COMUNIDAD MEDIATELECOM

ANÁLISIS

Presentación conectar a los desconectados #CLT2015

Jorge Bravo

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Existe una coincidencia en el sentido de que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y la conectividad de banda ancha pueden mejorar las condiciones de vida de las personas. Si bien no ocurre un efecto mecánico y lineal entre acceso a las TIC y bienestar, una mayor infraestructura crea mejores condiciones para que la población tenga acceso a la información, entretenimiento y una amplia gama de herramientas digitales y servicios públicos.

Para que se logre una mayor penetración de las TICs e Internet de banda ancha, se requieren dos componentes indispensables. Por una parte, el diseño de políticas públicas con una clara perspectiva de inclusión social y conformación de un ecosistema digital. A diferencia de otras regiones del mundo con mayor desarrollo y apropiación tecnológica, uno de los objetivos de la política pública en regiones como América Latina debe ser conectar a los desconectados y abatir la brecha digital.

El otro elemento es la inversión por parte de los operadores. La inversión en el sector de las telecomunicaciones permite ampliar y modernizar las redes, incrementar la cobertura de los servicios, innovar en modelos de negocio y nuevas aplicaciones y mejorar la calidad de los servicios. Sin embargo, la inversión requiere condiciones regulatorias y de mercado que le provean certidumbre.

Para un sector de la economía que encuentra estrechos paralelismos entre los objetivos sociales de la política pública y la oportunidad de expandir mercados a través de los servicios de telecomunicaciones, lo idóneo son los vasos comunicantes entre, por un lado, el derecho de acceso a las TIC por parte de la población, los objetivos de acceso e inclusión digital universal y los planes de inversión de las empresas.

El 3er. Congreso Latinoamericano de Telecomunicaciones (CLT2015), a celebrarse en Cancún, México, del 13 al 16 de julio, planteará estos y otros retos. La región ha tenido un crecimiento importante en penetración de servicios de telecomunicaciones, pero aún persisten desafíos precisamente en el diseño de políticas públicas, ambiente regulatorio a favor de las inversiones, despliegue de redes y liberación de espectro para banda ancha móvil.

Este dossier de Mediatelecom busca aportar propuestas y perspectivas; está integrado por cuatro especialistas del sector de las telecomunicaciones en Iberoamérica: Pablo Bello, secretario General de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (AHCIET); Sebastián Cabello, director de GSMA Latin America; Mauricio Agudelo, ejecutivo Principal y especialista Senior Telecom de CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, y Jorge Fernando Negrete, analista del sector y director General de Mediatelecom Policy & Law.

Con los temas actuales de la agenda de la industria de las comunicaciones móviles en América Latina, Sebastián Cabello plantea los desafíos para potenciar las inversiones y el diseño de políticas públicas que hagan posible materializar el crecimiento. Desde luego, en su análisis no están ausentes los factores que ralentizan el crecimiento de la industria y los mercados, como las demoras en la asignación de espectro, los obstáculos para el despliegue de infraestructura o la sobrecarga recaudatoria que claramente se contrapone al derecho de acceso a las TIC o al cumplimiento de cualquier plan de conectividad de los gobiernos.

En su colaboración, Pablo Bello pone énfasis en la necesidad de atender a los sectores que aún permanecen desconectados, pero va más allá al señalar la enorme oportunidad de desarrollo que implica la economía digital. Se requiere crear un ecosistema digital sustentado en condiciones de colaboración y confianza en Internet, en el sentido de que los usuarios se sientan seguros y protegidos mientras navegan y se comunican en la red.

Mauricio Agudelo propone soportar la expansión del desarrollo y ecosistema digital en las infraestructuras de comunicaciones, a través de redes capilarizadas que lleguen a toda la población, con calidad y precios asequibles. Para ello se requieren estímulos a la inversión de banda ancha y fuentes de financiamiento público-privado que contribuyan a la creación de contenidos digitales y ampliación de servicios de banda ancha.

Finalmente, Jorge Fernando Negrete pone el énfasis en alinear la política pública y la regulación con el derecho fundamental de acceso a las TIC. El diseño institucional en el sector de las telecomunicaciones en América Latina también debe fomentar la coordinación entre autoridades e industria para detonar la innovación, abrir la convergencia y enriquecer la comunicación de los usuarios.

Las reflexiones de los especialistas que hemos mencionado y que nutren este dossier vienen acompañadas de un conjunto de datos y gráficas que Mediatelecom aporta para poner en contexto y mostrar una radiografía del estado de la conectividad, los servicios y la infraestructura de telecomunicaciones en la región. Se trata de cifras que nos ubican como una región en crecimiento constante, pero todavía con asignaturas presentes en términos de inclusión digital y disminución de la pobreza a través del uso de las TIC.

ANÁLISIS

La operación Disney-Fox: ¿el ocaso del Sr. Murdoch?

el 14 de diciembre se emitió un comunicado conjunto entre la Century Fox y Walt Disney, anunciando que había llegado a un acuerdo de compra-venta de activos.

Francisco Vidal Bonifaz

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En 2012 llegaba a la cima el desarrollo de los negocios del magnate de los medios Rupert Murdoch. Fue en ese año cuando su conglomerado News Corp. alcanzaba la cifra de ingresos de 33 mil millones de dólares y se colocaba en el cuarto lugar dentro de los grupos de medios más importantes del planeta. Apenas en 2007 Murdoch había logrado embolsarse el diario The Walt Street Journal, uno de los más influyentes rotativos en el mundo de los negocios.

A partir de 2013 las cosas comenzaron a cambiar, al punto de que en mayo de ese año se aprobó la división de News Corp. en dos compañías: la “Nueva” News Corp., que agruparía principalmente los negocios en el segmento de los medios impresos (Australia, Reino Unido y Estados Unidos) y la edición de libros (Harper Collins), y una nueva empresa bautizada como 21.st Century Fox, que administraría los negocios de la producción de canales para la televisión de paga –en Estados Unidos e internacionales—, la televisión abierta en Estados Unidos y el manejo de los estudios que producen audiovisual para el cine y la televisión. Precisamente, la nueva empresa tomaba su nombre de la mítica Twentieth Century Fox, uno de los pilares de Hollywood.

Pero los últimos años no han sido fáciles para la familia Murdoch, en primer lugar debido a la tradicional actitud inescrupulosa que ha caracterizado la actuación empresarial de la cabeza de la familia, Rupert, y de algunos de sus ejecutivos, lo que incluso motivó el cierre del cotidiano inglés News of the World –fundado en 1843— debido al daño y los problemas legales que causó el escándalo de las “escuchas telefónicas” que llegaron a su punto culminante en 2011.

Más recientemente, la intención de que 21st. Century Fox tomara el control de la europea Sky y se convirtiera en una de las principales operadoras mundiales de televisión satelital ha enfrentado diversos obstáculos. Apenas el 6 de diciembre de 2017 la autoridad regulatoria de Reino Unido informó que había retrasado un mes su decisión sobre la operación debido, entre otras cosas, a que necesita procesar más de 12 mil observaciones sobre la misma.

Pero los últimos años no han sido fáciles para la familia Murdoch, en primer lugar debido a la tradicional actitud inescrupulosa que ha caracterizado la actuación empresarial de la cabeza de la familia

La estrella de Murdoch parece estar declinando pese a que mantiene amplias relaciones en los círculos de negocios y políticos internacionales, entre los que se cuentan sus contactos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La operación

En los primeros días de noviembre de 2017 el mundo de la información mediática se entretenía con el estire y afloje entre las autoridades regulatorias de Estados Unidos y AT&T en torno a la autorización para que esta última absorbiera a Time Warner, otro de los pilares del viejo Hollywood y de las nuevas industrias mediáticas.

En ese momento irrumpió la información de que Murdoch estaba dispuesto a vender activos de la 21st. Century Fox, uno de sus dos brazos mediáticos. A partir de entonces, las especulaciones fueron y vinieron hasta que el 14 de diciembre se emitió un comunicado conjunto entre la Century Fox y Walt Disney, anunciando que había llegado a un acuerdo de compra-venta de activos.

En realidad, los términos de la operación no implican la desaparición de 21st. Century Fox, aunque puede significar una reducción sustancial de sus actividades. La compañía traspasaría a Walt Disney los estudios de producción para televisión y cine, varios canales de televisión de paga y los negocios internacionales de televisión, incluidos los de televisión satelital lo que implica, cuando menos, dos tercios de la facturación de Fox durante el año fiscal de 2017 (28,500 millones de dólares).

¿Qué parte del negocio de Fox retendría Murdoch? De acuerdo con un comunicado emitido por la compañía, la “nueva” Fox quedará formada por:

  • Canales para la televisión de paga en Estados Unidos:
    • Fox News Channel: canal de noticias.
    • Fox Broadcasting Company: canales de series y deportes.
    • Fox Business Network: canal de información financiera.
    • FS1 and FS2: canales de deportes.
    • Big Ten Network: canal de deporte colegial.
  • La red de 28 estaciones de televisión abierta en Estados Unidos, que opera en 17 mercados y cubre alrededor de 37 por ciento de los hogares en ese país.

 

En conjunto, estas actividades representan ingresos por alrededor de 10 mil millones de dólares, o sea, una tercera parte de la facturación del año fiscal de 2017.

A reserva de analizar en qué términos quedará el acuerdo final, la operación significará para Disney el acrecentamiento en su capacidad de producción fílmica y audiovisual, a los que añadirá 8 mil millones de dólares de facturación anual. Además de los estudios fílmicos de la Twentieth Century Fox deben añadirse los de Fox Searchlight y Fox 2000, a lo que habría que sumar los estudios de producción televisiva agrupados en torno a Twentieth Century Fox Television, FX Productions y Fox21.

Disney también reforzará su división de canales de televisión de paga con la incorporación de las señales de National Geographic y los canales internacionales. En este segundo caso se trata de incorporar la señal de 350 canales distribuidos en 170 países, con lo que se fortalecerá el peso de Disney como productor mundial de canales para la televisión de paga. En América Latina, incluido a México, sobresalen los canales de deportes, de cine y de series que operan bajo la marca Fox.

Adicionalmente Disney se embolsará las operaciones de Fox en la distribución de televisión satelital, en la cual posee 39 por ciento de las acciones de la firma inglesa Sky, que brinda el servicio a 22.5 millones de usuarios de Reino Unido, Irlanda, Alemania, Austria e Italia. Queda pendiente la ya citada operación de compra de las restantes acciones de Sky, que Disney prevé continuar.

La compañía traspasaría a Walt Disney los estudios de producción para televisión y cine, varios canales de televisión de paga y los negocios internacionales de televisión, incluidos los de televisión satelital

Las ventas agregadas de los negocios que pasarían al control de Walt Disney sumarían alrededor de 28.5 mil millones de dólares, lo que presenta prácticamente la mitad de la facturación total de Disney en su año fiscal 2017 (55.6 mil millones de dólares).

Queda por informarse quién seguirá detentando los derechos de la marca “Fox”, que por sí misma tiene un valor de 10.7 mil millones de dólares, de acuerdo con las estimaciones de la revista Forbes.

Un dato que no debe de pasar desapercibido es que Walt Disney pagará 52.4 mil millones de dólares por los negocios de Fox en acciones de la propia Walt Disney Co., lo que contribuirá a diluir más el capital de esta empresa, de por sí ya muy diseminado. Tómese en cuenta que, de acuerdo con los documentos previos a la asamblea de accionistas del pasado mes de marzo, se reportaba que ninguna persona o corporación detentaba más de 5 por ciento del total de las acciones de la empresa, salvo la firma de administración de inversiones Vanguard, que concentraba 5.5 por ciento de las acciones totales de The Walt Disney Company.

 

Las implicaciones para México

Es muy temprano para establecer cuáles son las implicaciones que esta operación tendrá en el ámbito audiovisual mexicano, en buena medida porque su aprobación podría enfrentar problemas.

No debe pasarse por alto las dificultades que está atravesando AT&T para que las autoridades estadounidenses aprueben su compra de Time Warner. ¿Existe una política en Washington en contra de algunas fusiones entre empresas de medios de comunicación y entretenimiento? ¿Esa política afectará la operación Disney-Fox? Habrá que esperar un poco de tiempo para encontrar respuestas.

Si finalmente prospera el acuerdo entre Disney y Fox, cuáles podrían ser sus repercusiones en México:

  • Disney ganaría una veintena de canales que se transmiten en diferentes redes de televisión de paga, entre los que sobresalen las frecuencias Canal Fox y National Geographic, y varios canales de películas, entre los más importantes.
  • Dentro de las canales que sumará a su oferta destaca el ya mencionado Canal Fox, el segundo más visto dentro de los canales producidos exclusivamente para la televisión de paga y Fox Sports, que ocupó el cuarto lugar de la clasificación durante 2016, de acuerdo con cifras del Instituto Federal de Telecomunicaciones.
  • Sin embargo, habría que esperar para presenciar cómo se resuelven algunos casos de posible duplicidad de señales, como las que existen entre los canales ESPN Deportes –una división de Disney—y los de Fox Sports.
  • En el caso del cine, de acuerdo con el Instituto Mexicano de Cinematografía, en 2016, cuatro de las diez películas con mayor audiencia correspondieron a la distribución de Walt Disney y dos a Fox, lo que significa que las dos firmas unidas sumarían un peso significativo en la distribución de las películas en el mercado local.

Los cálculos, vale insistir, son meras aproximaciones a una nueva realidad en la que Walt Disney Company puede transformarse en uno de los ejes mundiales de la producción audiovisual, en la fuerza más poderosa en el lado occidental del planeta.

Al mismo tiempo, puede significar el ocaso de una estrella, la que guío la carrera del Sr. Murdoch en la industria de los medios de comunicación y de entretenimiento.

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ANÁLISIS

Parsimonia regulatoria en TV de paga

• Ha pasado casi un año sin que el IFT ejerza su facultad de imponer regulación específica en TV de paga
• El IFT debe imponer medidas correspondientes al agente económico con poder sustancial en TV de paga
• El IFT no debe esperar a que la SCJN se pronuncie sobre su evidente atribución regulatoria

Policy & Law

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Comparemos. Desde que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) es la autoridad que le corresponde definir las tarifas de interconexión en el caso de la “tarifa cero” (16 de agosto de 2017), hasta que el Pleno del IFT informó la nueva tarifa asimétrica para 2018 (2 de noviembre de 2017), transcurrieron 79 días.

Desde que el IFT resolvió que Grupo Televisa tiene poder sustancial de mercado en televisión de paga (24 de febrero de 2017) hasta el día de hoy, ha transcurrido casi un año. ¿Cuánto tiempo más requiere el IFT para imponer las medidas regulatorias necesarias para garantizar competencia en el mercado de TV de paga, en cumplimiento de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión?

La parsimonia regulatoria del IFT en este caso afecta la economía de los hogares por cuanto la TV de paga es el único servicio de telecomunicaciones que no ha reducido sus tarifas al usuario final desde que se aprobó la reforma en materia de telecomunicaciones de 2013, y porque es el único servicio que ha incrementado su índice de concentración. También afecta a los competidores, pues éstos no resultan beneficiarios de las decisiones del regulador para fomentar la competencia.

El IFT ha actuado de forma errática al regular el servicio de televisión por suscripción. El 12 de septiembre de 2014 inició una investigación, en cumplimiento del artículo 39 transitorio de la LFTR. Sin embargo, ignoró un par de dictámenes de su Unidad Investigadora, lo que le permitió resolver de forma inopinada que Grupo Televisa no tenía poder sustancial en TV de paga (30 de septiembre de 2015).

Posteriormente, Televisora del Valle de México se inconformó y promovió un amparo y un recurso de revisión que resultó favorable. El Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa Especializado en Competencia Económica, Radiodifusión y Telecomunicaciones le dio la razón a la filial de TV Azteca y emitió una ejecutoria por la cual ordenó al IFT dejar insubsistente la resolución del 30 de septiembre de 2015 y emitir una nueva, lo cual ocurrió el 24 de febrero de 2017, sin que desde entonces se conozca la regulación específica que permita mejorar las condiciones de competencia en el mercado de TV de paga.

El artículo 39 transitorio de la LFTR señala que el IFT iniciará “los procedimientos de investigación que correspondan en términos de la Ley Federal de Competencia Económica, a fin de determinar la existencia de agentes económicos con poder sustancial en cualquiera de los mercados relevantes de los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión, entre los que deberá incluirse el mercado nacional de audio y video asociado a través de redes públicas de telecomunicaciones y, en su caso, imponer las medidas correspondientes”.

Es decir, al resolver que Grupo Televisa sí tenía poder sustancial en TV de paga, debió imponer las medidas correspondientes desde febrero de 2017, pero ha transcurrido casi un año sin que eso ocurra, en una clara omisión regulatoria. Debido a que no existe suspensión en las resoluciones del IFT, las medidas regulatorias pudieron haber entrado en vigor de inmediato, en beneficio de los consumidores y los competidores, pero el IFT se ha tardado en ejercer sus facultades.

Por si fuera poco, como parte de su legítimo derecho, Grupo Televisa presentó ante la SCJN un recurso de inconformidad y otro de queja en contra de la resolución de febrero de 2017 que lo declara con poder sustancial. La SCJN podría emitir una sentencia que ordene al IFT a aprobar una nueva resolución que exonere a Grupo Televisa de su poder sustancial de mercado.

Es decir, el IFT está delegando sus atribuciones regulatorias en el máximo tribunal del país, lo cual pervierte la razón por la cual fue creado, que es la adopción de medidas de fomento a la competencia de forma simultánea en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión, compromiso asumido desde el Pacto por México.

El IFT no debe esperar la resolución de la SCJN, pues con ello afecta a los consumidores que no se benefician de una regulación asimétrica una vez que ha sido declarado con poder sustancial el agente económico. ¿Para qué es la declaratoria si no es para imponer las medidas correspondientes? Cuando el IFT emitió la declaratoria de preponderancia en radiodifusión y telecomunicaciones en marzo de 2014, al mismo tiempo definió la regulación asimétrica, la cual entró en vigor en ese momento. EL IFT está actuando de forma diferenciada y carente de neutralidad regulatoria.

En el caso del mercado de la TV de paga, además resulta sospechoso la forma como el IFT ha abordado el caso: ignorando los dictámenes de su Unidad Investigadora, haciendo la declaratoria de poder sustancial de mercado pero sin imponer las medidas regulatorias, dejando pasar casi un año para imponer la regulación asimétrica, y ahora con la oportunidad de que sea la SCJN y no el regulador la que decida qué se debe hacer.

La resolución de la SCJN puede tardar varios meses más sin que el IFT se decida a regular el mercado de TV de paga, pero ahora con el componente adicional del proceso electoral, cuando cualquier decisión se politiza. Debido a lo anterior:

  1. Ante el atraso regulatorio del IFT y el daño al bienestar de los consumidores desde 2014, el IFT debe emitir urgentemente una regulación específica que fomente la competencia, permita reducir los precios del servicio de TV de paga y disminuya la concentración en el mercado.
  2. Ante un mercado tan concentrado, el IFT debe eliminar cualquier impedimento para que otros competidores presten el servicio de TV de paga.
  3. Ante casos previos en los cuales el IFT no actuado para defender su autonomía, en esta ocasión no debe esperar la resolución de la SCJN, pues es evidente que el IFT está facultado para declarar agentes económicos con poder sustancial en cualquiera de los mercados relevantes, así como determinar las obligaciones específicas que deberá cumplir el agente económico (Capítulo III. Del poder sustancial de mercado, LFTR).

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ANÁLISIS

Fusión Telecom-Cablevisión: acomodando las fichas

Esta fusión implica la combinación de dos pesos pesados en los distintos negocios en los que participan.

Enrique Carrier

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En una medida que por anticipada no sorprendió a nadie, esta semana el Enacom (ente regulador de las comunicaciones) aprobó, por unanimidad, la operación de fusión entre Telecom Argentina y Cablevisión.

Esta fusión implica la combinación de dos pesos pesados en los distintos negocios en los que participan. Telecom Argentina es el segundo operador de telefonía fija con 39 por ciento de las líneas, el tercer operador de telefonía móvil con 31 por ciento de las líneas y el tercer proveedor de accesos a Internet de banda ancha, con 24 por ciento de los suscriptores.

Por su parte, Cablevisión es el líder en TV de paga, con 39 por ciento de los clientes y también lo es en accesos a Internet de banda ancha, con 31 por ciento. También es operador de telefonía móvil luego de la reciente adquisición de Nextel, aunque con un escaso 2 por ciento de participación en líneas. De esta forma, la nueva Telecom-Cablevisión será un formidable competidor en el mercado convergente de cuádrupleplay, muy sólido en cada uno de sus cuatro negocios: número uno en banda ancha, número uno en TV de paga, número dos en telefonía fija y número tres (pero muy cerca del número) en telefonía móvil. Una posición envidiable.

A pesar de esto, al ser mayormente negocios complementarios, la fusión en sí no se presentaba conflictiva a no ser por dos elementos: la acumulación de espectro para servicios móviles de ambas compañías (Personal-Telecom y Nextel-Cablevisión) por encima del límite establecido y la concentración en banda ancha en algunas zonas geográficas del país donde no quedaría compitiendo una red alternativa.

En materia de espectro, se optó por la devolución del excedente por encima de los 140 MHz, límite o cap establecido por la regulación. Este requisito es el mismo que tuvo en su momento Telefónica luego de la fusión de Unifón con Movicom (aunque en aquel entonces, el cap era más bajo). Dentro del cálculo se deja fuera del cap al espectro utilizado por el servicio de trunking de Nextel. O sea que solamente se contabilizará el espectro para servicios celulares. En este aspecto, es lógico esperar que la devolución tenga lugar en un tiempo menor al de aquel caso, ya que mucho de este excedente no está en uso por haber sido recientemente asignado. O sea, no hay mucho refarming que hacer.

La fusión en sí no se presentaba conflictiva a no ser por dos elementos: la acumulación de espectro para servicios móviles y la concentración en banda ancha en algunas zonas geográficas

De todos modos, a pesar de la devolución de espectro, la nueva empresa se verá beneficiada con el aporte de unos mil 400 sitios para antenas con que Nextel cuenta actualmente. Un activo muy valioso no sólo en términos monetarios sino también en los tiempos que exigiría montar esos sitios desde cero teniendo en cuenta la resistencia de la población y de los municipios a la instalación de nuevas antenas. Una infraestructura de antenas que no sólo le permitirá reforzar la cobertura en las áreas donde Personal ya ofrece servicio con infraestructura propia sino también mejorarla en las zonas donde no cuenta con ésta, en el sur del país.

Más complejo se presentaba el tema de la concentración en banda ancha. Si bien existían alternativas técnicas, eran poco atractivas desde el punto de vista real. La opción de la desinversión (vender una de las redes allí donde hubiera superposición) no era interesante. La red de Telecom, de cobre en la última milla, es técnicamente inferior y necesita una actualización a fibra óptica, por lo que no habría interesados en quedarse con una red obsoleta tecnológicamente. Exigir la desagregación de la red de cable es algo también técnicamente posible, pero de difícil implementación (por las diferencias entre una red de cable y una de telefonía) y administración.

Así, se optó por combinar dos medidas. Una es permitir el uso de la infraestructura pasiva de las redes (no la electrónica, pero sí toda la ingeniería civil de las mismas, como postes, ductos, terrazas, energía, autorizaciones, etcétera) para facilitar el despliegue de redes de competidores. Esta condición estaría vigente por dos años y sería renovable en la medida en que la empresa fusionada tenga una participación de mercado superior a 80 por ciento. La otra es que se le exige a la fusionada tener en esas zonas los mismos precios que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), incluidas promociones y descuentos. El objetivo es asegurar que el servicio cueste lo mismo que en las zonas donde tiene posición dominante que en donde tiene mayor competencia.

Más allá de esto, la fusión generaba una incógnita. Ya se había establecido que la convergencia arrancaría el 1° de enero de 2018, pero sólo en los centros urbanos de Buenos Aires, Córdoba y Rosario. En otras palabras, que las telcos podrían dar servicios de TV sólo en estas zonas. Con la fusión, que quedará bajo el paraguas de Telecom, se creaba una zona de conflicto, ya que Cablevisión sí da servicios de TV fuera de estas plazas. Por tal motivo, se decidió que la empresa fusionada no esté habilitada para paquetizar productos (ejemplo: vender TV de Cablevisión con celulares de Personal) sino hasta 2019, cuando la convergencia llegaría a toda localidad de más de 80 mil habitantes.

De todos modos, los reacomodamientos no terminan aquí, ya que inmediatamente comenzaron a surgir otras medidas (resoluciones, decretos) que buscan equilibrar la cancha ahora que se formó un nuevo y poderoso jugador en el mercado convergente.

El mismo día de la aprobación de la fusión, se publicó el Decreto 1060/2017. El mismo, entre otras cosas, determina que la administración nacional (incluyendo la administración central, organismos descentralizados e instituciones de seguridad social) así como todas aquellas empresas donde el Estado tenga participación mayoritaria en el capital o en las decisiones societarias, garantizarán a los operadores de telecomunicaciones el acceso múltiple o compartido a las infraestructuras pasivas aptas para el despliegue de redes. Una forma de facilitar el despliegue y sortear algunas limitaciones regulatorias a nivel local.

Por otra parte, al día siguiente del anuncio de la fusión se publicó la Resolución 5641-E/2017 que aborda un tema que generaba inquietudes. Debido a que se había establecido el inicio de la convergencia el 1 de enero de 2018, sólo tendría lugar inicialmente en tres centros urbanos (Buenos Aires, Córdoba y Rosario), surgía el conflicto con las localidades fuera de estas tres donde Cablevisión (ahora Telecom) ofrece servicios de TV. Esto en principio no hubiera sido posible. Por lo tanto, se resolvió que en las mismas puedan ingresar otras empresas de telecomunicaciones a ofrecer servicios de TV de paga. Al mismo tiempo, en estas localidades, la fusionada Telecom-Cablevisión no podrá realizar oferta paquetizada de servicios hasta el 1 de enero de 2019.

Los rumores de los últimos tiempos indican que habría más novedades en carpeta, como el levantamiento de la restricción a que empresas de telecomunicaciones puedan ofrecer servicios de televisión satelital. La idea sería la de permitirles ofrecer ofertas paquetizadas (de servicios vía redes fijas, móviles y satelitales), mientras despliegan redes de fibra óptica aptas para dar telefonía, Internet y TV simultáneamente. Los próximos días seguramente traerán noticias al respecto.

Con esta decisión del Enacom se cierra la segunda etapa de aprobaciones de la fusión que comenzó con la Comisión Nacional de Valores (CNV). Resta ahora ver qué decide la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC). Muchos estiman que será sólo un trámite, pero está el antecedente de Prisma, empresa que es propiedad de Visa y de 14 bancos importantes de Argentina, a quienes se les exigió desinvertir por tener posición dominante. La aprobación por parte del Enacom fue un paso muy importante, pero todavía queda el último.

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