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ANÁLISIS

Histeria por la neutralidad de la red

Sin infraestructura no se recibirían servicios y aplicaciones sobre Internet, al mismo tiempo que estos contenidos y plataformas le añaden valor a las redes y la conectividad.

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La neutralidad de la red en Estados Unidos es un debate ideológico con ramificaciones económicas, políticas y tecnológicas. Ambos bandos buscan lo mismo –un Internet abierto y libre– pero por caminos distintos, típico de posturas polarizadas. Como todo tema politizado, existen los buenos y los malos. Los primeros son Obama, los demócratas, las empresas de Internet y los activistas que los respaldan. Esta postura podríamos denominarla progresista. Los antagonistas son Trump, los republicanos, los proveedores del servicio de banda ancha y los especialistas que los comprenden. Ellos conforman el grupo libertario.

En febrero de 2015, cuando se aprobaron las reglas de la neutralidad de la red con una Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) mayoritariamente demócrata presidida por Tom Wheeler, el comunicado oficial decía que la FCC buscaba “proteger y promover una Internet que fomenta la libertad de expresión, apoya la innovación y el comercio e incentiva la expansión y la inversión de los proveedores de banda ancha de EUA”.

33 meses después, el comunicado de una FCC de mayoría republicana presidida por Ajit Pai, señala que “la Comisión protegerá a los consumidores a un costo mucho menor para la inversión que las rígidas y amplias normas de servicios públicos anteriores. Restaura un clima favorable para la inversión en redes, clave para cerrar la brecha digital, estimulando la competencia y la innovación que beneficia a los consumidores”.

Son objetivos semejantes (libertad, innovación, inversión) pero visiones distintas para alcanzarlos. Para proteger el Internet abierto, Obama abogó por la regulación y la protección. Para restaurar la libertad en Internet, Trump prefiere desregulación, transparencia y fuerzas del mercado.

En 2015 la FCC redefinió el “servicio de acceso de banda ancha” como un “servicio de telecomunicaciones” y la “banda ancha móvil” como un “servicio móvil comercial”. Con ello, la autoridad estaba obligada a regular el acceso y el servicio. También prohibió bloquear contenidos, aplicaciones y servicios; no perjudicar ni degradar el tráfico y no priorizar o favorecer el tráfico y los servicios de los afiliados de los proveedores de Internet.

Para proteger el Internet abierto, Obama abogó por la regulación y la protección. Para restaurar la libertad en Internet, Trump prefiere desregulación, transparencia y fuerzas del mercado

En diciembre de 2017 la FCC revierte lo avalado dos años atrás y restaura el acceso de banda ancha como un “servicio de información” y la banda ancha móvil un “servicio móvil privado”. La Comisión Federal de Comercio será la autoridad responsable de proteger a los consumidores de prácticas anticompetitivas de los operadores. Finalmente, requiere a los proveedores de banda ancha a divulgar sus acuerdos con otras empresas, incluidos los bloqueos, priorización pagada o afiliada de tráfico. La FCC republicana “encuentra que la transparencia, combinada con las fuerzas del mercado y las leyes antimonopolio y de protección al consumidor, logran beneficios comparables a las reglas de 2015 a un costo menor”.

El bando progresista, activista o millenial es ingenuo al defender el Internet abierto, como si las empresas de Internet no tuvieran intereses económicos con una red con las caracteristicas de 2015, simpatizando con marcas como Google, Netflix, Amazon, Facebook o Apple. Cuando se revisan los informes financieros y los modelos de negocios de estas y otras empresas de Internet se entiende por qué defienden un Internet abierto, pero han sabido colocarse del lado bueno, amable, de las libertades y los derechos. Cuando Google paga los estudios de organizaciones que defienden los derechos digitales y la neutralidad en la red todo es muy transparente.

El sector libertario, especializado o tradicional aboga por los intereses de los operadores de cable como Comcast y los inalámbricos Verizon, AT&T, T-Mobile y Sprint. Su negocio es el acceso y la conectividad y saben que no existe nada semejante a un “Internet gratuito”, por eso defienden administrar y cobrar por el tráfico de Internet.

El principal argumento de los proveedores de banda ancha es que ellos realizan las inversiones millonarias, despliegan las redes y soportan la carga regulatoria para proveer el acceso y el servicio. Las empresas de Internet y Over the top (OTT) contraargumentan que ellos desarrollan aplicaciones, plataformas, contenidos y servicios innovadores que los consumidores valoran por encima de los contratos, términos y condiciones de los operadores tradicionales.

Ambas posturas son válidas. Sin infraestructura no se recibirían servicios y aplicaciones sobre Internet, al mismo tiempo que estos contenidos y plataformas le añaden valor a las redes y la conectividad. Internet tiene valor gracias a que consumimos esos contenidos en la red, reconfigurándola con nuestros hábitos digitales; pero hicieron falta décadas de inversión, costosa instalación de infraestructura y pesada regulación para tener acceso a la conectividad y las tecnologías.

Por cierto, gracias a que la FCC no fue lo suficientemente visionaria ni prospectiva (lo mismo ocurrió en Europa y América Latina) no reguló de la misma manera que las redes fijas ni la telefonía móvil ni los datos, creyendo que no tendrían futuro. Recordemos la frase del fundador de Microsoft, Bill Gates, en 1993: “¿Internet? No estamos interesados en ello”.      

Ahora las tecnologías y la banda ancha móviles están marcando la tendencia en el consumo digital. Por eso el club libertario sostiene que la no regulación de Internet permitió su expansión, evolución e innovación hasta nuestros días, por lo que debe seguir igual. La historia de Internet le da la razón al argumento republicano y a la FCC que, en su momento, desatendió la telefonía móvil y la Internet. La regulación debe aplicarse para salvaguardar el interés público y los derechos fundamentales, de lo contrario sale sobrando.

El debate sobre la neutralidad de la red en EUA es maniqueo, está radicalizado y no ayuda a ponderar una postura equilibrada. Conviene mirar lo aprobado por el Parlamento Europeo en 2014. En el viejo continente las compañías que ofrecen acceso a Internet deberán tratar el tráfico de manera equitativa, no podrán bloquear o ralentizar deliberadamente la descarga o subida de contenidos, aplicaciones o servicios, excepto en caso de orden judicial. Lo más importante es que los proveedores podrán ofrecer condiciones especiales (calidad de Internet mejorada para algunos servicios) sólo bajo la condición de que no repercuta en la calidad general. Los proveedores de acceso a Internet no pueden gestionar el tráfico en sus redes para favorecer ciertos servicios, ni priorizar por una supuesta congestión en sus redes, ni ofrecer acceso privilegiado a los llamados “servicios especializados” (OTT). Administrar el tráfico para algunos, pero sin afectar la calidad y velocidad de los demás, es una postura intermedia.

Conviene recordar que desde América Latina hay un paso previo a la neutralidad de la red: cerrar la brecha digital y ampliar la cobertura de servicios de telecomunicaciones. Sí queremos Internet abierto, libre y veloz, pero primero necesitamos infraestructura de banda ancha. El sector libertario defiende sus inversiones. El sector progresista sus derechos en la red. El sector excluido del acceso a las tecnologías, la conectividad y sus aplicaciones –que no es minoritario– no tiene nada que defender. La neutralidad de la red nos importa a los conectados. Sería exceso de neutralidad no preocuparnos por ellos y suponer que todo el mundo ya es digital y que convive por igual en la red.

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ANÁLISIS

¿Cómo le ha ido a Carlos Slim en Europa? TV y banda ancha son las oportunidades de América Móvil

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Desde mediados de 2012, la firma mexicana América Móvil decidió expandirse hacia el continente europeo, plagado de oportunidades de inversión entre mercados en crecimiento y compañías con necesidad de capital. Hacia 2018, la influencia del grupo mexicano se extiende sobre cerca de 40 millones de conexiones europeas, fijas y móviles, a través de ocho países europeos.

Hasta el segundo trimestre de 2018, América Móvil contaba con una participación controladora en Telekom Austria de 51 por ciento de su capital, lo que le permite decidir sobre el destino de la compañía a través de su propia visión, estrategia y prácticas de negocio.

Situación de KPN

En el caso de KPN, es una relación compleja. Aunque el conglomerado mexicano posee una participación mayoritaria de 21.4 por ciento del capital en circulación de KPN de Países Bajos, estos activos fueron etiquetados para su venta en 2015, luego de haber visto frustrada la intención de compra total.

En un acuerdo específico entre KPN y América Móvil, la compañía mexicana tiene derecho a nombrar un miembro en la Junta de Supervisión.

En agosto de 2013 América Móvil propuso la compra total de KPN, que provocó la reacción de la KPN Preference Shares B Foundation, una entidad legal independiente con el objetivo legal de proteger los intereses de KPN, la cual ejerció una opción de compra en valores de la compañía que le permitió obtener 50 por ciento de las acciones preferentes con voto, bloqueando la posibilidad de venta a América Móvil.

En ese sentido, desde junio de 2015 cuando América Móvil reclasificó su participación en KPN como disponible para venta, la incluyó en sus estados financieros bajo el método de “participación”, razón por la cual no consolida los resultados de la compañía holandesa en sus propios resultados financieros consolidados.

De acuerdo con su reporte anual correspondiente a 2017, la participación accionaria de América Móvil en KPN de 21.4 por ciento tendría un valor de aproximadamente 46.6 mil millones de pesos mexicanos (2.1 mil millones de euros). Durante 2017, América Móvil informó que recibió 2.3 mil millones de pesos por concepto de dividendos de dicha inversión.

Las oportunidades están en la TV e Internet

El mercado europeo se encuentra actualmente en un momento complejo, ante presiones regulatorias para la baja de precios y la introducción de más competencia, además de una enorme necesidad de capital para invertir en las redes de nueva generación 5G y de fibra óptica, carrera que parece estar perdiendo frente al resto de las regiones en el mundo.

El mercado móvil, en particular, atraviesa por un momento de bajo crecimiento, ante un mercado saturado en la mayoría de los países desarrollados, una fuerte competencia hacia la baja de precios y un bajo desarrollo 4G frente a otros mercados.

América Móvil cerró el segundo trimestre de 2018 con un total de 24.97 millones de suscriptores móviles, lo que representa una caída de 1.35 por ciento. Mercados en desarrollo como Croacia y Bielorrusia aún ofrecen algo de crecimiento, pero otros desarrollados como Austria y Países Bajos, registran poco avance.

A través de Telekom Austria, el conglomerado mexicano tiene una participación relevante principalmente en Europa Oriental, donde en muchos países tiene una participación de relativa mayoría. Esta filial logró mantener su base de usuarios móviles año con año al segundo trimestre de 2018, con apenas un crecimiento de 0.3 por ciento.

Suscriptores móvilesCrecimiento anualParticipación mercado móvil
Austria5,284.50-1.50%38.50%
Bulgaria3,973.51-3.12%39.40%
Croacia1,801.041.07%36.49%
Bielorrusia4,861.520.12%42.31%
Eslovenia694.38-2.78%28.51%
Serbia2,173.100.67%24.15%
Macedonia1,062.24-2.40%48.76%
KPN5,127.00-2.40%43.00%

 

Participación de mercado por país de TKA

Contrariamente al mercado móvil, el mercado fijo encuentra una nueva oportunidad de crecimiento en la demanda de servicios de televisión de paga y banda ancha, que logran contrarrestar los efectos por la contracción en los servicios de voz tradicional.

El mercado de banda ancha fija, la demanda por Internet y una mayor velocidad permitió a América Móvil atender a 5.5 millones de suscriptores a través de sus subsidiarias en el mercado europeo, luego de un crecimiento de 2.75 por ciento.

Los Países Bajos representan el mercado más grande con 2.9 millones de conexiones a nivel consumidor (285 mil más para negocios), al registrar una tasa de crecimiento de 1.6 por ciento.

Bielorrusia es uno de los mercados más pequeños, aunque reportó una tasa de crecimiento de 75.32 por ciento hasta las 245.81 mil conexiones. Austria representa también un mercado significativo con 1.4 millones de conexiones, aunque la subsidiaria reportó una caída de 1.7 por ciento.

En el caso de la oferta de TV de paga, la presencia a través de Telekom Austria es aún pequeña, considerando el número de suscriptores que atiende actualmente KPN en los Países Bajos. En conjunto, TKA y KPN atendían un total de 3.9 millones de suscriptores de TV de paga, 7.5 por ciento más respecto al segundo trimestre del 2017.

En particular, KPN atiende a 2.94 millones de suscriptores en TV de paga, aunque avanzó apenas 1 por ciento.

Todas las filiales atendidas a través de TKA registraron un desempeño positivo, siendo el más alto de 131.94 por ciento en Bielorrusia. Austria creció 5.2 por ciento, aunque Bulgaria tiene la filial más grande con 496.57 mil suscriptores, luego de un crecimiento de 3.5 por ciento año con año al segundo trimestre de 2018.

Ingresos

Telekom Austria reportó ingresos totales por mil 99 millones de euros al segundo trimestre de 2018, lo que representa un crecimiento de 1.3 por ciento respecto al mismo periodo de un año antes. Los ingresos por servicios se incrementaron 0.4 por ciento, mientras que la venta de equipos avanzó 5.7 por ciento.

El EBITDA de la compañía se ubicó en 356.4 millones de euros, tras una reducción de 0.9 por ciento respecto al segundo trimestre de 2017. El margen EBITDA se ubicó en 32.4 por ciento, 0.8 puntos menos que un año antes.

En el caso de KPN, pese a concentrarse sólo en Países Bajos, pero con una mayor cantidad de conexiones fijas, reportó ingresos totales por 1.4 mil millones de euros al segundo trimestre de 2018, lo que representa un desempeño negativo de 1.7 por ciento respecto al mismo periodo de un año antes.

Gracias a su programa de ahorros y a la digitalización de sus procesos, además del buen desempeño en métricas como el ARPU residencial (+3.9%), KPN reporta también un desempeño operativo más sano. El EBITDA de KPN se incrementó 1.3 por ciento a 577 millones de euros, con un margen de 41.1 por ciento, 1.1 puntos porcentuales superior al registrado en el segundo trimestre de 2017.

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ANÁLISIS

Apple versus Qualcomm: un duelo de titanes

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Durante los últimos años, dos gigantes de la industria, Apple y Qualcomm, mantienen una batalla legal en torno a las licencias por el uso de patentes por el uso de sus baseband chips, componentes de los equipos celulares que posibilitan las comunicaciones mediante  tecnologías CDMA o LTE. La pugna entre ambos colosos de la tecnología plantea diversas interrogantes respecto al rol que juega el sistema de patentes como mecanismo de incentivo a inversiones en investigación y desarrollo, así como sus efectos sobre la competencia en los mercados.

Con ingresos por más de 22.3 mil millones de dólares (2017), Qualcomm es en la actualidad una de las empresas líderes en el mundo de la tecnología, destacando particularmente por su aporte en el desarrollo de circuitos integrados (o chips) y semiconductores.

Uno de sus productos más valorados por la industria móvil son los denominados baseband chips, dispositivos que concentran todas las funciones de una antena de radio y que posibilitan la conexión de los equipos celulares con las redes de telecomunicaciones. Qualcomm es uno de los actores más importantes en este mercado, concentrando en el caso de chips LTE cerca de 70 por ciento del total de ingresos a nivel mundial.[1]

Uno de los pilares de la estrategia comercial seguida por Qualcomm ha sido el cobro de regalías por el licenciamiento de sus productos patentados. Su modelo de negocio basado en la política denominada no licence – no chip busca asegurarle a la empresa un flujo continuo de ingresos, producto de las ventas realizadas por sus clientes, entre los cuales figuran los grandes fabricantes de equipos móviles, entre ellos Apple.

Apple, otro gigante de la industria, con ingresos de casi 230 mil millones de dólares (2017), concentra 43 por ciento del mercado de tabletas a nivel mundial.[2] Una alta proporción de sus tablets y smartphones utilizan baseband chips de Qualcomm. Durante los últimos años Apple, así como las autoridades de competencia de varios países, han reclamado públicamente que las políticas de licenciamiento utilizadas por Qualcomm van más allá del estándar considerado como “justo, razonable y no discriminatorio (FRAND, por sus siglas en inglés)”.

A continuación presentamos algunos de los casos más destacados y algunas reflexiones en torno al futuro de modelos de negocio basados en el licenciamiento de tecnologías.

Fuego cruzado de denuncias

Si bien las controversias entre las dos empresas son de larga data, un primer caso que destaca de manera importante fue el acuerdo al que se sometió Qualcomm en China con la autoridad encargada de aplicar la ley antimonopolios (National Development and Reform Commission’s (NDRC)), mediante el pago de una multa de 975 millones de dólares en 2015. El caso surgió en respuesta a reclamos por parte de diversos productores chinos como Xiaomi Technology y Huawei Technologies, respecto de las políticas de licenciamiento que venía implementando Qualcomm, mediante las cuales cobraba sus regalías como un porcentaje de los precios al público de los aparatos móviles.[3] Parte del acuerdo con la NDRC consistió en que la base de cobro de dichas regalías se reduciría del 100 al 65 por ciento del precio final cobrado por las empresas chinas.

Posteriormente, a fines de 2016, la autoridad de competencia surcoreana (Korean Fair Trade Commission) impuso una sanción a Qualcomm por prácticas de licenciamiento contrarias a la libre competencia. En particular, la agencia de competencia motivó su decisión en los perjuicios que puede ocasionar sobre la competencia y la difusión de los beneficios de la tecnología el uso del sistema de regalías sobre licencias de patentes, más allá de los estándares FRAND. En este caso, la KFTC hizo suyos los reclamos de diversos agentes de la industria, entre ellos, Apple, respecto de las altas regalías aplicadas por Qualcomm por el uso de sus baseband chips, imponiéndole una multa de 854 millones de dólares.

Al mismo tiempo, hacia finales de 2016 en Estados Unidos iniciaron una serie de acciones legales vinculadas al caso. La Federal Trade Commission (FTC) planea una demanda contra Qualcomm por incurrir en conductas anticompetitivas al condicionar la reducción en el pago de sus regalías al compromiso por parte de sus clientes de no utilizar chips de sus competidores.

Posteriormente, se suma a dicha denuncia una demanda de Apple contra Qualcomm por mil millones de dólares. Sin embargo, la respuesta no se dejó esperar. A mediados de 2017, Qualcomm entabló una demanda en contra de Apple por infringir seis patentes correspondientes a sus procesadores y tecnologías que permitan aumentar la duración de la vida de las baterías, solicitando a las autoridades norteamericanas, entre otros aspectos, una medida cautelar que prohíba las importaciones de IPhone.[4]

Apple, por su parte, en noviembre denunció a Qualcomm, acusándolo de que uno de sus procesadores emblemáticos llamado Snapdragon, copiaba tecnologías contenidas en sus patentes vinculadas con el ahorro de energía.[5]

También en 2017, la autoridad de competencia Taiwanesa (Taiwan Fair Trade Commission) anunció la imposición a Qualcomm de una multa de 774 millones de dólares tanto por los efectos anticompetitivos de sus políticas de regalías como por la negativa en atender solicitudes de licenciamiento de otros operadores del mercado.

Por último, en enero de 2018, la Comisión Europea (CE) sancionó a Qualcomm con una multa de 997 millones de euros, por abuso de posición dominante en el mercado de baseband chips LTE. La CE señaló que desde 2011 Qualcomm había suscrito un acuerdo con Apple, mediante el cual le pagaba montos significativos a esta última a cambio de utilizar con carácter exclusivo sus baseband chips en los dispositivos IPhone e iPad. El acuerdo precisaba que los pagos dejarían de hacerse en caso de que Apple vendiera dispositivos con chips fabricados por otro competidor. Según la CE, esta práctica afectó de manera significativa la competencia, impidiendo que un jugador importante de la industria como Apple pudiera considerar adquirir equipos de su competidor directo, Intel, incurriendo en una conducta anticompetitiva y exclusoria. La mayoría de las denuncias mencionadas han sido apeladas por Qualcomm, por lo que buena parte de los casos reseñados aún continúan en trámite.

¿Punto de quiebre del modelo de negocio?

Sin duda, la ola de denuncias vinculadas con las políticas de licenciamiento de patentes de Qualcomm plantea interrogantes respecto de la viabilidad futura de este modelo de negocio. Por un lado, resulta totalmente genuino que las empresas innovadoras reciban una compensación adecuada por sus inversiones en I&D y que exista un férreo enforcement de los derechos de propiedad intelectual.

No obstante, la promoción de la innovación debe armonizarse con otros objetivos regulatorios, como la promoción de la competencia. Las políticas de patentes han sido diseñadas no sólo para proteger la innovación sino para garantizar que la sociedad pueda aprovechar los beneficios derivados de la generación de nuevas tecnologías.

Por su parte, la protección de la competencia no sólo garantiza menores precios para los consumidores sino que los beneficios de los nuevos productos que se lanzan al mercado puedan ser aprovechados por toda la sociedad.

En este caso, es importante resaltar que el centro de la polémica no está en la práctica del cobro de regalías, la cual es muy común en los mercados de tecnología, sino en el uso de dichas políticas para bloquear o desincentivar la participación de competidores.

Todo parece indicar que las políticas bajo cuestionamiento en varios países deberán ser reformuladas. Ello no debería ser un obstáculo para un gigante de la tecnología como Quallcomm. Su CEO, Steve Mollenkopf, ha señalado “nos fascina la tecnología y siempre trabajamos para impulsarla. Nuestro trabajo es ser impacientes. Ese es nuestro rol en la industria móvil y nuestro futuro”.[6]

En efecto, Qualcomm ha protagonizado una historia de liderazgo tecnológico cuyo éxito no debería estar supeditado a prácticas que colisionen con la libre competencia.

 

[1] European Commission (2018) “Case 8303-Qualcomm /NXP Semiconductors”, DG Competition. http://ec.europa.eu/competition/elojade/isef/case_details.cfm?proc_code=2_M_8306

[2] Russel, Jon ‘Apple continues to dominate the table market as sales decline once again’,

[3] Noel RandewichMatthew Miller ‘Qualcomm to pay $975 million to resolve China antitrust dispute’ https://www.reuters.com/article/us-china-qualcomm/qualcomm-to-pay-975-million-to-resolve-china-antitrust-dispute-idUSKBN0LD2EL20150210

[4] Anita Balakrishnan (2017) ‘Qualcomm seeks to ban imports and sales of Apple iPhones in new lawsuit’, CNBS https://www.cnbc.com/2017/07/06/qualcomm-sues-over-alleged-apple-iphone-patent-infringement.html

[5] Jon Fingas (2017) ‘Apple sues Qualcomm for violating chip patents‘, www.engadget.com/2017/11/29/apple-sues-qualcomm-over-mobile-chip-patents/

[6] www.qualcomm.com/company/about

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Huawei: las causas por las que se convierte en el segundo proveedor más grande de smartphones

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Con más de 54 millones de smartphones vendidos durante el segundo trimestre de 2018, el fabricante chino Huawei logró su objetivo de convertirse en el segundo proveedor de smartphones más grande del mundo, superando por primera vez a Apple. Samsung se mantiene en un lejano primer lugar con más de 71 millones de unidades, aunque con dificultades de crecimiento según sus recientes resultados.

Datos de diversas consultoras, incluidas IDC, Counterpoint y Strategy Analytics, confirman que Huawei logró una participación de alrededor de 15.5 por ciento a nivel mundial por número de smartphones enviados.

Counterpoint presentó la estimación más optimista del número de smartphones vendidos durante el segundo trimestre de 2018 con un total de 360 millones de unidades, le sigue Strategy Analytics con 350.4 millones e IDC con 348.2 millones. Las variaciones estarían principalmente causadas por la dificultad de medir a fabricantes más pequeños, principalmente provenientes de China y otros mercados emergentes.

En ese sentido, si se considera el total de unidades enviadas estimadas por consultora, se obtienen ligeras variaciones respecto a la participación de mercado de Huawei, que varían desde la más baja de 15 por ciento estimada por Counterpoint, a la más alta de 15.8 por ciento de IDC.

Diversas consultoras habían advertido previamente sobre el poco crecimiento del mercado de smartphones, especialmente en el segmento de gama alta, al considerar la saturación en los mercado más maduros. En ese sentido, las mayores oportunidades para los fabricantes se encontrarían en mercados emergentes en los segmentos de gamas medias y bajas. Esta tendencia habría sido aprovechada por Huawei, aunque no ignorada por Apple.

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