cofece y el IFT, tendrá competencia en un caso que conozca una u otra, y que serán los Tribunales Colegiados de Circuito Especializados en Materia de Competencia Económica, Radiodifusión y Telecomunicaciones, los que fijarán a cuál le corresponde el caso, pues las facultades y atribuciones de una y otro son distintas.

Por ejemplo, la Cofece es competente y se ha pronunciado respecto de esta operación en los mercados de: a) distribución de películas para salas de cine; b) licenciamiento de contenidos y música para entretenimiento en el hogar para su adquisición y descarga directa; c) entretenimiento en vivo; d) licenciamientos de derechos de propiedad intelectual para libros, revistas, videojuegos, entre otros, pero no así para los efectos de la operación en las  redes de telecomunicaciones.

Por otra parte, en los eventos deportivos, Fox Sports es una alternativa a los canales de televisión restringida de tal género de contenidos pero que están integrados al mayor operador de sistemas de cable del país.

La existencia de contenidos deportivos de producción independiente ha incrementado la variedad y la diversidad de opiniones alrededor de tales eventos. Desincorporar la cobertura de eventos deportivos nacionales producidos por Fox significaría una regresión en la competencia y, por lo tanto, pérdida de variedad en dicho segmento de contenidos.

Al respecto, el Presidente López Obrador expresó: “lo que más me preocupa es que se cobre por ver el futbol, no es mi deporte favorito, pero sí mucha gente ve el futbol, no vaya a suceder de que se dé una autorización que afecte a los consumidores, a los aficionados del futbol”… ”Si afectan al futbol pues no, que se revise este asunto, que se discuta, que se debata; sí son organismos autónomos, pero no son infalibles, no son como el castillo de la pureza, que se vea qué están haciendo y todos tenemos derecho a conocerlo”.

Con tal preocupación en la mira, la operación Disney–Fox puede aumentar su poder de negociación como proveedores de contenidos frente al dominio de operadores de cable como Grupo Televisa, que han ejercido poder sustancial de facto en la distribución y transmisión de eventos deportivos por sus canales abiertos y restringidos, lo que ha derivado en tratamientos diferenciados entre los sistemas de cable integrados e independientes y la persistencia de rentas supra competitivas en el servicio de televisión restringida. Con ello, ha apalancado mayores márgenes dado que el aumento real en las tarifas aplicadas a sus suscriptores es menor que el incremento real en la adquisición de contenidos y programación de entidades nacionales independientes y extrajeras, como son Disney y Fox.

Si el objetivo es menores precios en televisión restringida, incluidos eventos deportivos, y programación exclusiva, se debe antes eliminar la añeja barrera a la entrada a la convergencia de servicios (triple play), permitiendo la concurrencia a todas las redes de telecomunicaciones basadas en cualquier tipo de plataforma tecnológica (DSL, FTTH, móvil, satelital o híbridas).

Tal es el obstáculo de relevancia, antes que esperar resoluciones que favorezcan la posición negociadora de los protegidos por dicha barrera a la entrada desde principios de los años noventa, y que han estado explotando la excepción del artículo 9º transitorio de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, respecto al debido proceso de análisis de competencia en sus adquisiciones de sistemas de cable por todo el territorio nacional.

No desviemos la mirada de donde existe realmente un impedimento a la competencia: la permanencia de privilegios injustificados a quienes pueden ofrecer triple play y quienes no; así como tampoco respecto a que la competencia global se dirige al streaming o servicios OTT, por lo que la convergencia de servicios para todas las redes es una condición necesaria.

Sin duda, la solución en México es la tan dilatada pero tan necesaria como anhelada convergencia plena, antes que cualquier otra.

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